Archivos Mensuales: enero 2014

La colorina atemporal: breve lectura de Tiempo, medida imaginaria de Stella Díaz Varín

por Francisca Santibáñez

stellaCuando han pasado casi cincuenta y cinco años desde la publicación de una obra, el abordaje de su reedición siempre es un desafío, más aún si se trata de Stella Díaz Varín. La “poetisa pugilista”, la “primera poeta punk”, la “Bukowsky chilena”(1). Tal como lo advierte Paula Ceballos, en las primeras páginas de la reedición del texto Tiempo, medida imaginaria de Bordelibre Ediciones: es muy difícil separar la vida y la obra de una mujer tan polémica. Lograrlo es el segundo desafío.

Este texto se compone solamente de ocho poemas, un prólogo, un epílogo y un epígrafe de Nietzsche. Presenta un título provocador: la hipótesis personal sobre el carácter imaginario del tiempo. Los textos transmiten esa sensación de tiempo detenido. Nos hablan del paso de las estaciones, del día y la noche, de la fatiga que provoca el tránsito por la vida y todo sucede lentamente. El Tiempo es un señor, una especie de dios griego, pero el hablante lírico se levanta con fuerza sobre él, situándose como un sujeto atemporal, y le dice:

“Para mirarte y comprender tu reputación de seductor, debo mirar a la lejanía de los caminos, donde se bifurcan los caminantes, ajenos a tu poder, hacia la comarca de los párpados entornados. Así te perderé de vista y no escucharé tus lamentaciones, porque me habré librado de tu presencia.” (p. 58)

De un prólogo con clara influencia surrealista y uso de ironía, en donde se refiere a la tradición literaria y la desprecia sin tapujos, pasamos a un texto que devela una sabiduría mística. La luz es un elemento fundamental dentro del poemario. En poemas impresionantes como Ven de la luz hijo, no sólo se mencionan a Dios y a los ángeles, sino que también se plantea una filosofía sobre la contemplación, la transformación y hay un constante diálogo con la muerte. “(…) te enseño a mirar / como solo pueden hacerlo los peces” (p. 45) explica el hablante y nos involucra en esta atmósfera de paz y silencio que solo posee quien sabe observar. Lentamente, como un pez, sin el ejercicio de pestañear, dentro del agua el tiempo se detiene. El texto nos muestra una concepción elevada sobre la naturaleza, un saber secreto sobre los elementos, como si éstos tuviesen una voluntad o una conciencia que desconocemos. Se habla de “corazón de árbol” (p. 46), “hijos de piedra” (p. 33), “hijas de agua” (p. 33), “La madera de Dios” (p. 41) como entes alquímicos llenos de energía, construcción y transformación.

Frente a estas páginas, me veo en la obligación de considerar que el hablante lírico corresponde, en gran cantidad de poemas, al género femenino, pues los temas mujeriles abundan. Y por mucho que intente mantenerme al margen de la autora, no puedo obviar que Stella Díaz Varín fue pionera en muchos campos y luchó por los derechos de la mujer, por su derecho a escribir, que, sin duda, la hace merecedora de mi admiración. En el año 1959 Stella alza la voz y publica un texto que evidencia las preocupaciones de la mujer de la época −o, quizás, de todas las épocas−: la maternidad, el matrimonio, la casa. Sin dejar de lado, por supuesto, las preocupaciones que son transversales a todos los seres humanos. El poema Ven de la luz hijo, es una especie de ruego, en donde ella le pide a su hijo que descienda hasta su cuerpo como un ser celeste,  impulsando su proceso de transformación “Ese será el día (…) que tomaré la forma deseada.” (p. 39).

