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ANUARIO POESÍA Y CRÍTICA 2014

Queridos lectores y lectoras,
con mucha satisfacción les presentamos el trabajo del año 2014 en nuestro ya tradicional Anuario PyC que cada año preparamos para Uds. con mucho cariño. En él encontrarán las entrevistas, artículos, revisiones, reseñas y, por supuesto, críticas que publicamos durante el año que acaba de pasar. Agradecemos a las editoriales, colaboradores y lectores que han confiado en nuestro trabajo haciendo de nuestro sitio un espacio de reflexión que crece cada día.

En esta oportunidad les entregamos el Anuario 2014 en una versión pdf descargable.

¡Que lo disfruten!

Equipo PyC

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Un pueblo que no es pueblo: Capitalismo tardío, José Ángel Cuevas

Por Nelson Zúñiga

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Con una cubierta en la que se evoca el reconocible estilo de Alfaguara, la editorial Mago lanzó en diciembre de 2013 Capitalismo tardío, el más reciente poemario de José Ángel Cuevas. Esta lógica de vender la obra a partir de la imagen del autor es una decisión editorial que pareciera ignorar la amplia carrera de Cuevas, ya que con más de 20 títulos publicados, el autodenominado ex poeta tiene más que ganado un lugar en el campo literario chileno, por lo que abarrotar la cubierta con una fotografía suya parece no tener lugar en el proyecto escritural de José Ángel Cuevas.

Capitalismo tardío está dividido en 5 secciones más un epílogo. Cada una de estas partes posee una línea temática que, a grandes rasgos, ordena los poemas de cada sección. Como conjunto, el libro retoma el gran tópico de la producción más reciente de Cuevas, como es la devastación cultural producto del maridaje entre los 17 años de dictadura y los 23 de posdictadura. Con algunos altibajos en la calidad de los textos, el poemario se centra en exponer la banalidad promovida por el mercado y su propaganda; esta banalidad se transforma en desolación total cuando se contrapone a la clara apología que el ex poeta hace sobre la vida de los sectores populares y estudiantiles previa al golpe de Estado.

Sin embargo, estas características, que ya integran de manera indisoluble la obra de Cuevas, son solo algunos de los aspectos que llaman la atención en Capitalismo tardío. En este libro se radicaliza particularmente uno de los elementos propios del trabajo del autor, como es el dialogismo, expresado aquí como una interpelación directa al lector por parte del hablante. Esto se traduce en que el poema, en cuanto construcción verbal, abre directamente los fuegos, iniciando o finalizando con apelaciones y preguntas al lector.

Estas preguntas no parecen cumplir aquí una mera función retórica, sino propiciar o abrir un diálogo –una reflexión− en el lector, ya que muchas de ellas se dirigen a que este último realice una evaluación, emita un juicio o, al menos, suscite una valoración de lo expuesto en el poema. De alguna manera, estas preguntas y apelaciones apuntan a un afuera del poema, hacia donde pretenden dirigir la atención del lector.

Esta función dialógica se vuelve más recurrente en la Parte dos del poemario, subtitulada Aparato público. La sección se inicia con el Poema 232: “Señor lector:/ ¿le interesaría a ud. saber a dónde fueron a parar/ las hojas de vida de afiliados, usuarios, anotaciones,/ expedientes, años de servicio y cálculos previsionales/ de las cajas de empleados públicos y periodistas (…) particulares? / ¿quiere saberlo?/ OK” (p.33). La interpelación al lector es más que un artilugio convencional; se vuelve un cuestionamiento respecto de la posición de cada lector frente a la situación política actual de Chile.

El dialogismo de los poemas se complejiza cuando, además de las preguntas y respuestas, estas últimas incorporan el uso de estructuras impersonales. Cuevas ejecuta aquí una fina ironía, al involucrar la presencia de terceras personas que, de forma fantasmal, inciden en la vida de la sociedad. Esto puede verse, por ejemplo, en el Poema 4, también perteneciente a la Parte dos: “Sus hogares llenos de niños/ llenos de mundo. / Empezarán a caer. / Porque a los deudores de la Banca se les aplica/ Repactación forzosa y Máximo interés convencional (p. 37). ¿Quiénes aplican estas medidas? Queda claro que los sujetos mencionados deben dinero a ciertas instituciones, mencionadas colectivamente como “la Banca”, especie de hidra de mil cabezas, pero paradójicamente sin rostro. A los deudores, dice el autor, se les aplican ciertas medidas… esta impersonalización oculta al sujeto, lo distancia de su acción, pero al mismo tiempo lo señala pragmáticamente. Este juego de ocultar y develar enriquece la lectura de los poemas de Cuevas, siempre políticos, siempre con un ojo en la historia, y hace que el lector se involucre en el diálogo con sus propios conocimientos y experiencias cotidianas. En el fondo, lo que parece sustentar este poemario ‒ y probablemente toda la obra del autor‒ es la constante referencia a una ideología, entendida esta no como partidismo, sino como la consecuencia propia de la persona que no transa sus valores y principios. De ahí tal vez que los poemas de Cuevas se dirijan con tanta vehemencia a un pueblo que se olvidó de que era pueblo y asumió ‒ dictadura mediante ‒ los anti valores de la clase empresarial.

