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La alteridad imprecisa: revisión de Ánima Adjunta, de Pablo Fuentes

por Rubén Arriagada*

 Se trata de un título importante, de peso, altamente benjaminiano, el que lanzó al mercado Chancacazo Publicaciones en 2011. Se trata de 500 ejemplares foliados (esta reseña opera exclusivamente sobre el ejemplar codificado con la cifra 0395), editado en rústica de muy buena calidad, con un empaste cuidado, una tipografía adecuada para una cómoda lectura, sobre un papel igualmente adecuado. En su materialidad, se trata, sin duda alguna, de un producto correctamente adecuado a sus fines, lo que no se condice con el contenido del mismo. En la portada figura una imagen interesante, de un ascenso a torso desnudo que difumina una imagen. Imagen que dialoga correctamente con el título, al menos en cuanto al sentido de ánima, de espectralidad borroneada que aspira a la trascendencia a través de la primera publicación (como se indica en la primera solapa, que incluye una fotografía del autor, su año de nacimiento, su grado académico y su trabajo actual).

Opuesta a la claridad de la portada, la contraportada funciona en la lógica de todo libro destinado a un mercado. Nos encontramos ante una apología algo exagerada de la figura del autor. Sin lugar a dudas, ningún editor avalaría una declaración que se encontrara por debajo de “Ánima adjunta retrata, con una rara exactitud y una comicidad a ratos metafísica, los imprevistos de ser persona”, aun cuando esta no fuera del todo adecuada. Sin embargo, además de imprecisa, esta declaración puede contaminar la lectura. En efecto, el texto abordará personajes que se descubren a sí mismos por medio de elementos que les son externos, pero eso siempre es preferible descubrirlo a partir de la lectura del texto, y no de la publicidad editorial. De todos modos, el título ya entrega algunos indicios. El “ánima adjunta” será, precisamente, un alter ego, un alma que es ajena, pero que permite el autodescubrimiento y, de algún modo, una pequeña epifanía. Es también un título que da cuenta de la constante puesta en abismo de Fuentes. Se recurre a lugares y tópicos que le son conocidos, cercanos.

Desde el primer cuento, “Coreografía del mal”, se manifiesta lo que será un texto que no alcanza una integración plena de sus elementos, aún cuando cuenta con elementos destacables de manera esporádica, como frecuentes alusiones a cultura popular en contextos poco esperados. Lo que parece un buen comienzo, no tiene el mismo peso en su cierre, el que avanza hacia despedidas y situaciones de soledad, pero sin lograr cuajar. Esta característica será un lastre frecuente a lo largo del texto, como se aprecia también en “Mister President”, el segundo cuento, donde se plantea un alter ego frío y pragmático, representado por un muñeco inflable que encarna a distintos presidentes de Estados Unidos, conforme a la oportunidad en que éste se infle. Dicho alter ego será el irónico consejero de un pintor en apuros económicos, dejando caer, de cuando en cuando, comentarios filosóficos en los que se abisma el propio autor. Sin embargo, al igual que el Señor Presidente, el relato se desinfla hacia un final predecible, en el que el artista supera al empresario tras beneficiarse de éste.

Otra alteridad ficcional aparece en “Esas pequeñas grandes cosas”, donde el protagonista conoce y se enamora de una punky en miniatura, a la que pasea en su bolsillo mientras ella intenta convencerlo de tener contacto sexual sin importar la disparidad de tamaños. Como  en la mayoría de los relatos, el protagonista es un sujeto atormentado por la vida postuniversitaria, tanto en su sentido económico como de realización personal. Se trata, quizás, de uno de los textos más sólidos de esta publicación que, si bien desarrolla los personajes de manera más caricaturesca que atractiva, cuenta con un final narrativamente mucho más interesante, aunque no por ello menos esperado. O quizás simplemente lo destaco pues es el único texto donde el elemento externo corresponde, efectivamente, a un objeto de deseo en plena alteridad, y no a proyecciones del mismo personaje desde una faceta externa. Tal como en “Mister President”, esta idea se repite en textos como “La belleza será barbitúrica o no será” (un joven dealer universitario que presenta nuevas líneas de pensamiento y percepción a un jardinero), “El mosquito” (sí, la conciencia individual se exterioriza en un insecto que se comporta como otro), “Schnauzer” (un perro que filosofa en voz alta con el protagonista), “Amor a domicilio” (un ángel-robot armable que se enamora y cela al protagonista), “Jesús te ama” (en una fiesta de disfraces plena de excesos, el protagonista reflexiona a partir de los arranques filosóficos de un individuo disfrazado de nazareno) o “Nevermore” (un loro permite que dos ex compañeros de universidad reflexionen acerca de su trascendencia y su pequeña crisis de los 30).

Ajeno a este análisis queda “Villano por una noche”, el texto más relevante del compendio, aunque, nuevamente, sin un final que logre capitalizar la buena idea original. El protagonista puede funcionar como un alter ego del autor, apodado Chico (este nombre se repite en “Nevermore”, representando en ambos casos a un personaje con intereses literario-académicos), que desea vivir la vida como un beatnik para desarrollar su producción literaria. Para ello, tomará como mentor a un ex compañero de colegio, borracho y agresivo como canción punk, que aparece por azar en un bar, portando una gigantografía de Marilyn Monroe. La gigantografía será el objeto de deseo que propiciará peleas y epifanías para el protagonista. El texto presenta un desenlace argumentalmente interesante, pero con un ritmo displicente que permite anticiparse fácilmente al final del texto.

En última instancia, considero que esta publicación corresponde a un texto en bruto, pendiente de desarrollo y cuidado, pero que conserva algunos elementos atractivos, eventualmente interesantes de observar a futuro, en espera de una maduración escritural del autor. Por tanto, y si bien no es un texto altamente destacable, no sería lapidario al emitir juicios sobre el desarrollo futuro de Fuentes, aunque este no sea, de ningún modo, un texto de alta trascendencia en el contexto de la narrativa contemporánea.

Pablo Fuentes

Ánima Adjunta

Chancacazo Publicaciones, 2011.

*Rubén Arriagada Amaya (Santiago, 1984)  es Licenciado en Lengua y Literatura Hispánica de la Universidad de Chile. No ha participado en nada ni le ha ganado a nadie. Y eso le agrada.

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La alteridad imprecisa: revisión de Ánima adjunta, de Pablo Fuentes por Rubén Arriagada Amaya se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
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