El poema Cuando la recién desposada es un texto que evidencia mucho dolor y muestra el proceso de resiliencia que vive esta mujer “recién desposada” en torno a la literatura y que la hace atenuar este dolor, a través del rito de “encender la bujía” y llenar la habitación de luz: “Cuando la recién desposada / desprovista de sinsabor / es sometida a la sombra. Sí. A su sombra…/ Enciende la bujía y lee. / ¡Ah! Entonces no es nada / la venida del apocalipsis (…)” (p. 29). Dentro del contexto del matrimonio y situándonos en la época, podríamos esperar que ella quedara sometida a la sombra de su marido, sin embargo, sorprendentemente, ella queda sometida a su propia sombra, cuya presencia es mucho más avasalladora que cualquier otra cosa. En cuanto al tema de la maternidad, al leer sobre “los hijos anteriores enterrados” (p. 29) nos configuramos una hablante lírica aterrada y solitaria. Afortunada o lamentablemente, nuestra visión cambia cuando nos enteramos de que Stella enterró tres hijos, el poema se vuelve aún más sobrecogedor. Nos encontramos, una vez más, en esta discusión sobre la separación entre el hablante y el escritor. Para mí, separar la vida y la obra de esta mujer, parece imposible.

Stella Díaz Varín es toda una personaja, no sólo por su irreverencia sino por su profundidad y  su grandeza, tal como lo evidencia este libro. El epígrafe de Nietzsche dice “os espantará mi salvaje sabiduría” y ¡cuánta razón tiene! Tan grande se sabe, que es capaz de provocar al Tiempo y declararse fuera de su jurisdicción. En el mentado documental La Colorina, alguien le pregunta “¿De qué vas a morir” y ella le responde “De repente, esa es mi enfermedad”. El humor, la ironía, la simpleza de la vida cotidiana, la videncia del poeta, la representación de la mujer y muchas otras cosas más, la sitúan como una piedra importante dentro de la construcción de la tradición literaria chilena −quiéralo ella o no− y la hace merecedora de un lugar en la memoria de nuestro país.

Las ediciones de los textos de Stella son escasas y tenemos la fortuna de que esta editorial de La Serena, le haya hecho este homenaje a la poeta serenense. Hago una invitación abierta a leer este libro sorprendente y empaparse de la sabiduría de una escritora fundamental dentro del canon poético chileno.

Tiempo, medida imaginaria
Stella Díaz Varín

Bordelibre Ediciones, 2013

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Francisca Santibáñez (Santiago, 1985) Licenciada en Educación y Profesora de Castellano de la Universidad Católica Silva Henríquez. Diplomada en Gestión Cultural de la Universidad Alberto Hurtado y poeta. En 2011 fue becaria de la Fundación Neruda. Es fundadora y actual presidenta del Colectivo de Arte Cardumen

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NOTAS
(1) Estos son algunos adjetivos que ha recibido Stella Díaz Varín en diferentes documentos de prensa, como entrevistas o reportajes. Estos documentos están disponibles en la página Memoria Chilena, en este link: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3707.html#documentos

<a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/”><img alt=”Licencia Creative Commons” style=”border-width:0″ src=”https://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/4.0/88×31.png&#8221; /></a><br /><span xmlns:dct=”http://purl.org/dc/terms/&#8221; href=”http://purl.org/dc/dcmitype/Text&#8221; property=”dct:title” rel=”dct:type”>LA COLORINA ATEMPORAL: BREVE LECTURA DE TIEMPO, MEDIDA IMAGINARIA DE STELLA DÍAZ VARÍN</span> por <a xmlns:cc=”http://creativecommons.org/ns#&#8221; href=”https://poesiaycritica.wordpress.com/&#8221; property=”cc:attributionName” rel=”cc:attributionURL”>Francisca Santibáñez Marambio</a> se distribuye bajo una <a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/”>Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional</a>.<br />Basada en una obra en <a xmlns:dct=”http://purl.org/dc/terms/&#8221; href=”https://poesiaycritica.wordpress.com/2014/01/27/la-colorina-atemporal-breve-lectura-de-tiempo-medida-imaginaria-de-stella-diaz-varin/&#8221; rel=”dct:source”>https://poesiaycritica.wordpress.com/2014/01/27/la-colorina-atemporal-breve-lectura-de-tiempo-medida-imaginaria-de-stella-diaz-varin/</a&gt;.

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Anuario Poesía y Crítica 2013

Queridos lectores y lectoras

Dejamos con ustedes el Anuario PyC 2013, que recopila todos los textos publicados durante dicho año. Agradecemos una vez más sus lecturas y comentarios, pero sobre todo el apoyo que nos brindan. Esperamos que disfruten el Anuario que hemos preparado con mucho cariño para ustedes.