El poema Fotografía de época fusiona el dialogismo con otra de las obsesiones recurrentes de Cuevas: el rescate del pasado. Pero no se trata aquí de un pasado en abstracto, como ‘idea’, sino un pasado situado materialmente, reconocible en sus vestigios. La fotografía evocada en el título parece cobrar vida mientras avanzamos en la lectura: “En las inmediaciones del viejo molino/ San Cristóbal/ se hacen presente montañas/ campos floridos/ ríos que fluyen// Hay poleas que suben/ y bajan a lo largo de la calle Exposición (p. 40). Podemos ver la acción: la producción del molino, situada en un Santiago donde el trabajo y la industria representaban la posibilidad de los trabajadores de alcanzar un porvenir  más próspero. La vida colectiva y un proyecto de país se evocan aquí por medio de la imagen de la producción y el trabajo. Sin embargo, un silencio se teje sobre esta imagen, el silencio del lector, tras la pregunta que cierra el poema: “Ud. ¿sabía eso?” (p.40)

En otros casos, las preguntas funcionan resemantizando el cuerpo del poema. Es lo que sucede en Carrete, donde se nos muestra justamente la imagen del jolgorio generalizado en torno a la selección nacional de fútbol: “se ven mujeres con su bandera tricolor/ pegada al pecho y saltando/ en pubs cantinas bares de la Nación/ ¡qué inmensidad nacional, Dios mío!/ ¿no creen ustedes? (p. 56). Aquí la pregunta al lector ironiza el contenido y el desarrollo previo del poema, haciendo que todo el imaginario en torno al fanatismo futbolero se revele como una mueca, una máscara que trata inútilmente de ocultar el vacío del consumo capitalista. Esta visión contrasta fuertemente con uno de los poemas más conocidos del autor, Mundial del ’62, donde el futbol se presenta mucho más como una fiesta popular y no una excusa para la promoción de las grandes marcas. Una breve lectura comparativa de ambos textos podría darnos una idea de la dimensión de los cambios sociales que tanto obsesionan a José Ángel Cuevas.

Capitalismo tardío se presenta como la invitación a un diálogo, a una conversación donde la memoria, la política y la literatura son, entre otros, los temas propuestos. Un diálogo que resulta siempre interesante y variado. Para los asiduos a José Ángel Cuevas será un nuevo encuentro con su poesía inconformista y evocadora, para los lectores más noveles es una gran oportunidad para iniciar una conversación franca y abierta con uno de los poetas más influyentes, activos y prolíficos de la escena literaria actual.

Capitalismo tardío

José Ángel Cuevas

Mago, 2013

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Nelson Zúñiga González (Santiago, 1977) Licenciado en Letras Hispánicas por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Diplomado en edición y publicaciones (PUC). Ha organizado diversos eventos culturales y encuentros de poesía. Es autor del poemario La Ciencia del Silencio. Actualmente cursa el Magíster en Estéticas Americanas (PUC). Es gestor de “Poesía y Crítica”.

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Fatiga de material. Poesía del American Bar (2012) de José Ángel Cuevas

por Francisco Martinovich Salas*

portada americanEn este poemario publicado el año recién pasado por Hebra Editorial, como parte de su colección Malas Juntas, José Ángel Cuevas desenvuelve una propuesta poética muy definida en cuanto a estética y temáticas de fondo, y estos dos ámbitos se articulan sobre conceptos claves que marcan la lectura de Poesía del American Bar: el colapso y la violencia.

Sobre la obra

En Poesía del American Bar, el autor realiza una apreciación panorámica de diversos espacios arraigados en la memoria colectiva e individual. Sus poemas son una articulación cruda y honesta de la realidad contemporánea, representada en personajes y espacios simbólicos, los que se articulan a partir del colapso y la violencia.

Cada poema se construye como un gesto de violencia en un sentido concreto: violencia del lenguaje, de las imágenes, de la estructuración y disposición de los versos. Esto es fruto y producto de un colapso inducido. En las ciudades, las calles y los personajes ―que abundan en los poemas― nada es coincidencia, nada es producto de la espontaneidad y de los caprichos del travieso y tentado destino. Las culpas están claras y el colapso es evidente, tanto en su apreciación concreta en lo urbano (como en Puente Alto/Colapsó, Discoteque Subterránea u Orden 754) como en lo moral, lo social, lo metafísico: el desgaste de una humanidad que ha vivido el trauma y cuya rehabilitación ha sido trazada por un camino que a todas luces parece ser el equivocado: “Un pueblo vencido se merece estar//a honorarios / no tener previsión / derecho a salud // jubilación mínima / un pueblo vencido // no tiene derecho a nada / porque las leyes // laborales les fueron requisadas y expropiadas. // Un pueblo vencido // Sólo debe ser dócil. // Se lo merece.” (p. 11)

