CUATRO LITROS DE AGUA: BREVE LECTURA DE MAGENTA DE FERNANDO ORTEGA

por Francisca Santibáñez

Magenta_OrtegaMagenta es el segundo poemario de Fernando Ortega. Fue presentado el pasado 2014 por Libros del Pez Espiral. Continua desarrollando el concepto del color, pues su primera publicación se tituló Cian. El libro presenta un diseño novedoso e inteligente, siendo esto un sello característico de la editorial. Portada magenta con marcas negras que construyen la imagen de la prueba de color de una imprenta. Solapas con una tipografía fría, similar a la de las máquinas de escribir y, sobre ella, el dibujo de una ecotomografía. Guardas negras. Pequeños cuadrados que evocan la cuatricromía e indican el magenta. Marcas de corte en la página, haciendo referencia a las especificidades técnicas de la impresión. Este objeto sería un lujo, de no ser por la mala decisión de imprimir sobre hojas blancas, pues implica una lectura visualmente muy incómoda. Es importante señalar que los números de página no están impresos, por lo tanto no podré citar ciertos extractos de la forma convencional.

No tiene prólogo ni texto de presentación alguno. En lo personal, lo agradezco. Entrar en un libro sin correr el riesgo de ser influenciado por la perspectiva de un tercero es una oportunidad y un desafío. Dejar la teoría para después podría propiciar una primera lectura mucho más honesta. Desconozco las razones para haberlo hecho en este caso, pero creo que han acertado.

Comenzaré por los aspectos formales. El texto consta de veinticinco poemas en verso, de extensiones muy disímiles. Algunos tienen título y otros no. Esta última característica le da un aspecto bastante desprolijo a la obra. Lo mismo sucede con la puntuación. Durante la construcción del libro, al parecer, nadie decidió si se puntuaría o no. Las comas y los puntos aparecen de repente, de forma antojadiza. Me parece un desastre gramatical.

Magenta explora el tema de la percepción visual: el color, la luz, el ojo, la memoria. Algunos poemas logran desarrollarlo de forma acabada, como “Óptica de la nostalgia”. Otros poemas se inclinan por mencionar estos elementos, sin plantear profundidad alguna al respecto: “Un trozo de hilo verde en la toalla amarilla.”

Por lo demás, hay muchos poemas que ni siquiera se acercan al tema. Considerando que las partes del poemario deben tener una coherencia entre sí, es una lástima concluir que el hilo conductor de esta obra es difuso y está poco trabajado.

Otro de los temas que tiene presencia en el libro, es la mención de las plataformas mediales y de lo instantáneo. El chat, el correo electrónico, las películas y los videos de Youtube, forman parte de la cotidianidad del hablante. Al parecer, no se pretende proponer nada muy complejo, sino que, simplemente, estos elementos reflejan el contexto de producción de la obra.

Podemos plantear, como tercer y último tema, la influencia del imaginario oriental, desde diferentes perspectivas. La escritura tiene una marcada tendencia al haikú. A pesar de que no aparecen haikús de forma aislada, estos se filtran como pequeñas partes de la estructura de un par de poemas. Por ejemplo, el poema “costa escarpada” termina así: “Rei Ayanami / rocío sabor a sal / sobre la roca”. Hay otros poemas que no cumplen con la métrica de un haikú, sin embargo, tienen una clara inspiración en ellos: “Mudanza: objetos / que leen en voz alta / el periódico que los envuelve”.

Aparece también una mención al Tao, en un poema con ese nombre. Este texto posee imágenes muy bellas, está bien logrado, reflexiona sobre el Tao y, además, integra el tema principal de la obra: la percepción visual. La última perspectiva del imaginario oriental, está muy lejos de la profundidad espiritual del Tao y corresponde a la referencia a Rei Ayanami –personaje de la serie japonesa Evangelion-. Este elemento es otro testimonio sobre el contexto de producción. Nos habla del fenómeno mediático del animé y su impacto en nuestro país, en especial dentro de la generación de quienes tienen alrededor de treinta años, que es el caso del autor. Lo mismo sucede –alejándome del tema del imaginario oriental, pero centrándome en lo mediático– con la mención al cineasta Quentin Tarantino en uno de los poemas.

