“Detenciones ciudadanas” y crisis social

por Christian Álvarez Rojas

Foto: @GMagnere

Foto: @GMagnere

Cada cierto tiempo aparecen en los medios, de forma completamente acrítica y sensacionalista, reportes de “detenciones ciudadanas”: un asaltante, sorprendido por su víctima, es capturado por una turba que, aparte de neutralizar su ilícito, se dedica a torturarlo, grabando la acción y difundiéndola por internet. En su viralización es frecuente que reciban comentarios de aprobación y apoyo, celebrando el hecho e instando al resto de la población a hacer lo mismo. El principal argumento es el siguiente: existe una ola de delincuencia que es ignorada por las autoridades públicas, la que, sumada a la impunidad y bajas penas que tendrían los pocos delincuentes aprehendidos, obliga a la población a tomar la justicia por su cuenta.

Este hecho, así como su argumentación, presenta serios riesgos, aun cuando es cierto que la autodefensa es justificable  —y así lo reconoce la propia legislación chilena— pues no asistimos a la legítima resistencia ante una amenaza, sino que a una orquestación, consciente o no, de la violencia y la tortura, generando condiciones para que la situación empeore. En primer lugar, en la totalidad de las imágenes que se difunden de estos hechos, el delito acusado es un robo menor, muchas veces un lanzazo, sobre especies como joyas o artefactos tecnológicos. El daño a la propiedad, si bien comprensiblemente indignante, difícilmente alcanzará la magnitud para que implique un castigo penal superior a los que ya se aplican. Pero hay un punto más, sucede que Chile ya ha optado por el camino de criminalizar delitos como el robo, castigándolo con penas de cárcel efectiva, y los efectos, lejos de hacer que la delincuencia disminuya, solo han aumentado la percepción de la violencia convirtiendo, de paso, a Chile en uno de los países del mundo con mayor población penal (1). Si el delincuente no recibe una pena automática de cárcel se debe principalmente a dos razones: el delito cometido simplemente no tipifica para ello, y de hacerlo, ya existe una sobrepoblación penal por haber abusado de este recurso.

¿Cómo es posible que las medidas efectivas contra la delincuencia, es decir, la detención y el encarcelamiento, no hayan incidido positivamente en una disminución del delito? Pues sencillamente por una concepción errada de este. En un país cuya cultura ha sido moldeada durante 40 años para satisfacer el modelo económico neoliberal, la acción humana es entendida como el resultado unívoco de la autonomía individual. Es decir, de forma voluntarista: el individuo realiza la totalidad de sus acciones por simple elección, por lo que si ha decidido delinquir, solo queda el castigo como respuesta, y la prevención solo se comprende como el efecto disuasivo que la pena pueda ejercer sobre potenciales infractores. Esta visión, más allá de simpatías políticas, es falsa. Un simple ejercicio lógico nos hace advertir que la premisa de que “toda acción responde solo a la voluntad” desconoce la enorme cantidad de hechos que determinan la vida humana y que están ajenas a la elección: los padres, con sus respectivas ideologías, vicios y virtudes; el lugar de nacimiento, con sus oportunidades y riesgos; el lenguaje, con sus respectivas herramientas para comprender la realidad; etc. Y por supuesto, la más relevante para cualquier sujeto: nacer. Pero además, esta posición ideológica ignora el conocimiento que desde las ciencias cognitivas nos indica cómo la mente humana responde en base a condicionamientos previos de forma inconsciente; el libre albedrío es solo una idea teológica sin cabida en la realidad, la que, a lo más, nos otorga la posibilidad de compatibilizar nuestras decisiones con las alternativas que emergen en nuestro entorno (2).

La comprensión errada de la acción humana por parte de la ideología imperante en nuestra sociedad, no podrá, lógicamente, ofrecer respuestas eficientes al problema de la delincuencia, y es lo que ha ocurrido, más, cuando el derecho a la propiedad se considera el pilar fundacional: se yerra en la comprensión de la delincuencia al tratarla bajo las obsoletas premisas voluntaristas, dejando como resultado una sobrepoblación penal y una sociedad ansiosa de castigo para los culpables, el que se toma por cuenta propia, aumentando las condiciones de violencia que producen la segregación, y aumentando, por ende, la delincuencia que se busca combatir.