En Poesía del American Bar los personajes y sujetos que habitan los poemas son individuos transplantados desde un tiempo pasado (mejor) hacia un nuevo contexto espacio temporal. Este desplazamiento da como fruto una frustración constante y que se presenta tanto en los que son identificados con nombre y apellido, como en esos individuos que abundan en el género, sombras que caminan en una calle anónima, recuerdos vagos, siluetas; y sin embargo este ejercicio retórico aparentemente tan ajeno a la realidad del hombre se hace vida y verso en este libro: “Yo, César Soto Gómez troskista del paradero 16 Gran Avenida// Os digo, // que pasarán por mí / patios / pájaros // de ojos extraviados y las mayores desgracias caerán // y quizás nadie podrá llegar a ser salvado” (p. 39); “Por otro lado unos tipos llegan en moto // a unas casas de adobe / vuelven al centro. // Es como entrar a París // todo iluminado en grandes calles // encendidas de la noche / pero el mar //vuelve a explorar en enormes olas sobre todos // y cada uno de los pobres presentes” (p. 25).

“Pasó el odio por aquí”

La violencia ―como el concepto clave de este libro― es el catalizador del trauma. Como una botella de vidrio que se rompe contra un mesón, una cuneta o una muralla, este poemario se construye sobre un colapso inducido de manera forzosa, y es esta condición la que determinará la carga nostálgica y el sentido de resignación que se esconde detrás del gesto reactivo que es cada poema. Ya sea la dictadura y sus aparatos de tortura y represión, o simplemente las circunstancias que las estructuras del poder suelen atribuir al devenir histórico, a la condición humana o al siempre conveniente azar, la violencia ejercida sobre el hombre (en toda su real dimensión) ha generado un colapso que se despliega en toda su existencia: “El cuerpo recibe odios rencores insultos // de la tarde / la persona se enferma porque // está unida a gente mala. // Al anochecer se queja // lloran sin saber por qué.” (p. 24)

El quiebre político del país detonado por el golpe de estado de 1973 está presente en este libro. Las cicatrices abiertas de la dictadura pinochetista en Chile siguen marcando el paso de una poesía que la reconoce como principal motivo del trauma, cual botella que se quiebra, violenta e inducida: “Yo soy del país dice el puto Jimy B. un país sin alma// que le chuparon el corazón. Oye, mira, camina entre //las hordas pulento bacán cabezas cortadas huesos // repartidos” (p. 33)

La muerte también está presente en los poemas, la muerte de una realidad social y política que el hablante no pretende olvidar, que persiste en la presencia de una cruda nostalgia que se despliega en las imágenes: “El compañerismo es un recuerdo; pan para hoy/ hambre para mañana” (p. 31).

Los poemas de Poesía del American Bar, dan cuenta de una violencia cotidiana, contemporánea, de un colapso que persiste y que inunda la escritura de José Ángel Cuevas, quien logra instalar en la actualidad poemas producidos en la década del setenta, y que presentan el trauma en su más inmediata expresión, junto con creaciones actuales que presentan una sociedad que no ha sabido y que ha rechazado sobreponerse con el tiempo a este colapso. Frente a esta situación, el autor construye sus poemas desde la conciencia de una realidad en constante detrimento.

Sobre la edición

Enmarcado en una propuesta política e ideológica de fondo, Hebra desarrolla un trabajo de edición artesanal que puede ser calificado como modesto, poco ostentoso en términos técnicos, pero en el cual se nota un gran cuidado y un nivel muy aceptable de logro.

El trasfondo ideológico y las posibilidades presupuestarias de una editorial independiente no justifican, de todas formas, las serias deficiencias en términos de impresión para el caso de esta edición. Los defectos, atribuibles directamente a este proceso (pues el soporte en papel bond ahuesado de 60 gr. ha probado en diversas producciones ser apropiado) dificultan de manera sustancial la lectura en algunos poemas: el lector no accede de forma cómoda al contenido, la tinta se traspasa a las páginas anteriores.

Otro detalle mejorable de la edición de Hebra es la diagramación de los márgenes tanto para los poemas como para los epígrafes. Esto deja mucho que desear, pues la falta de unidad en este ítem incomoda la lectura, y afecta la globalidad de la propuesta, la que, dentro de su austeridad, logra presentar en Poesía del American Bar, un producto en forma y fondo, tan rescatable como necesario para la realidad de este país.

José Ángel Cuevas

Poesía del American Bar

Hebra Editorial, 2012

* Francisco Martinovich Salas. Es Licenciado en Letras Hispánicas y Certificado Académico en Estética de la cultura en América Latina de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Literatura en la Universidad de Chile. Ha publicado su obra poética de manera dispersa. Desde 2006 ha participado activamente como invitado y organizador en múltiples ciclos, recitales y encuentros literarios.

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