Uno de los principales problemas que presenta este poemario es la dislocación en su estilo escritural. Es como si dos personas hubiesen escrito este texto y no una. Esto es perjudicial a la hora de presentar una obra y no simplemente un conjunto de poemas. En una primera instancia, aparecen poemas que reflejan la vida cotidiana. Tienen una perspectiva un tanto adolescente y abundan en ellos los encuentros platónicos con el sexo opuesto y las explicaciones innecesarias. De todas formas, el hablante –en varias ocasiones- logra conmover al lector y generar empatía. Hay poemas bien logrados, como “Tarot”, en donde se utiliza una especie de “montaje” (1) en su construcción, que resulta muy atractivo y ágil: “yo sacaba con la mano izquierda/ -dos mil pesos las cuatro preguntas-/ pero no quiero preguntar/ dime lo que dice/ las cartas ya saben/ toma tres lucas”

Por otra parte, se presentan poemas con descripciones al extremo objetivas y pensamientos inspirados en la lógica-matemática. Es un extremo enunciativo en donde el hablante desaparece y lo hace de tal forma que ni siquiera hay un discurso claro frente a sus inclinaciones. Construye un espacio neutro, en donde no hay juicios morales, estéticos ni de otro tipo, al borde del texto científico, como en este fragmento del poema “Límites de migración específica”: “Tomar agua tibia de la botella de plástico, /Es normal la migración de sustancias tóxicas del recipiente hacia el agua/ pero es mayor cuando la temperatura es elevada”. A pesar de que pueda parecer un desafío intelectual interesante, la verdad es que puedo concluir que estos poemas poseen una complejidad sólo de forma aparente.

Por último, apoyándome en la estética de la recepción y haciendo uso de mis derechos como lectora, me parece indispensable mostrar mi visión directamente personal. Dentro de la obra, hay muchos textos que tienen un lenguaje que me ha hecho cuestionarme sobre su pertinencia dentro de un libro de poemas: “El arroz con atún/ se arregla con salsa de soya;/ los fideos/ con huevo revuelto”; “el pasto es verde/ el pasto es verde/ el pasto es verde/ el pasto es verde/ el pasto es verde/ el pasto es verde/ ¿de qué color es el pasto?”; “Chicas a las que les gusta tu poema/ y te encuentran tierno./ Tu nuevo rencor”; “Un trozo de hilo verde en la toalla amarilla”. Pienso que estos textos breves funcionarían mejor como un estado de Facebook que como poemas. A mí, en lo personal, no me generan gran empatía, no me conmueven, no me parecen bellos ni me presentan un desafío intelectual. Estos son, a mi juicio, requisitos fundamentales de un poema bien logrado. En ningún caso quisiera decir que el autor no tiene talento o algo parecido, porque claramente lo tiene y queda demostrado en poemas como “Nunca tendré una casa en el sur”, “Tao” u “Óptica de la nostalgia”. Pero sí quisiera manifestar que, en mi opinión, hay muchos poemas en el libro que sobran. Leer este libro ha sido como beber un jugo en polvo de un litro disuelto en cuatro litros de agua.

Magenta

Fernando Ortega

Libros del pez espiral, 2014

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Francisca Santibáñez (Santiago, 1985) Es licenciada en educación y profesora de castellano de la Universidad Católica Silva Henríquez, Diplomada en gestión cultural en la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2011 fue becaria de la Fundación Neruda. Al año siguiente fundó el Colectivo de Arte Cardumen. Actualmente se desempeña como profesora y profesional de apoyo de fomento lector en la Biblioteca de Santiago.

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NOTAS

(1) Utilizo el término montaje entre comillas entendiendo que el concepto se aplica a la narrativa y no a la lírica, a pesar de lo enormemente narrativo que es este poema.

