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“Todo río contiene un corazón de engaños”: Río Herido, de Daniela Catrileo

por Eduardo Farías Ascencio

Río Herido de Daniela CatrileoSegún un poeta, el título corresponde a la traducción del apellido Catrileo. O río cortado. O Catrileo. Sin duda, Río Herido (Libros del Perro Negro, 2014) es un tremendo título −Manrique y sus Coplas a la muerte de su padre son, sin duda, referencia obligada− y, en este caso, el río está adjetivado, entonces lo que está herido en el río, en la vida adquiere la forma de trauma, de dolor y de la presencia de una mirada trágica. El mismo título impone sus desafíos. En alguna medida, el epígrafe de Juana Molina soluciona la sospecha: “Mi corazón roto ha venido, / me habla y dice que / no le ha quedado nada, / que él está vacío / me dice que todo / se ha marchitado y yo / no tengo más que un río” (5). El que va a dar a la mar, que es el morir.

Este viaje implica una contradicción, así lo dice la autora: “Este no es mi viaje. / Este es mi viaje” (11). La primera negación que da pie a la contradicción, es la forma de entender que en su viaje está el otro; su padre, su madre, la familia. La muerte de la madre es el principio del viaje: “la madre que muere gimiendo / en un charco aún más profundo / que tus pies descalzos sobre el zanjón. // Esto es el comienzo / de lo que llamaremos viaje” (16).

La hablante, además, reflexiona sobre qué es el río de manera racional: “Nuestra relación con los ríos nunca fue fácil. / Pueden darnos todo, / como podemos perder todo” (12). O de manera poética en el poema “Todo río contiene un corazón de engaños”: “Tengo dos pájaros en la cabeza que me sacuden para verlos / y decidir el cauce del río. / En sesenta minutos se puede escribir lo que nos queda de / vida, arrastrar esa pierna hambrienta hasta el horizonte, / nombrar nietos por orden alfabético. // Construir una realidad que pronto te abandona” (13). Esta cita nos permite observar lo compleja que es, para la hablante, la vida, la que implica abandono, hambre y  dos pájaros que son signo de imaginación, de locura en un mente perturbada.

La locura de  la hablante es, justamente, la pérdida del hogar y todo lo que cabe dentro de él: “Somos periferia Somos // Y algún día bastaba correr / por el verde mohoso de los cerros, / acarreando bueyes tras un espejo” (18). De tal forma, la construcción de su voz, como poeta mapuche, es la pérdida y la sumisión a estas alturas asumida de la relación que se establece con la naturaleza, relación mediatizada por un objeto tecnológico occidental. Ya el uso del concepto ‘periferia’ habla de una posición occidental de la hablante, en lo que se vislumbra el problema fundamental de este poemario, la destrucción de una identidad indígena por la sustitución de una identidad occidental.

Estos tres temas son significativos en el primer momento de Río Herido. Momentos que están divididos por epígrafes. El segundo momento comienza con uno de Elías Canetti: “Descomponer un río en sus arroyos. Entender a un hombre” (22). A través de esta cita podemos apreciar que el foco cambia desde la problemática personal y familiar, hacia el amor, expresado en la figura del hombre. En el poema “La herida somete la carne” el amor se complejiza, se define primero por la percepción transgénero de la hablante y, segundo, por la presencia del padre: “Desde la primera pieza de Santiago / me he vuelto masculinidad, me ha marcado la sangre / que derramaste al fecundarme. // Soy tan tuya padre” (24). El incesto en el amor se hace evidente al declarar que ella pertenece al padre en la fecundación, y tal circunstancia nace desde la llegada a Santiago, desde el paso de ser mapuche a ser un habitante de la periferia santiaguina. Por ello, en el mismo poema Catrileo dice: “Tengo las escenas del imperio” (24). Este imperio se aprecia en la figura de la cruz y del bautizo, y cuando dice “malditos nacimos, con la herida de nuestra marca nativa” (32). Marca que diferencia negativamente y que se vuelve objeto de discriminación. Y ese imperio es periferia, es la reflexión sobre el río herido en el cuerpo que realiza la hablante transgénero: “Tengo colgando mi periferia / como el fragmento de toda historia. / Herido tengo el fósil y mi llaga / es un horizonte en su discurso” (25).

