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ANUARIO POESÍA Y CRÍTICA 2014

Queridos lectores y lectoras,
con mucha satisfacción les presentamos el trabajo del año 2014 en nuestro ya tradicional Anuario PyC que cada año preparamos para Uds. con mucho cariño. En él encontrarán las entrevistas, artículos, revisiones, reseñas y, por supuesto, críticas que publicamos durante el año que acaba de pasar. Agradecemos a las editoriales, colaboradores y lectores que han confiado en nuestro trabajo haciendo de nuestro sitio un espacio de reflexión que crece cada día.

En esta oportunidad les entregamos el Anuario 2014 en una versión pdf descargable.

¡Que lo disfruten!

Equipo PyC

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“Escribí en el momento justo”: Cosas Simples de Raúl Hernández

por Eduardo Farías Ascencio

cosas simplesLa reimpresión de un poemario es la forma  por la cual se extiende la vida de un libro. Esto  no es común en la edición independiente; por lo general, las editoriales pasan de un libro a otro y así dan vida a uno y dejan en el olvido al anterior. Frente a esta lógica editorial, los autores tienen muy poco que deci(di)r. Es lo que ha sucedido con la obra poética de Raúl Hernández  publicada por Libros La Calabaza del Diablo, ya que hasta ahora no había sido reimpresa y no era posible encontrarla en el mercado. Cosas Simples (Libros La Calabaza del Diablo, 2014) viene a subsanar, en parte, el olvido editorial de su obra. Cabe recordar que la carrera literaria de Raúl se ha desarrollado fundamentalmente al alero de esta casa editorial y que ella ha nutrido su catálogo con la obra de este autor. Cosas Simples es un libro muy atractivo para los lectores de poesía porque no es una simple antología del trabajo poético de Raúl, a saber Poemas Cesantes (2005), Paraderos Iniciales (2008) y Estética de la Lluvia(1) (2012), sino que incluye también un poemario inédito puesto en perspectiva con la obra anterior de este poeta.

A partir de la lectura de Cosas Simples, algunos podrán ver el poco riesgo literario que ha asumido Raúl Hernández en sus poemarios al seguir un camino trazado. Si bien es razonable pensar que la escritura poética tiene que ser un proceso de transformación continuo y radical entre un libro y otro, también lo es la profundización de una línea poética, tal como lo ha hecho Raúl Hernández.

Cosas Simples nos permite apreciar que la referencialidad del lenguaje es la base que sostiene la poética de este autor convirtiendo al hablante lírico en un observador. En Poemas Cesantes, por ejemplo, los poemas son textos claros, que sólo dan cuenta de la realidad observada, ya que el hablante no la altera con las figuras literarias típicas: “Los cassettes / se caen / de la repisa // se rompen // meten ruido.” (40) En Paraderos Iniciales los poemas se construyen sobre la misma base, pero se incorporan figuras literarias, lo que los vuelve más complejos: “Un ave me dice a lo lejos que todo lo que hagas será en vano, tu futuro es totalmente incierto.” (63) o “una luna llena es lámpara furiosa” (73).

 Pero la referencialidad no es una base inmutable ni fija en la obra poética de Raúl Hernández. En Poemas Cesantes muestra situaciones cotidianas y urbanas donde el hablante es un observador que se involucra en lo observado al escribir siempre para un otro: “Matas la tarde en la plaza / mirando un sinnúmero de hormigas / formadas una tras otra. // Luego / haces la cola / para comprar el pan.” (17) Además, el hablante no sólo observa, en Paraderos Iniciales vive y piensa lo observado y en sí mismo, permitiendo así la incorporación de la subjetividad del hablante: “Por mi garganta pasó un vino añejo / como el temor de ser otro / y no él que siempre quise ser” (67).

En Cosas Simples —el poemario inédito en este caso— es posible apreciar estas mismas características poéticas. El otro aparece, por ejemplo, en el poema “Persona”: “Viejo / de camisa celeste / que llevas tus cigarros / en el bolsillo de la camisa. // Llevas / el programa del hipódromo / en el bolso de jeans / junto a la olla que calientas / a eso de las dos. // Hablas de fútbol / después del almuerzo / duermes en la micro. // Llegas a casa / saludando a los niños / dejando el diario en el sillón / junto al perro.” (163) Por otra parte, la observación se mezcla con la existencia del hablante en el poema, quien se nos muestra en la palabra junto con la situación que mira poéticamente, tal como sucede en “Perfect Day”: “Bebo whisky / escuchando a Lou Reed. // Él debe haber tomado / cien de estos mismos —pienso— // Mientras diviso una araña / al costado de la radio.” (152) O en el poema “Su Libro”: “Veo a / alguien / que lee / desde lejos // desde lejos / llego / acercándome // más cerca / me pregunto / que libro / lee // voy casi llegando / en el semáforo paro / y desde más cerca // veo su libro / y atravieso.” (165)

Para concluir, Cosas Simples es una apuesta importante y necesaria para con la obra de Raúl Hernández y para con los lectores de poesía. Es un libro atractivo  que permite leer un poemario nuevo e inédito de Raúl. También es llamativo por la incorporación de los poemarios anteriores publicados por La Calabaza del Diablo, lo que demuestra el compromiso de un editor con un autor de su casa. Cosas Simples nos muestra el camino poético que ha elegido este autor, camino mucho más profundo de lo que se puede mostrar en una crítica, así cada lector está llamado a entrar en las aguas profundas de la poesía de Raúl Hernández.

Cosa simples

Raúl Hernández

Libros La Calabaza del Diablo, 2014

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Eduardo Farías Ascencio (Santiago, 1985) es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y candidato al grado de Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo.
Actualmente es director editorial de Gramaje Ediciones.

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NOTAS

(1) Cosas Simples no contiene los poemarios publicados por otras editoriales: Polaroid (Lanzallamas Libros, 2009), Caligari (Ripio Ediciones, 2010) y Los Pájaros del Atardecer (miCielo Ediciones. México, 2014).

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El hermoso juego del dolor: Estética de la lluvia, de Raúl Hernández

por Eduardo Farías A.*

Si el lector espera de un libro algo de originalidad, Estética de la lluvia (Libros La Calabaza del Diablo, 2012) de Raúl Hernández no es el libro que debería leer, pues no ofrece nada nuevo. Sin embargo, su valor literario radica en la multiplicidad de lecturas que puede generar. Desde mi perspectiva, una de sus cuantías está en la continuación de la obra anterior, pero posicionado desde un lugar distinto. El arraigo físico y el desamor son temas relevantes en este poemario. Sin embargo, Estética de la lluvia es mucho más que una simple continuación.

El arraigo físico se entiende como la vinculación del hablante con un contexto espacio-temporal donde podemos encontrar personajes y lugares. El hablante de este poemario es un santiaguino que nos muestra una parte de la ciudad, su Santiago íntimo: el arraigo físico se transforma en el tema de la ciudad y aparecen, por ejemplo, la calle Mapocho, el Teatro Novedades, la Quinta Normal, sus habitantes y la forma particular de habitarla. El hablante vive sus calles y “en la esquina / los ferianos llevaban con fuerza sus carros de fierros al amanecer” (p.33). Sin duda que a través de todas las referencias a Santiago podemos cartografiar los límites de esta ciudad que ha sido poetizada.

Si en Paraderos Iniciales (Libros La Calabaza del Diablo, 2009) el hablante dice: “Esta noche quiero anular / el hermoso juego del desamor”, en Estética de la lluvia Raúl Hernández muestra este hermoso juego en toda su plenitud y con todas sus consecuencias: “Pasé la noche escuchando / el sonido que hacía el refrigerador. // Me había acostumbrado a escuchar tu respiro / en medio de la madrugada. […] Salí temprano a trabajar / tu ausencia para mi era algo insostenible.” (p.33)

En la mayoría de los poemas el hablante se dirige a un tú, por tanto el poema es un acto comunicativo con un receptor determinado: “Cuando anochece y te vas a dormir / y te acercas a la lluvia desde tu ventana / mirando pájaros curiosos / silbando a la luna.” (p.10) En este diálogo, de por sí incompleto, se encuentra un aspecto importante de la poética de Hernández y que extrema sus recursos cuando el hablante se dirige a una mujer ausente: “Siempre vuelves al barrio / y crees que esto es un sueño. […] Acá siempre soñamos con tu regreso / como en los viejos otoños. // En donde solías extraviarte / pero no para siempre.” (p.11) Así se construye y se justifica de manera verosímil la ausencia del otro, hecho literario que refuerza el tema del desamor.

Junto a imágenes poéticas provocadoras el dolor, que es un factor esencial del desamor y del cual el autor no abusa, ingresa en sus poemas, como en Rasguños donde un “árbol en la acera ha decidido rasguñar / tu rostro […] Sangras y dueles / a este árbol misterioso dueles.” (p.14)

El hablante muestra también una consciencia crítica acerca del desamor y asume el ejercicio libre de su deseo: “Caminando por la vereda / deseo saborear el rouge de tus besos / y cortar la soga del desamor.” (p.38) El deseo de la mujer y la afirmación del amor dan cuenta de un movimiento interior que se produce en el hablante y que lo obliga a llegar a ciertos extremos. Por ejemplo, hacer uso de las órdenes: “calla  no digas nada/ hace tiempo que te veo / por los bandejones / tomando cerveza. […] Vamos        hace frío / sé que estás aprendiendo / como nosotros.” (p. 9) Y “Dime si alguien te dijo que te ama / o si el sabor de la muerte / merodeó alguna vez tu destino.” (p.11) Sin duda, que el uso de este modo verbal junto a esta mujer extraviada evidencian la desesperación y la necesidad de obtener una respuesta por parte de ella.

Por último, como hecho extraliterario, la edición presenta, a mi juicio, un pequeño error en la diagramación del poema “Neblina”, ya que el interlineado de los versos disminuye y así una parte importante del diseño, que no se debería advertir en la lectura, aparece ante el ojo del lector (1). Más allá de esto, Estética de la lluvia es un excelente libro que se hunde en sus posibilidades y no abusa de ellas en la construcción de los poemas, que determina el desarrollo de una obra poética importante en la poesía chilena actual y que nos permite recordar con nostalgia el invierno que se ha ido.

Estética de la lluvia

Raúl Hernández

Libros La Calabaza del Diablo, 2012.

EduardoFarías Ascencio (Santiago, 1985) es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y candidato al grado de Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo.

 Notas

 (1) Recordemos que, desde un punto de vista editorial, los elementos que permiten la lectura deberían pasar inadvertidos para el lector. Si esto no ocurre estamos frente a un ruido en la edición.

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