“¿Cuál será a esta hora un sinónimo apropiado para la palabra dolor?”: Erosión, de Víctor López Zumelzu

por Eduardo Farías A.

erosión alquimiaCuatro años han pasado desde que Víctor López Zumelzu publicó Guía para perderse en la ciudad (Ripio 2010). Ahora nos sorprende con Erosión, publicado por Alquimia Ediciones (Santiago, 2014). En el prólogo a este poemario, el autor nos explica que la escritura de Guía para perderse en la ciudad se cruza con el asesinato de su hermano, circunstancia que no se exhibe en aquel poemario sino que aparece en Erosión: “pude componer una especie de bitácora de viaje, un cuaderno de apuntes que nació a la sombra del cuerpo de mi hermano asesinado. Aquel libro lo llamé EROSIÓN y fue escrito de la misma manera en que los antiguos poetas griegos y latinos crearon canciones y poemas funerarios para sus deudos.” (7) En este libro, Víctor López une vida y literatura  al escribir para (y, en ocasiones, sobre) su hermano. Esta decisión autorial me recuerda los poemarios Luz rabiosa y Encomienda, de Rafael Rubio y Lucas Costa, respectivamente.

El título de este poemario adquiere sentido cuando apreciamos las definiciones que se nos entregan despúes del prólogo. De todas ellas, me hace sentido la siguiente: “Desgaste o destrucción producidos en la superficie de un cuerpo por la fricción continua o violenta de otro.” (11) El desgaste que provoca la muerte de un ser querido se aprecia a pinceladas, ya que el autor no abusa ni expone  sobremanera lo sucedido con su hermano, no conocemos a través del libro cómo murió ni cuáles fueron sus últimas palabras. Las referencias a las situaciones íntimas son pocas: “pero las cosas nunca son / como deberían ser / No te parece cómico que él / se haya estado muriendo / en la sala de espera de un hospital / mientras yo vendía libros // La descomposición no aprecia nada” (13). Esta cita es un claro ejemplo de cómo ingresa la vida del poeta en este libro y en la cual, con un tono inquisitivo, pero no trágico, cuestiona la realidad y da cuenta de las circunstancias.

Asimismo, Víctor López exhibe fugazmente su propia destrucción sentimental y emocional. Y cuando lo hace, nos damos cuenta que está relacionada con el ejercicio de la escritura: “Dos hermanos distantes el uno del otro / arrojados a la furia del tiempo, / a la deformación de la simetría / Después de llorar las pupilas se dilatan / la sangre baja por la nariz, / la sangre está llena de palabras, / de dibujos, de hojas quemadas por la tarde, / de cosas que cortan / con su frío, con su piel, / a la orilla de un estacionamiento / donde alguien nos abre sus manos / & nos invita a probar / lo dulce, lo cruel, que reparte como una tenue luz su filo, / donde las sirenas de las ambulancias nunca arriban” (44). El hermano, la muerte y el dolor no son meros recursos literarios, son componentes fundamentales de la escritura, porque así lo decide el autor al unir su vida con la creación poética.

Víctor López, desde mi punto de vista, al asumir que “la cicatriz no ha logrado cerrarse” (39), elige también no evidenciar la magnitud de su dolor, su desesperación, no como Rafel Rubio en Luz Rabiosa, por ejemplo. Pienso que Erosión está en sintonía con uno de sus títulos: ‘Sobre la forma de cerrar puertas’. Aquí se evidencia que el autor deja atrás lo doloroso de la muerte del hermano, tras la puerta que cierra. Víctor López no escribe para olvidarlo; más bien, creo que el autor asume recordarlo, y también que el poemario no puede estar basado en un diario personal donde se exponga el dolor, la desesperación y todo lo que conlleva la muerte, aunque el autor nos diga lo contrario: “Es un libro que habla del dolor, / de las separaciones, / de las heridas que abren & nunca cierran / del futuro que un día toma forma / & siempre es demasiado rápido / como para decir: // mira hermano aquí tengo un pañuelo / ponlo en tus piernas” (27)

Víctor López tiene plena consciencia de la artificialidad y la virtualidad del poema, que se constituye como un mundo aparte: “A veces quisiera que no existieran los libros, que ningún libro haya sido publicado nunca & que la escritura tan sólo sea palabras dulces & crueles dichas en secreto a un amante, palabras dichas en la mesa de un bar mientras chupamos un aceituna o pedimos otro whiskey. La vaga idea de vivir algo que supuestamente nunca más se volverá a repetir.” (24) Y no solo la artificialidad del texto literario es una preocupación poética para este autor, sino también el lenguaje. Lo interesante es que el cuestionamiento por el lenguaje está vinculado con la experiencia de la muerte del hermano: “Hermano las flores al igual que tú / no dicen nada” (15), “Los sábados por la mañana voy al cementerio & le dejo flores a mi hermano que se doblan de a poco con el viento como yo.” (19) y “Hermano tantas cosas omitidas, tantas palabras / que nos gustaron un día & quisimos abrazar, / & luego olvidamos o simplemente nos arrepentimos, / dejándolas de lado como un pañuelo desechable” (32). Desde mi perspectiva, lo interesante es que el autor cuando une la vida con la escritura, no escribe para dar cuenta del pasado como si fuese un relato, sino que nos muestra su punto de vista cuando ya la tormenta se está alejando.

A nivel escritural, Víctor López tiene una voz arraigada con un tono especial. Esta voz que viene desde Guía para perderse en la ciudad, en Erosión se consolida y se abre hacia la prosa poética, lo que me recuerda también Encomienda de Lucas Costa, otro poemario basado en circunstancias familiares complicadas y donde coexiste la prosa poética con poemas tradicionales. Lo fundamental es que Víctor López no está preso de un esquema poético ni de un formato, notamos en la lectura que el autor se mueve con frescura entre uno y otro.

Por último, no es una novedad que Alquimia Ediciones destaca como una de las principales editoriales independientes en nuestra escena actual, y también sobresale por la calidad de sus libros. En la factura del libro, Erosión  muestra una particularidad: al tocar la contracubierta de color negro con nuestras manos, las huellas digitales quedan marcadas, lo cual me permite pensar que en la lectura erosionamos este libro, nos hacemos cómplices no solo por leer sino también por tocar. Este hecho nos lleva a reproducir la erosión que el libro nos muestra en el interior. Para algunos lectores quisquillosos será una afrenta contra el libro, para otros algo normal en la lectura. Este hecho no desmerece para nada la edición del poemario, ni mucho menos la calidad poética de la escritura de Víctor López, a estas alturas un autor fundamental de nuestra poesía joven actual.

Erosión

Víctor López Zumelzu

Alquimia Ediciones, 2014

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Eduardo Farías Ascencio
 (Santiago, 1985) es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y  Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo.
Actualmente es director editorial de Gramaje Ediciones.

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