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13 pensamientos en “CUATRO LITROS DE AGUA: BREVE LECTURA DE MAGENTA DE FERNANDO ORTEGA

  1. ma meen dice:

    Acabo de leer la crítica y me gustó, aunque me pareció dura. Espero poder leer el libro de vuelta de vacaciones y también espero encontrarme con menos litros de agua. XD. Un abrazo a todos los que participan de esta página y gracias por la actividad seria que realizan.

    • Francisca Andrea dice:

      Sinceramente, a mí no me gustó el libro, pero tengo consciencia de que siempre hay algo que rescatar. Y aunque quizás no lo creas, intenté ser lo menos dura y lo más profesional posible. Espero que te guste el libro más que a mí, eso puede ser bien subjetivo. Éxito 😉

  2. VICTOR SILVA dice:

    Invocar a la “estética de la recepción” me parece un gesto (infantil) de provincialismo intelectual, responde a un imperativo de estudiante chileno de enunciar que se ha leído el capítulo correspondiente del correspondiente libro de teoría/crítica literaria, y con ello proyectar “conocimiento” (o más bien manejo de información). La sola enunciación de tal perfil teórico sin ningún matiz personal o procesamiento( personal) dinámico de tales ideas, de modo de canalizar una crítica con una mirada particular/(repito: personal) Sería equivalente a que alguien en este instante invocara al “estructuralismo” para comenzar a identificar elementos en los poemas de “Magenta”, pero sin tener patrones de referencia consistentes (en cantidad, y en años de lectura), es decir, sin conocer en profundidad el haiku (desde el siglo xv al xx), sin conocer el objetivismo, o la poesía del lenguaje norteamericana, etc. También me parece una “falacia” considerar que tan sólo el hecho de la ausencia de un “sujeto” en un poema o la ausencia de un discurso claro (mensaje directo, clarito, prosaico) constituye en sí un aspecto negativo. Eso sería borrar de “en un dos por tres” gran parte de las vanguardias europeas de principios de siglo xx, y borrar la “poesía del lenguaje” norteamericano ( y sus implicancias hasta ahora); borrar el primer libro de Ashbery, etc,etc [y en el sentido de “mensaje poco claro” “críptico” “hermético” borrar a Celan, Trakl, Ingeborg Bachmann, etc].
    Ahora bien, con todo lo anterior, no defiendo el poemario “magenta”. Es muy acertada la crítica en indicar que existe una “complejidad aparente”, y los juegos lógicos-matemáticos (Wittgenstein debe estar revolcándose en su tumba) también son pretenciosos; lo cual responde a una inmadurez literaria nada más. Es de esperar que con más trabajo en años tal “artificio” conlleve a la espontáneadad/naturalidad. Es acertada la crítica en señalar que el poemario no alcanza una altura literaria significativa, no posee cohesión, ni un estilo definido, y mucho menos “personal”. En otras palabras, el poemario no es muy bueno. Y por último, condeno el pudor de la crítica en ofender el talento del autor; si lo que se está criticando es al libro; olvidémonos del sujeto que escribió el texto; lo que conlleva, a pesar de los acertados atisbos, a no atreverse a pronunciar una crítica final y concluyente; no comprendo tal vacilación (teniendo en cuenta las sentencias previas), no sé si responde a una inseguridad de la crítica, o al frecuente “No quedar mal con nadie” . – Debo señalar que yo no soy Victor Silva, es un sujeto apócrifo, yo soy otro…….A quién le importa el sujeto, todo es lenguaje-

