Respeten la soledad que se aproxima

por Gastón Carrasco

Salón de bellezaParece innecesario hacer una presentación de Mario Bellatin. Pero el supuesto es abusivo. El autor peruano-mexicano ha destacado en los últimos años por estar considerado entre los mejores narradores de Latinoamérica. La recepción crítica de sus libros suele ser generosa y los estudiantes gozan escribiendo papers a propósito de su obra. Todas las presentaciones o reseñas biográficas del autor destacan su formación inicial en teología y cine, elemento significativo al momento de leer su obra. Otras hacen hincapié en la biografía, en la nacionalidad e identidad del autor, en la falta de su brazo derecho, en lo prolífico de su obra y carrera, aunque Bellatin no presente referencias biográficas en sus escritos, al menos no como proyecto escritural.

Es quizá Salón de belleza, ubicado en el lugar 19 de los 100 mejores libros publicados en español en los últimos 25 años, el texto más notable de su obra. Publicado inicialmente por Jaime Campodónico Editor (Lima, 1994), por Tusquets Editores (México D. F., 1999) y en Obra reunida, por Alfagura (2005 – 2013), aparece reeditado por Editorial Cuneta (Santiago, 2013) con un interesante y justo diseño de Ian Campbell. Ya antes Cuneta contaba con la publicación de El pasante de notario Murasaki Shikibu (2011), siendo parte de su colección de narrativa “Plan maestro”, junto a títulos de otros autores latinoamericanos de la talla de César Aira y Roberto Echavarren. Se destaca entonces la posibilidad de acceder a las obras de estos autores contemporáneos, publicados por editoriales transnacionales, en versiones ciertamente más baratas y con diseños más que interesantes.

Justifico el adjetivo que da inicio al párrafo anterior. Es notable Salón de belleza respecto a los otros textos por condensar en menos de cien páginas el espíritu experimental de la obra de Bellatin. Esto es, establecer diálogos con otras culturas, principalmente la oriental-nipona, hacer de lo fragmentario un estandarte, usar un lenguaje sutil y crudo a la vez, dar cuenta de experiencias límite, jugar al mismo tiempo con lo bello y la muerte, hablar desde y con el cuerpo, dar cuenta de la violencia, la sexualidad y el exotismo.

El protagonista del relato es un estilista homosexual, dueño de un salón de belleza junto a otros colegas. Por las noches sale con sus amigos a travestirse por las calles de la ciudad. Desde el inicio nos cuenta que el salón se ha vuelvo un moridero donde enfermos van a padecer sus últimos días. De manera paralela, y central por cierto, nos va dando cuenta de su afición por los peces, por convertir al salón en una gran pecera. El juego de correspondencias, analogías, entre el salón, el moridero, la pecera y los baños de vapor (estéticamente como los japoneses, fácticamente como los baños turcos nuestros) toma fuerza en el texto: “Experimentaba también el extraño sentimiento producido por la persecución de los peces grandes cuando buscan comerse a los más pequeños” (p.18).

El contraste de las mujeres que asisten al salón en su tiempo de mayor esplendor es el cardumen de hombres acumulándose en el moridero, en el fondo de la pecera, en el último rincón de la sociedad. El narrador nos advierte sobre su salón y refuerza la idea de no ser un lugar a la manera de las Hermanas de la Caridad. Nada más lejos del sacerdocio o solidaridad, el Moridero obedece a un sentido humano, práctico y real. No hay redención. Las reglas son estrictas, no se le dan esperanzas de vida ni se intenta salvar a los desahuciados, simplemente se les deja morir.

En vez de continuar haciendo referencia a más detalles del relato, me permito algunas divagaciones. En El imperio de los signos Roland Barthes hace de las suyas dando cuenta del sistema simbólico japonés. En él, entre otras varias cosas, el crítico francés nos brinda un tratado sobre el signo, sus reglas y la belleza. En la cultura japonesa el sujeto está envuelto en las circunstancias que lo rodean, y lo representan. Todo es significante, mas no significado, lo que implica un vacío. Algo como esto sucede en Salón de belleza. La escritura altamente “estetizada” nos priva de toda posibilidad de acceder al sujeto, a pesar de su aparente apertura o tono confesional del relato.