La historia nos ha dado buenos ejemplos de errores similares y a escalas incluso mayores. A mediados de los 90 en Colombia, cansados de la inseguridad provocada por la guerrilla y el narcotráfico, un grupo de campesinos y empresarios agrícolas decide fundar las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia). En un comienzo, el fin era perfectamente comprensible: resistencia civil ante los embates del terrorismo y la violencia armada del tráfico de drogas. Con el respectivo apoyo de intereses políticos, las AUC ganaron legitimidad y financiamiento, operando como una alternativa ciudadana ante la incompetencia estatal de controlar la violencia (3). Pero con el paso de los años las AUC fueron cometiendo masacres incluso peores que las de la guerrilla: torturas, secuestros, extorsiones, ejecuciones masivas y descuartizamientos silenciados en fosas comunes, y, paradójicamente, el tráfico de drogas, efectuado como una forma de autofinanciamiento. Esto es comprensible, pues al no recibir financiamiento público, y al ser una organización con una creciente necesidad de miembros especializados, recurrió a la forma más eficiente de obtener recursos y contratando a los individuos con mejor preparación para efectuar su trabajo. Solo a su rama del norte del país se le atribuyen más de 15.700 muertes(4), en las que se masacraron pueblos enteros —incluyendo a los niños— por la sola sospecha de que ahí podría vivir algún colaborador de la guerrilla, a cuyas víctimas se degollaba, descuartizaba, y en ocasiones se entregaba para que fueran devoradas por leones y cocodrilos. Si le digo que las víctimas fueron campesinos pobres y niños quizá se conmueva y le parezca una barbarie inaceptable, pero si ahora le digo que imagine que son “flaites”, quizá su juicio cambie y se recuerde comentando en Youtube alguno de los videos difundidos, deseando exactamente las mismas cosas que las AUC llevaron a cabo. Desde inicios de los 2000 las AUC son consideradas una agrupación terrorista, y desde el 2005 se ha promovido su desarme.

La sobreexplotación de la violencia como método único para resolver los conflictos sociales no es un tema trivial, pues se encuentra encadenado a las peores acciones que nuestra especie es capaz de realizar, y cuya puesta a raya no ha sido una evolución espontánea, sino el fruto reciente y frágil de una serie de luchas sociales que, entre otras cosas, dieron origen a conceptos como los Derechos Humanos. El error de comprender  el delito como una acción completamente independiente del contexto social, hace que no solo no se haga nada por cambiar estas condiciones que lo generan, sino que, con su enfrentamiento equívoco basado en la violencia, estas condiciones aumenten y se perpetúen, haciendo crecer el mismo mal que pretenden combatir. Porque cuando luego de detener a una persona sorprendida robando se procede a desnudarla en público, a  golpearla buscando causar fracturas o daños irreparables como la pérdida de piezas dentales, grabándolo para deleite masivo, se procede a cometer una tortura. Y, por si hace falta recordarlo, la tortura es un crimen más grave que el robo.

Pero tampoco se trata de enjuiciar moralmente a quienes cometan estos actos, pues sería cometer el mismo error acusado, sino que de comprenderlos en su verdadera dimensión, que es cómo la acción humana se determina por las opciones disponibles. Dado un marco cultural como el descrito, será lógico que se reaccione con violencia ante quien roba un celular (y no así contra quien, mediante colusiones, provoca daños económicos mucho mayores y a millones de personas). Así como es lógico que ante la segregación en vivienda, educación y perspectivas de desarrollo, la opción más viable para algunos sea el robo. Es por ello que, si no deseamos una sociedad en donde la tortura se realice, ya ni siquiera en cuarteles clandestinos, sino que a plena luz del día en calles céntricas, debemos eliminar la dicotomía entre seguridad por autotutela e impunidad judicial que existe en la subjetividad de las personas, esto es, eliminando los niveles actuales de delincuencia. Y como el modelo actual para ello, basado en el encarcelamiento masivo a raíz de concepciones voluntaristas no solo no ha dado resultado sino que ha demostrado ser contraproducente, urge un cambio cultural que logre prevenir efectivamente que una persona comience una vida delictual, robando o torturando.