El río se repite como una presencia inevitable en la relación de la hablante con el otro: “Le digo que la feria es como el río, / y nosotros animales / olvidados en el centro” (23). También es un camino propio que para la hablante está marcado por el nacimiento en el cemento y la desaparición de la india: “Tengo un río herido / en forma de zanjón, / que grita india y me tira a la calle” (26), o “Sola en mi habitación, / imagino todas las vidas / que dejé en días anteriores” (44).

Finalmente, Río Herido muestra las temáticas que se desprenden de la traducción del apellido de la autora, temáticas que giran en torno a la experiencia de la pérdida de la cultura mapuche, la cultura materna de la autora. Río que es un proceso conflictivo y su cauce que es el apellido del padre, figura fundamental en la construcción del amor y del incesto. Estas temáticas construyen un poemario coherente, pero con un problema, el que afecta la calidad total de la obra. Lamentablemente, Daniela Catrileo no sumerge el cuerpo en su río, no muestra todas las piedras contra las cuales choca. Solo podemos apreciar una superficie compuesta de significativas pinceladas. Se nota la falta de la exposición cruda del trauma, del dolor como para que el lector sienta que es arrastrado por este Río Herido o Catrileo.

Río herido

Daniela Catrileo

Libros del perro negro, 2014

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Eduardo Farías Ascencio (Santiago, 1985) es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo. Actualmente es director editorial de Gramaje Ediciones.

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Cómo explicarles a los amigos chilenos qué es Bolivia: ‘Caldo de Cardán’, de Carlos Cardani Parra

por Eduardo Farías Ascencio

ccar291213Es una perogrullada plantear que el lector llena tanto las certezas lingüísticas como los vacíos de un texto literario con su experiencia y que a partir de esta imagina o le da sentido interpretativamente al texto. Esta perspectiva teórica para analizar Caldo de Cardán sobresale para quien no ha estado en Bolivia. ¿Cómo se puede dar sentido imaginativamente a un lugar desconocido que se nos muestra en este libro o cómo nos puede explicar Carlos Cardani qué es Bolivia? Este poeta nos muestra en el principio del poemario la descripción de lugares importantes, y por ende turísticos, desde un punto de vista personal. Más aún, Carlos Cardani sabe que su ojo es el ojo del turista porque “en cada esquina de La Paz aparece una postal para el ojo del turista. Yo la miro como si la ciudad fuera un juguete nuevo” (17). La sucesión de poemas descriptivos provoca que este libro sea visto como una bitácora de viaje, como Carlos Henrickson propuso en la presentación del libro.  Y como  tal  comienza junto con el inicio histórico de la capital boliviana: “Pero esto no será un valle. Todo lo que ves será una ciudad y se llamará Nuestra Señora de La Paz, dijo De Mendoza al tiempo en que las piedras ya formaban la catedral […]Los españoles pudieron imaginar El Dorado, pero jamás a Machu Picchu, a Tiahuanaco […] De este lado todo lo español; grandes caserones como si fueran un trozo de Europa que heredarán los criollos, y del otro lado del río todo lo indio que heredarán otros indios” (13-14).

En poemas tales como El turista – Día uno, Plaza Murillo, Sagárnaga, Calle Illampu, Calle Jaén, Barrio Gráfico y muchos otros, Carlos Cardani no se guarda para sí la historia que posee cada lugar que nos muestra a través del poemario, tampoco se guarda su mirada. Esta bitácora de viaje está bien constituida en el poemario, pero no es lo único: en este libro el viaje se detiene cuando el autor expresa su deseo de quedarse, permanecer, vivir en esta ciudad. Así circula desde la bitácora de viaje al diario de vida: “He decidido quedarme de este lado de la frontera. […] Quedarme de este lado de la frontera significa dejar la familia y los amigos a la deriva, darle una oportunidad a la muerte, que llegaría estando yo o no. Significa dejar a la bibliotecaria en mi más plena ausencia, tal y como la dejé hace años. Y no hay más Chile para mí” (101). A partir de este momento, no sólo estamos conociendo Bolivia, sino que también al autor. La decisión de quedarse en Bolivia refracta en el libro mostrando este cambio: “Cuando tomé la decisión, […] fue el momento en que dejé de ser turista” (101).

El amor, los momentos junto a otros poetas, el fútbol, el trabajo y la escritura entre muchas otras temáticas van marcando el desarrollo de este diario de vida. Carlos Cardani dice: “Recordar la infancia es volver a Chile por un rato / Los juegos con grandes amigos que he olvidado sus nombres / Mi perra Mona echada y levantando su pata / para recibir caricias en guata de tambor / Largos viajes en micro para ir a ver primos que aún detesto” (234). Este es uno de los ejemplos que nos permite conocer al autor.

