“Meter las manos a la memoria”. Mapa de Guerra, de Eduardo Serrano

por Luis Aránguiz

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Mapa de Guerra es un libro de poesía escrito por Eduardo Serrano. Está dividido en cuatro etapas que son descritas como “alas” de un recinto. Cada una de ellas remite a espacios determinados relacionados con la guerra: I. Hospital Trinchera, II. Trinchera Disco, III. Llanuras árticas y finalmente IV. Posguerra. Así, si bien son etapas con contenidos diferentes, todos ellos están vertebrados por la noción que titula al libro: la de un mapa de guerra.

Se trata de un texto polimórfico. Cada etapa viene acompañada de imágenes complejas que exigen atención. Con un verso libre pero no por ello desprovisto de cadencia, Serrano profundiza en nociones como mapa, memoria, cuerpo y ciudad. Quizá, como en todo libro de esta naturaleza, el epígrafe ofrezca una pista de lectura importante. Se trata de una cita del argentino Osvaldo Lamborghini: “Te escribo desde el descredito. /Yo no hice una obra, hice / una experiencia” (9). De algún modo, estamos frente a una tensión en la que el texto pretende ser la plasmación de una experiencia.

El hablante se presenta con dos estrofas significativas: “hacernos un mapa de guerra / en todo el cuerpo / entonces parecía ser el método // la manera más efectiva de inyectarnos / la cartografía en las retinas” (15). A lo largo del poemario, en todas sus etapas, encontraremos en reiteradas ocasiones el motivo del cuerpo como un espacio cartográfico. En él no solo se registra el mapa, también la ciudad. Pero la cuestión que importa más es la que dice relación con la necesidad de registrar la vivencia, o en otras palabras: no ser destrozado por el olvido. De ahí los versos: “para recuperar los recuerdos / y recomponer la realidad / destrozada por el olvido / debo asumir una ardua actitud de limpieza / y comenzar a recoger por partes / todos los pedazos dispersos: ir a través de los pantalones / arrugados sobre la silla / y encontrar gotas de noche en los bolsillos” (19). Lejos de ser el cuerpo un mero objeto de la conciencia, parece ser el principal referente en el que se almacena la memoria. No se la busca en lo cognitivo, se la busca en las marcas de lo vivido. Después de todo, ¿acaso no necesitamos de un referente para recordar? ¿Y no puede ser ese referente nuestra propia corporeidad, la vivencia esculpida en ella?

El hablante dice: “voy  escribir con vidrios rotos / toda mi derrota en las murallas” (21). Hay en su voz la necesidad de existir, pero también de dejar huella fuera de él. Las murallas son señales para otros. El cuerpo por su parte, en tanto objeto de la marca, nos revela la intención de dejar una huella para sí, y en esta dirección recuerda la afirmación de un joven Walter Benjamin: “la experiencia resultará dolorosa para quien busca en ella, pero difícilmente le dejará sin esperanza” (95), experiencia que no es otra cosa que conocerse, o podríamos decir “mapearse” a sí mismo. El libro parece ser un recorrido, una metanarrativa de la experiencia de la guerra contra el olvido. El cuerpo mapeado en guerra es la mejor prueba del ser. Marcado, doloroso, herido. Pero vivo. Ciudad y cuerpo están ahora unidos por el mapa de guerra.

En la etapa de Posguerra no hay poema. Solo una imagen. La palabra no es necesaria. Meter las manos a la memoria no será otra cosa que encontrar paz en una guerra que ya ha terminado. O para decirlo con Benjamin, al meter la mano en la memoria, en la experiencia, para buscar en ella, sentiremos dolor pero no desprovisto de una esperanza aun cuando se esté “a los pies de la ciudad que naufraga” (61).

Mapa de Guerra

Eduardo Serrano

Das Kapital, 2014

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Luis Aranguiz Kahn (1991). Licenciado en Letras Hispánicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha escrito sobre la relación entre literatura y religión en medios como White Rabbit (UC), Cuadernos Judaicos (U. de Chile) y Critica.cl. Actualmente cursa la carrera de Derecho en la UDP.

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Referencias

Benjamin, Walter. La metafísica de la Juventud. Barcelona, Paidós, 1993.

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Un pensamiento en ““Meter las manos a la memoria”. Mapa de Guerra, de Eduardo Serrano

  1. Anónimo dice:

    Eduardo es muy rico, y escribe la raja.

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