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Christian Álvarez Rojas. Licenciado en Estética UC, Magíster (c) en Teoría e Historia del Arte U. de Chile y Magíster (c) en Estéticas Americanas UC. Ha trabajado en gestión cultural y creación artística junto al Colectivo MICH entre 2010 y 2014. Músico, compositor en Quasar J-01 desde el 2006 hasta el presente. En la actualidad investiga las influencias estéticas del clasismo y el racismo en Chile, además de participar como curador en trabajos independientes.

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NOTAS

 (1) http://www.hamiltonproject.org/files/downloads_and_links/v8_THP_10CrimeFacts.pdf

(2) Dennett, Daniel. La libertad de acción. Barcelona: Gedisa,1992.

       —.   Reflections on Free Will. 2012 www.samharris.org/blog/item/reflections-on-free-will

      Harris, Sam. Free Will. New York: Free Press, 2012.

(3) http://www.semana.com/nacion/articulo/las-pruebas-hablan-si-solas/81948-3

(4)http://www.verdadabierta.com/component/content/article/83-juicios/3749-8-anos-pagara-don-antonio-por-mas-de-100-homicidios

 

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12 pensamientos en ““Detenciones ciudadanas” y crisis social

  1. paulanicol4s dice:

    Reblogueó esto en nothingexistencialy comentado:
    Que Horrors

  2. paulanicol4s dice:

    Sebastian MagañaHace 4 días
    Si querían hacer justicia, era apropiado quizás amarrarlo al poste, para que así llegaran los sometidos (pacos). Pero, ¿Porqué desnudarlo?, acto totalmente violento y denigrante, con el que sacian el odio y el poco respeto que le tenemos a nuestra propia raza, la sociedad chilena es una manga de animales sin razón, robotizados por un sistema capitalista que hace que la gente anhele más comprarse un celular de 300-500 mil pesos, a viajar para conocer diferentes culturas y poder salir de su burbuja. Me dan asco y vergüenza.

    • jonatan dice:

      tu argumento carece completamente de sentido. “la sociedad chilena es una manga de animales sin razón, robotizados por un sistema capitalista que hace que la gente anhele más comprarse un celular de 300-500 mil pesos, a viajar para conocer diferentes culturas y poder salir de su burbuja. Me dan asco y vergüenza.” es lo mas estúpido que e escuchado opinar a alguien xD estamos hablando de los niveles de violencia no del capitalismo ridicula

  3. Iza Tramazzo dice:

    Creo que cuando un país deja que su pueblo asuma la responsabilidad que le cabe de defenderse de la criminalidad y la delincuencia, aunque esta misma sea de bajo impacto en términos de castigo, es porque este país dejó de invertir en la seguridad del ciudadano común.
    Cuando ves en las calles ciudadnos que piensan que lo correcto y aceptable es agarrar a un delincuente que le roba su celular y amarrarlo a un poste, lo tortura y lo humilla, o sea, retrocede en sus valores usando las mismas armas que una dictadura que les robó la dignidad, humanidad, sueños, vida… detruyó familias en un país cai entero que todavía reclama por sus desaparecidos… si este país no percibe estas acciones como fruto de esta misma enfermedad que lo asoló y uqe permanece entre nosotros como una enfermedad que nos violó el alma, tomo nuestro subconsciente y nos enfermó a tal punto de quedarnos sin saber cómo defendernos y, por esto, hacemos monstruosidades del tamaño de nuestros miedos? ¿Qué gobiernos son estos que no castigan no al delincuente ni tampoco al ciudadano que ejecuta la mayor de las atrocidades sobre otro ser humano y todos dicen que está bien? ¿Se publica en los medios y está bien? ¡NO ESTÁ BIEN!
    La inseguridad en nuestros países está en un creciente absurdo, eso es verdad! Pero eso no puede hacer de nosotros criminales! ¿Qué está cambiando en nuestra sociedad? ¿Qué pasa con los ciudadanos de bien? ¿Somos nosotros los torturadores ahora? En Brasil hay este mismo fenómeno. Hay pandillas de jóvenes de clase media que se juntaron para, según ellos, hacer lo que la policía no hace: “limpiar” la ciudad de los delincuentes. Los buscan toda la noche, los pegan en los postes po el cuello y las manos. Usan cadenas para hacerlo como si fueran los esclavos de antaño. Los torturan, los humillan, los desnudan, muchas veces los matan! En Brasil, la policía dice que “intenta” aprehenderlos, pero son muy listos e interceptan la radio de la policía y siempre se escapan!
    Es un juego permisivo de una irresponsabilidad atroz. Se percibe que la amoralidad es retroalimentada por la necesidad que ambos tienen de no convertirse en sujetos pasivos de persecuciones formales a través de la ley o compromisos que puedan estar sujetos a un debilitamiento del gobierno de turno. Lo que concluyo entonces es que nadie quiere meterse en una guerra callejera anunciada y que está tomando proporciones nefastas para los ciudadanos que no se están dando cuenta de que, una vez más, están siendo usados por los gobernantes, y pierden con facilidad su idea de justicia.
    Me recuerda a “El príncipe” en su representación más purista pero no menos triste! Hay que abrir los ojos!