  3. VICTOR SILVA dice:

    Invocar a la “estética de la recepción” me parece un gesto (infantil) de provincialismo intelectual, responde a un imperativo de estudiante chileno de enunciar que se ha leído el capítulo correspondiente del correspondiente libro de teoría/crítica literaria, y con ello proyectar “conocimiento” (o más bien manejo de información). La sola enunciación de tal perfil teórico sin ningún matiz personal o procesamiento( personal) dinámico de tales ideas, de modo de canalizar una crítica con una mirada particular/(repito: personal) Sería equivalente a que alguien en este instante invocara al “estructuralismo” para comenzar a identificar elementos en los poemas de “Magenta”, pero sin tener patrones de referencia consistentes (en cantidad, y en años de lectura), es decir, sin conocer en profundidad el haiku (desde el siglo xv al xx), sin conocer el objetivismo, o la poesía del lenguaje norteamericana, etc. También me parece una “falacia” considerar que tan sólo el hecho de la ausencia de un “sujeto” en un poema o la ausencia de un discurso claro (mensaje directo, clarito, prosaico) constituye en sí un aspecto negativo. Eso sería borrar de “en un dos por tres” gran parte de las vanguardias europeas de principios de siglo xx, y borrar la “poesía del lenguaje” norteamericano ( y sus implicancias hasta ahora); borrar el primer libro de Ashbery, etc,etc [y en el sentido de “mensaje poco claro” “críptico” “hermético” borrar a Celan, Trakl, Ingeborg Bachmann, etc].
    Ahora bien, con todo lo anterior, no defiendo el poemario “magenta”. Es muy acertada la crítica en indicar que existe una “complejidad aparente”, y los juegos lógicos-matemáticos (Wittgenstein debe estar revolcándose en su tumba) también son pretenciosos; lo cual responde a una inmadurez literaria nada más. Es de esperar que con más trabajo en años tal “artificio” conlleve a la espontáneadad/naturalidad. Es acertada la crítica en señalar que el poemario no alcanza una altura literaria significativa, no posee cohesión, ni un estilo definido, y mucho menos “personal”. En otras palabras, el poemario no es muy bueno. Y por último, condeno el pudor de la crítica en ofender el talento del autor; si lo que se está criticando es al libro; olvidémonos del sujeto que escribió el texto; lo que conlleva, a pesar de los acertados atisbos, a no atreverse a pronunciar una crítica final y concluyente; no comprendo tal vacilación (teniendo en cuenta las sentencias previas), no sé si responde a una inseguridad de la crítica, o al frecuente “No quedar mal con nadie” . – Debo señalar que yo no soy Victor Silva, es un sujeto apócrifo, yo soy otro…….A quién le importa el sujeto, todo es lenguaje- — Ahhh ¡¡¡ me faltó “invocar” a la “poética de la indeterminación” desde Rimbaud a Eduardo Espina…..sí, me leí el libro de la Marjorie Perloff, y el de Enrique Mallén.. (jajajaja)

  4. VICTOR SILVA dice:

    Invocar a la “estética de la recepción” me parece un gesto (infantil) de provincialismo intelectual, responde a un imperativo de estudiante chileno de enunciar que se ha leído el capítulo correspondiente del correspondiente libro de teoría/crítica literaria, y con ello proyectar “conocimiento” (o más bien manejo de información). La sola enunciación de tal perfil teórico sin ningún matiz personal o procesamiento( personal) dinámico de tales ideas, de modo de canalizar una crítica con una mirada particular/(repito: personal) Sería equivalente a que alguien en este instante invocara al “estructuralismo” para comenzar a identificar elementos en los poemas de “Magenta”, pero sin tener patrones de referencia consistentes (en cantidad, y en años de lectura), es decir, sin conocer en profundidad el haiku (desde el siglo xv al xx), sin conocer el objetivismo, o la poesía del lenguaje norteamericana, etc. También me parece una “falacia” considerar que tan sólo el hecho de la ausencia de un “sujeto” en un poema o la ausencia de un discurso claro (mensaje directo, clarito, prosaico) constituye en sí un aspecto negativo. Eso sería borrar de “en un dos por tres” gran parte de las vanguardias europeas de principios de siglo xx, y borrar la “poesía del lenguaje” norteamericano ( y sus implicancias hasta ahora); borrar el primer libro de Ashbery, etc,etc [y en el sentido de “mensaje poco claro” “críptico” “hermético” borrar a Celan, Trakl, Ingeborg Bachmann, etc].
    Ahora bien, con todo lo anterior, no defiendo el poemario “magenta”. Es muy acertada la crítica en indicar que existe una “complejidad aparente”, y los juegos lógicos-matemáticos (Wittgenstein debe estar revolcándose en su tumba) también son pretenciosos; lo cual responde a una inmadurez literaria nada más. Es de esperar que con más trabajo en años tal “artificio” conlleve a la espontáneadad/naturalidad. Es acertada la crítica en señalar que el poemario no alcanza una altura literaria significativa, no posee cohesión, ni un estilo definido, y mucho menos “personal”. En otras palabras, el poemario no es muy bueno [¿cuesta mucho concluir eso? o decirlo]. Y por último, condeno el pudor de la crítica en ofender el talento del autor; si lo que se está criticando es al libro; olvidémonos del sujeto que escribió el texto; lo que conlleva, a pesar de los acertados atisbos, a no atreverse a pronunciar una crítica final, precisa, clara, concreta y concluyente (sin la patriciaespinoza coloquial metáfora del jugo disuelto en 4 litros; por último haber dicho jugo Flavoraid o yupi); No comprendo tal vacilación o ambigüedad o imprecisión o indeterminación (teniendo en cuenta las sentencias previas), No sé si responde a una inseguridad de la crítica, o al frecuente “No quedar mal con nadie” . – Debo señalar que yo no soy Victor Silva, es un sujeto apócrifo, yo soy otro…….A quién le importa el sujeto, todo es lenguaje- — Ahhh ¡¡¡ me faltó “invocar” a la “poética de la indeterminación” desde Rimbaud a Eduardo Espina…..sí, me leí el libro de la Marjorie Perloff, y el de Enrique Mallén.. (jajajaja)

    • Francisca Andrea dice:

      Amigo, yo no quiero desconocer ninguna tradición, ningún poeta icónico, ni bla bla bla. Pienso que, quizás, has sido tú quien cae en una falacia al descontextualizarlos de esa manera. No soy una catedrática de la lengua ni aspiro a serlo, si mi mirada te parece de provincialismo intelectual, bueno, a mí me parece que es suficiente. Las discuciones de poetas e intelectuales pasados a mierda son lo que menos me interesa. Simplemente di mi perspectiva sobre un libro de una forma muy sencilla, si eso no te deja dormir, no sé, tal vez deberías tomar ansiolíticos :). Saludos.

  5. VICTOR SILVA dice:

    Victor Silva es un personaje altisonante, brillante, deliberadamente cáustico, torrencial y espontáneo, ególatra y taxativo; pero no un tipajo malintencionado ni tendencioso, Al menos no tanto en relación a los múltiples personajes que abundan en el criollo ambiente literario chileno. Mi comentario creo que es muy pedagógico, y apunta a focos relevantes en su particularidad, como en su integración. Ahora bien, la recepción que tuvo mi comentario ha sido inadecuada y vergonzosa, además que comprueba mis expectativas implícitas. La persona que realiza la crítica al libro Magenta, posee un ego hipertrofiado que subyace en el tono y en la actitud de sus groseras palabras, con las cuales se dirige a Victor Silva. Simplemente, debía haber ignorado el comentario, si su seguridad en sí misma es consistente, y no depende de referentes externos. Y prueba de tal ego hipertrofiado es que también de manera petulante considere que su capacidad crítica es suficiente. Lo anterior, refleja las burbujas literarias, creativas e intelectuales que se generan en los estudiantes chilenos (estudiantes de castellano, letras y literatura) [en la mayoría digo (92 %), no es todos]. Lo anterior también se refleja en realizar una “crítica literaria” y enunciar un conclusión tan peyorativa, simplona, violenta, carente se sensibilidad, como: “Leer este libro ha sido como beber un jugo en polvo de un litro disuelto en cuatro litros de agua”. – Si vamos a realizar críticas literarias debemos tener la firmeza y humildad de aceptar críticas [ si no es así, se ratifican mis presunciones], comentarios en los medios online donde las publicamos, y no responder groseramente. Porque el pobre Fernando Ortega tuvo que “aguantarse” [con firmeza y seguridad creo yo, porque es un personaje con mucho oxígeno en los pulmones] la crítica y el comentario del “jugo yupi disuelto en cuatro litros”. – Estimada Francisca, la gente en Chile en literatura es desalmada, pedante. arribista, agrandada y falsa; Victor Silva en el fondo te quiere, es un ángel oscuro, y cree en tu talento, de verdad; pero debes controlar tu ego; la humildad literaria es la virtud de los verdaderos escritores.

  6. VICTOR SILVA dice:

    Victor Silva es un personaje altisonante, brillante, deliberadamente cáustico, torrencial y espontáneo, ególatra y taxativo; pero no un tipajo malintencionado ni tendencioso, Al menos no tanto en relación a los múltiples personajes que abundan en el criollo ambiente literario chileno. Mi comentario creo que es muy pedagógico, y apunta a focos relevantes en su particularidad, como en su integración. Ahora bien, la recepción que tuvo mi comentario ha sido inadecuada y vergonzosa, además que comprueba mis expectativas implícitas. La persona que realiza la crítica al libro Magenta, posee un ego hipertrofiado que subyace en el tono y en la actitud de sus groseras palabras, con las cuales se dirige a Victor Silva. Simplemente, debía haber ignorado el comentario, si su seguridad en sí misma es consistente, y no depende de referentes externos. Y prueba de tal ego hipertrofiado es que también de manera petulante considere que su capacidad crítica es suficiente. Lo anterior, refleja las burbujas literarias, creativas e intelectuales que se generan en los estudiantes chilenos (estudiantes de castellano, letras y literatura) [en la mayoría digo (92 %), no es todos]. Lo anterior también se refleja en realizar una “crítica literaria” y enunciar un conclusión tan peyorativa, simplona, violenta, carente se sensibilidad, como: “Leer este libro ha sido como beber un jugo en polvo de un litro disuelto en cuatro litros de agua”. – Si vamos a realizar críticas literarias debemos tener la firmeza y humildad de aceptar críticas [ si no es así, se ratifican mis presunciones], comentarios en los medios online donde las publicamos, y no responder groseramente. Porque el pobre Fernando Ortega también tuvo que “aguantarse” [con firmeza y seguridad creo yo, porque es un personaje con mucho oxígeno en los pulmones] la crítica y el comentario del “jugo yupi disuelto en cuatro litros”. – Estimada Francisca, la gente en Chile en literatura es desalmada, pedante. arribista, agrandada y falsa; Victor Silva en el fondo te quiere, es un ángel oscuro, y cree en tu talento, de verdad; pero debes controlar tu ego; la humildad literaria es la virtud de los verdaderos escritores. Y realmente, me disculpo si el tono de mis palabras o el matiz de “provincialismo” pudo haberte ofendido; primero porque no te conozco personalmente [y por ende no sé exactamente cuál es tu background teórico] y segundo porque mi comentario en realidad era genérico, hacia la crítica literaria chilena en general [ en medios online], genérico hacia los estudiantes de letras o castellano o literarura, o gente que escribe.

  7. Anónimo dice:

    Victor Silva es un personaje que probablemente no tiene vida para escribir tremendos testamentos con la sola finalidad de lanzar mierda pseudoliteraria al mundo. Una crítica es simplemente eso, una crítica que puede gustar o desagradar.
    Señor Silva, ¿Por qué no solicita al administrador de este espacio subir sus propias críticas?, de esa forma su brillante intelecto se podría enfocar en algo más útil para la humanidad y no perder su valioso tiempo en comentarios que dejan en evidencia a una persona cobarde que está del otro lado de la pantalla nadando en sus propias trancas y frustraciones.

  8. Victor Silva dice:

    tremendos testamentos ????? no más de 2 o 3 minutos de tiempo en escribir tales comentarios, que son una parodia, un personaje,una ficción, es un juego para pasar el tiempo del metro. -Qué les afectan los comentarios? Cero tolerancia a la crítica.-Quiénes se creen estos niñitos? -No se les puede decir nada a estos niñitos?’ – Nuevamente, para defenderse las personas de este medio online proceden a la típica ofensa para contrarrestar: “comentarios que dejan en evidencia a una persona cobarde que está del otro lado de la pantalla nadando en sus propias trancas y frustraciones”….jajajaja ¡Buen intento¡, eso sólo ofende a la Crítica de “Magenta”; “tírate algo más original, más punzante”. – Mis comentarios pueden tener un tono desagradable pero indican de forma consistente los baches de la critica literaria citada, y tal comentario a pesar de ser realizado en 3 minutos, es un comentario sólido; si no se dan cuenta de eso, es que son limitados de mente o lde lecturas – Victor Silva ha hecho solamente dos comentarios en este medio, sólo dos; nada más, en ninguna otra parte, nunca. – A Victor Silva no le interesa hacer criticas literarias, eso sería algo pretencioso, para eso están los “letrados” de los medios online. -Victor Silva ocupa su valioso tiempo es escribir poesía; y tal nivel de poesía es algo que el “Anónimo” (que groseramente me contestó) jamás podrá alcanzar. – Y eso te lo digo en serio, “anónimo”, jamás me alcanzarías; lo más probable es que seas el típico personaje que escribe….y al final serás tan solo del monton…- 4 minutos, ya me pase.

  9. Anónimo dice:

    Deberías ir a programa de talentos… Victor Silva el hombre más rápido del Oeste escribiendo desde un celular, en el metro, en tan solo tres minutos más de 2.500 caracteres. Sorpréndente!. Logras perfecto tu papel de humorista ácido y delirante, me gustaría leer un poco de tu poesía.

  10. VICTOR SILVA dice:

    no se trata de programa de talentos, amigo, ni de nada sorprendente, no es qué sean 3 minutos; el punto es que es algo rápido, y algo trivial, que no quita tiempo para hacer una actividad más importante. Es tan sólo un comentario aislado… el segundo realizado en años en un medio online; algo trivial. Amigo, entiendo que moleste el tono, lo taxativo; que resulte petulante. Pero, amigo, sea honesto, y auto-crítico: Lea mi comentario entero a la crítica de Magenta, olvídese del tono; Lea, lea las alusiones poéticas, los enfoques, medite, Lea el argumento [en este contexto de comentario rápido]; Usted sabe que mi comentario tiene peso, por eso genera tanto resquemor. En lugar de ofender, personalmente, el temple o personalidad de Victor Silva; ¿o será que todavía no le han pasado estas materias en la U?; Cualquier persona que realmente sepa de poesía, se daría cuenta claramente que mi comentario inicial a la crítica de Magenta, tiene un soporte significativo,, de alguien que sabe [no estamos hablamos de M. Perloff, tan sólo un comentario consistente, y trivial]; ahora que eso les caiga mal a algunos, no es mi problema. -Ahora bien, Estimado, cuando uno lee todos los días 8 horas diarias, durante unos 5- 10 años (poesía, teoría literaria, etc) es totalmente normal Normal, escribir 2500 caracteres en pocos minutos ( ya ¡¡, 5-10 minutos, seamos exactos), y sobre todo para generar anticuerpos en “cabros ” que se han leído 4 o 30 libros, y creen saber de literatura, o más bien, creen que escriben bien. – Estimado, Amigo Anónimo, déjame tu e-mail, y en 5 años más te escribo, y te cuento quién soy, y te muestro mi Poesía [ 5 años, porque publicaré uno o dos libros en ese plazo] – Amigo, soy bueno como poeta. – Te desafío en serio. – A qué no te atreves -Y comparamos nuestro desarrollo literario en ese plazo de tiempo.

    – Y paremos la cuestión, ya me aburrió esto. Sólo descalifican con groserías; Digo yo, Porque no usan argumentos literarios para contrarrestar o anular mis comentarios; Eso es más loable, y concreto.

    PD. Escribo en notebook….

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