Para mí, Caldo de Cardán es un libro coherente y completo, a su modo, pues no sólo muestra ese lugar otro, La Paz – Bolivia como una bitácora de viaje, sino que también el autor se muestra a través de los poemas como un diario de vida. Y de seguro hay más, no solamente estas dos características. Caldo de Cardán tiene más ingredientes que lo configuran.

Este libro, que nace a partir de la coedición entre las editoriales Libros del Perro Negro y Tata Santiago, muestra una perspectiva de trabajo poético del relato muy refrescante en el panorama de la poesía chilena actual. Además, Caldo de Cardán como objeto libro nace desde la impresión artesanal, como un acto de resistencia frente a las lógicas capitalistas, como la exploración de otro camino respecto de la producción editorial en la edición independiente chilena.

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La primavera del libro 2013: cultura y variedad en el espacio público

por Equipo PyC

logoPor estos días se realiza la segunda versión de La Primavera del Libro, instancia que reúne a las editoriales independientes. En esta oportunidad, la feria se realiza en al parque Balmaceda y cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Providencia.

En un entorno distendido y que invita a visitar los diferentes stands, encontramos a Galo Gighlioto, uno de los organizadores del evento, quien comentó que en la primera versión de la feria, la lluvia les jugó una mala pasada, pero esta vez las cosas han estado mejor: “para empezar nos tocó un bastante buen clima. Ayer tuvimos un lindo día, hoy está nublado pero se agradece porque estábamos asados, y luego la gente también sale, se anima, porque el parque está bueno, la gente puede pasar en bicicleta, hay movimiento”.

Y no solo el tiempo ha estado bueno, sino que además este año son 65 las editoriales que participan en la feria, cerca de 20 más que el año pasado. Con respecto a la convocatoria de editoriales, y también de público, Galo comentó que “no hemos tenido una cuenta pero yo creo que vamos por las dos mil personas en el día y medio de feria que llevamos y seguro va a venir cada vez más gente y el fin de semana esperamos mucha gente también”.

Una de las editoriales nuevas para La Primavera del Libro es Uqbar, cuyo amplio catálogo abarca obras que van desde la filosofía a la poesía, pasando por la historia y el cine. Carolina Varela, representante de dicha editorial, comentó que decidieron sumarse a esta feria “porque era una buena instancia para darnos a conocer. Nuestros libros son bastante cotizados en el mercado y queríamos ver qué tal funcionaba como primera vez y la instancia ha estado bien entretenida, bien movida, ha venido harta gente, han estado bastante al pendiente de nuestros libros. La experiencia ha sido completamente positiva”.

2013-10-18 17.42.08Por otra parte, una de las características que definen a La primavera del Libro es su diversidad. No solo es posible encontrar literatura, sino también publicaciones dedicadas a la arquitectura, la educación o el arte. Este último es el caso de Adrede Editora, quienes ya participaron en la primera versión de esta feria, y que esta vez ofrece un catálogo mucho más variado. Para su editor, Daniel Reyes, este tipo de feria no es solo una oportunidad para la venta directa, sino que  “es interesante porque uno tiene un contacto directo con las personas que pueden interesarse en los libros que uno hace, porque mediante librerías o las compras institucionales, que son como más sobreviven las editoriales independientes, no tienes mucho contacto, mucho feedback con la gente. Entonces esto me permite tener un contacto más directo e incluso asimilar sugerencias”. Para Daniel, es relevante el hecho de que estas instancias sirven a los editores para contactarse y compartir experiencias en torno al oficio: “es un dinámica bastante profesional, de hacer y no solo de vender, sino que aquí hay una cuestión profesional de contactarse con los otros editores, con los colegas que están al lado… es interesante por una red social que se va produciendo en torno a los editores independientes”.  

En su versión 2013, los visitantes no solo encontrarán stands con libros, sino que también ha habido música (Mauricio Redolés se presentó en la inauguración), lecturas de poesía, foros, talleres y lanzamiento de nuevas publicaciones, entre otras actividades. El evento será clausurado con un monólogo extraído de la obra “El desaparecido”, de Juan Radrigán, a cargo de  Silvia Marín.

La Primavera del Libro crece y gana en madurez y convocatoria. Pueden visitarla hasta este domingo 20 de octubre a las 20 hrs. en el Parque Balmaceda, Providencia. La entrada es liberada. 

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