  4. Nicolás dice:

    De nuevo una postura determinista de la condición heredada del nacimiento, donde “la desigualdad es la causante de la violencia” (ya está medio añeja esa postura). Si bien el contexto social y cultural de Chile no es nada para estar orgulloso, y si bien la tortura al nivel de humillación es repudiable en sí, no olvidemos que si la persona promedio, justamente como se recalca en esta columna, responde a los incentivos que propone el medio, entonces hay que ser imparcial a la hora de juzgar. Colgándonos del supuesto anterior, sí como el delincuente responde (además de una deliberación voluntaria) a sus necesidades y valores ponderados a cada acto, el transeúnte también actúa contra el delincuente según los incentivos externos, y el valor que le otorga a cada acción.

    De nuevo, no seamos imparciales; juzguemos a todos los grupos según corresponde, bajo los mismos criterios. De todas formas, se agradece la opinión del autor ya que incita a la reflexión desde una perspectiva alternativa.

    • Christian dice:

      No planteo una postura determinista, sino “compatibilista”: la decisión existe pero no puede pasar por alto las alternativas existentes y que son incontrolables por el individuo. Simplemente rechazo, por la evidencia disponible, el voluntarismo fundado en un concepto de “libre albedrío” difundido no por su veracidad, sino por su utilidad ideológica.

      Lo que dices sobre la reacción de la gente lo comparto plenamente, y es lo que intenté decir al final (quizá no lo dejé muy claro): si nos molesta este tipo de situaciones no podemos quedarnos en un juicio moral a los transeúntes que torturaron al joven, porque sería cometer el mismo error que ellos al hacer ese juicio con un ladrón. Para cambiarlo realmente se necesita una transformación cultural que logre ampliar las opciones, las del ladrón y las de la víctima. Planteo algo que no es nuevo, solo que enfocándome en las consecuencias de fundamentar la justicia desde el voluntarismo y el individualismo: una escalada de violencia que solo hará tomar más resguardos de la otra parte, desatando una barbarie.

  5. Reblogueó esto en Blog de Mario Higueray comentado:
    Muy buena columna de opinión.

  6. jonatan dice:

    “Creo que cuando un país deja que su pueblo asuma la responsabilidad que le cabe de defenderse de la criminalidad y la delincuencia, aunque esta misma sea de bajo impacto en términos de castigo, es porque este país dejó de invertir en la seguridad del ciudadano común.” leí esto de iza y fue algo que me intereso totalmente y que no esta tomado en ningún punto de las demás opiniones, si el Gobierno no invierte “realmente” en la seguridad ciudadana, quien nos protege?. Claramente todos estamos en derecho a defendernos, y como pasó con el joven sucedió. no obstante no dejemos de lado que ademas de que “los transeúntes abusaron” existen una gran cantidad de “ladrones” no flaites por que eso es estereotipar, que también son abusadores, en el caso del “joven plastificado” el intento asaltar a un hombre de 75 años. y muchos de estos robos son hechos a personas de edad avanzada, ya que (1) pueden empujarlos y dejarlos en el suelo, (2) son mas débiles y (3) la mayoría no corren muy rápido… entonces quien abusa mas?… la policía es un asco, creo que un mínimo porcentaje esta en terreno realmente, por que nunca están cerca cuando se les necesita. la justicia un asco igual. ademas observemos las posibilidades, (a) si no lo hubieran visto, hubiera escapado con la especia robada. y seguro lo volvería a hacer. (b) si lo hubiesen atrapado y llevado a la justicia solamente, no duraría mas de 5 días en un calabozo, dejado libre y luego adivinen… lo volvería a hacer, (c) Lo que paso con la situación mencionada ya, la humillante “detención ciudadana” al menos me siento satisfecho ya que el no fue golpeado, simplemente amarrado y humillado, no es nada comparado al chock de que un wailon venga y te asalte y amenace con un cuchillo u arma de fuego, te golpee etc… ya ni salir tranquilo puedes luego de eso, la sugestión. en mi opinión prefiero que viva con miedo de volver a asaltar, a que tome riendas sueltas y haga de las suyas por que todos le temerán. jamás con violencia, pero asustarlo un poco nada mal les hace. si no le temen a los pácos… a perdón “señores carabineros” que al menos disminuya su seguridad de seguir delinquiendo por miedo a que ciudadanos comunes los repelan. y la clase social no es justificativo para la delincuencia.

    • Iza Tramazzo dice:

      Jonatan, no puedo concordar contigo, porque seria para mi lo mismo que ser admisible ese caso ser una excepción a la discriminación! Discriminación al que se refiere a la edad de un criminal! O sea, piensas que un anciano no es criminal? Porqué? Es igual criminal, si lo es desde siempre! Así es con los violadores, pedofilos, delincuentes también! Yo estaba en 503 en un lunes a las 2 de la tarde, volviendo del centro en la altura de Lo Leones un anciano, bien puesto, me tomó a mi celular tan rapido, que siquiera logré agarrar a su camisa! Bajó del bus y en seguida, bajó por el metro! Nadie logró atraparlo por la rapidez que lo hizo su robo! El debería tener unos 60 años, muy bien vestido. Eramos solo personas de certa edad en el bus y todos se quedaran en choque! Porque a todos fue una sorpresa haber ahí un delincuente mayor robando con esta destreza!
      Entonces, disculpa, no es solo en Chile! De donde vengo yo, desde niños, hasta mayores, practican crímenes de los más estupidos hasta los más graves!

  7. paulanicol4s dice:

    No es ninguna lección es un abuso de Gente malvada cruel y descerebrada que piensa que hacer el mal está bien, agrediendo y humillando a otros malvados. Ellos no reparan el país Agresores que justifican la crueldad de la humillación y el castigo a otra persona. La humillación es un acto inhumano. Pueden detener al ladrón pero lo que no deben de hacer es abusar, golpear o herirlo. No es civilizado ensañarse con odio hacia otras personas. Es despreciable como los comentarios de personas que justificaron la acción del odio en maltratar a personas. Es pura maldad y se alegran y encuentran bien cuando hieren a otra persona. ¡MALVADOS TODOS POR IGUAL! Porque todas esas personas que justificaron esa acción es gente que odia y se felicitan por odiar, humillar y herir a otra persona malvados. Como el ladrón que encuentra bueno el mal de robar, ellos encuentran bueno el mal del maltrato, el odio y la humillación. Son quienes dicen que es buena la maldad, es bueno para ellos maltratar, es bueno para ellos odiar y abusar, no están bien educados quienes justifican la acción de esas personas. Tienen una mente retorcida y enfermiza.

  8. paulanicol4s dice:

    Jonatan me parecen más absurdos tus comentarios que pena que no tengas opinión propia. (No eres ni siquiera usuario :s)

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