Equipo PyC

Anuario PyC 2013

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La lengua floja o el trabajo necesario en el poema: Euforia de Martín Acosta

por Eduardo Farías Ascencio

euforia de martín acostaEuforia de Martín Acosta es la última publicación de la editorial ariqueña La Liga de La Justicia Ediciones. Este libro, tanto literaria como editorialmente, no sale bien parado luego de la experiencia de lectura. A mi modo de ver, algo preocupante en la edición de este libro es la diagramación. Los errores más evidentes son: la incorporación de un encabezado que resulta innecesario, ya que no aporta información relevante para la lectura y se transforma en un elemento repetitivo que termina molestando, sobre todo cuando se diagrama en un formato tan pequeño (10,5 x 18 cm.). Otro ruido en la diagramación es el excesivo espacio entre caracteres. Esta decisión editorial que podría ser pensada como una experimentación visual, no presenta ninguna información poética. Parece preciso recordar que la diagramación debe tender a la búsqueda de una lectura sin interrupciones y con la separación de las letras y las palabras sucede justamente lo contrario. Todos estos descuidos de los editores no le hacen bien a este libro. La cubierta presenta otros errores que no deberían ocurrir en una editorial que ya ha publicado 3 títulos, por ejemplo, alguna información innecesaria y obvia en la bio-bibliografía del autor: “empecé y terminé Euforia”.

Como poemario, Euforia esconde un gran libro. Podría haberlo leído si su autor lo hubiese trabajado con todo el rigor del oficio poético. Según un colega y tocayo de nombre y de apellido, existen dos tipos de poesía: una que busca la musicalidad y la belleza del poema y  otra que manifiesta la alteridad del poeta, mostrando “afiladamente” o no los sentimientos. Pues bien, esta distinción funciona, pero finalmente es ilusoria. El poema es un objeto artístico que debe ser trabajado como tal, independiente de la finalidad de la escritura. Martín Acosta en Euforia apuesta por la lengua floja: “Escribir es una debilidad fuerte. / La poesía es la lengua floja de los afectados” (p.12). En la RAE se dice que algo flojo está mal atado, que no tiene mucha actividad, fortaleza o calidad, y que es perezoso y descuidado. Así se escribe en Euforia. Esta lengua floja permite que se observen diversos ripios en los poemas. Desde intertextualidades innecesarias como “en paracaídas cayendo” (p.13) hasta el uso excesivo del gerundio configuran estos “textos desastrosos y quebradizos / como galletas de agua” (p.61).

Como dije, Euforia esconde un gran libro, principalmente en las reflexiones sobre el miedo a la muerte. En ese tema recurrente para la poesía chilena, este autor introduce una mirada fresca, junto con interpelar al lector: “Si un día inconveniente y desastroso / comienzas a temerle a la muerte, / llegará hasta tu pieza como los fantasmas de los niños / que no existen y que los pésimos padres inventan. / Vendrá el dios emergido de tu mente y sólo en tu mente / te agarrará de las orejas y como ganados a patadas / te tirará en el corral también ficticio que acá llamamos patria. […] Porque así es, morirás joven, y que tus mujeres empiecen / a parir mientras te mueres será la evidencia, / mi pasmado lector. […] Entonces ríete, / ríete como el último hombre que sale de un bar / y luego espera, / espera sin más expectativas y abierto a todo” (p.54) O también: “porque de momento no es hora de estar con ellos / bajo la tierra, / y no es hora todavía de la última hora siquiera, por eso hay que respirar hasta que no se pueda, / vivir de vida y morir de muerte, / el tiempo que plazca o en el lugar que nos pesque.” (p.45)

La muerte, sin duda, es parte importante de nuestra tradición poética y como tema siempre es un terreno peligroso para las nuevas escrituras que versan sobre él. Desde mi perspectiva, la muerte no funciona como una excusa de escritura en Euforia, las reflexiones, y otras más, evidencian que en este tema el autor se mueve a sus anchas y logra construir un puente comunicativo con el lector, lo que minimiza la flojera de su lengua y los errores en la edición.

Euforia

Martín Acosta

La Liga de la Justicia Ediciones, 2013

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Eduardo Farías Ascencio (Santiago, 1985) es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y candidato al grado de Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo.
Actualmente es director editorial de Gramaje Ediciones.

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