En algún lugar Allan Pauls destaca de Bellatin su forma de disponer el relato. Es decir, de establecer reglas y condiciones, para luego dar rienda suelta a la excitación, el juego y la experimentación. El espacio del relato es el salón, salón que es a la vez un punto de fuga o de resguardo más bien, de la sociedad. El narrador dispone o modifica el espacio a su antojo, con más problemas que satisfacciones, pues nunca logra dar con los peces de su agrado. Él mismo vive en el afuera la excitación y el juego de las calles, a la merced de los hombres que encuentre y de los “Matacabros”, particular pandilla nombrada un par de veces en el relato encargada de “barrer” con los jóvenes. Dentro del salón es el peluquero o esteticista quien manda y ordena. Linda analogía del esteticista de salón y del esteticista escritural que nos relata con cuidado su historia.

Decíamos antes que la escritura altamente “estetizada” nos ocultaba a los sujetos del relato. De ahí la relación con el imperio de los signos que señala Barthes. En la novela (breve por cierto) de Bellatin todo está sujeto a ser signo de. Pocas veces podemos entrar en esos silencios que resuenan como murmullos (a la manera de los pobladores de Comala en Rulfo). Quién es el esteticista, cuál es su nombre y cuál es el pueblo en el que vive. Quiénes son los “Matacabros”, quiénes fueron sus amores, por qué no le respondía a su madre, por qué no nombrar directamente el VIH como gatillante del fallecer de los cuerpos, etc. Todo se vuelve parte del enigma, todo flota en el suspenso de esas peceras atestadas de moho, algas y peces muertos. No es posible mirar transparentemente lo que hay dentro del vidrio, tampoco podemos leer fácilmente lo que hay en el relato.

Es posible afirmar que Bellatin se sabe al dedillo las Seis propuestas para el próximo milenio de Italo Calvino. En el texto del autor italiano se sugiere, o vislumbra, lo que será la escritura de nuestro siglo. Pienso que en la propuesta de Bellatin hay cierta levedad y rapidez en el relato. Así también exactitud, es decir, hay una imagen esperando despertar en la imaginación de cualquiera de nosotros. Como plantea Calvino, el cometido del escritor es hallar la clave correcta, el orden preciso, las combinatorias adecuadas y la extensión idónea para que lenguaje e idea se fundan en una sola cosa, y Bellatin lo hace. Hay un diseño de la obra bien definido y bien calculado. Una forma de conocer, para Calvino, radica en la posibilidad de dejarse envolver en redes de significación o relaciones: salón, moridero, sauna, pecera. Cada mínimo objeto se ve dentro de una red de relaciones, se multiplican los detalles, de manera que descripciones y divagaciones se vuelven infinitas.

Para finalizar, un tema central de la obra es la transformación del cuerpo, el paso del goce hacia el sufrimiento. El mismo protagonista va siendo corroído por la enfermedad. Las pústulas aparecen en su cara y el cuerpo se va debilitando. Ya ni siquiera tiene la fuerza necesaria para ir a los baños de vapor. Lo de adentro se apodera del afuera. Todo se trata de ese adentro. Están él y sus moribundos. Un poco a la manera de las Crónicas de Sidario de Lemebel, pero con menos referencialidad, mucho menos. En este caso, una impronta ética que nos deja el esteticista es que respeten la soledad que se aproxima, lo mismo sugiero a los lectores, luego de leer o releer este texto.

Mario Bellatín

Salón de Belleza

Editorial Cuneta, 2013

________________________

Gastón Carrasco Aguilar (Santiago, 1988). Profesor de Lenguaje y Comunicación. Autor de Viewmaster (Cuadernos de poesía / Biblioteca de Santiago, 2011). Becario de la Fundación Pablo Neruda 2012. Actualmente cursa estudios de postgrado en la PUC.

Anuncios
Etiquetado , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: