Fue la Bernarda: el trauma de lo normal

por Nelson Zúñiga

aficheEn medio de carteles con apellidos vinosos de reminiscencias golpistas, entre el vetusto edificio de ladrillos que da a calle Portugal y una sobria pero sosa reinterpretación contemporánea en la nueva edificación, se extiende el patio de Derecho UC, lugar que acoge la obra que nos ocupa. El ambiente, claro está, es de política universitaria, lo que le otorga cierto sabor nostálgico a los momentos previos a la obra.

Fue la Bernarda es un original de Julián González para la compañía Acabomundo, que también integra como actor. La dirección está a cargo de Kitty González. Esta compañía ya ha llevado al mismo espacio algunos clásicos del teatro como El avaro, de Molière o El mercader de Venecia, de Shakespeare.

Promocionada como “una historia normal de una familia normal”, la obra está dividida en actos que coinciden con las horas de once y desayuno de la familia de Bernarda, una madre abnegada y sacrificada que se desvive por mantener la armonía y la buena convivencia entre su esposo y sus cuatro hijos.

Pero claro, esta familia oculta algo, un suceso que no quiere recordar. Quien gatillará el conflicto en torno al secreto familiar será Alonso, uno de los hijos de Bernarda, quien ha regresado a la casa materna luego de un fracaso matrimonial debido a unos ataques de amnesia aparentemente inexplicables.

Con un texto discreto y también discretas actuaciones, lo más interesante en términos actorales resultan ser las partes de Eduardo −el padre de la familia, a cargo del autor del texto− quien por su carácter amargado y gruñón aporta mayormente la comedia, y de la propia Bernarda, quien funciona como contraparte dramática del padre.

En cuanto a recursos técnicos, las proyecciones audiovisuales otorgan variedad a  la obra, y las imágenes presentadas en ellas – fotografías normales de gente normal- se constituyen en un elemento dramático que al operar como una ventana al pasado y a la intimidad de los personajes, logra convertirse en un vínculo con la emotividad del público.

En la historia, cuya base conceptual son el trauma y la negación, dichos conceptos parecen un poco desligados del desarrollo dramático general, al poseer un peso específico notoriamente superior a las acciones que los revelan. Dicho de otro modo, los conceptos de trauma y negación son como dos piedras en el camino de la obra, y más que convertirse en lo no visto que podría generar la curiosidad y el misterio, se vuelve notorio que el texto no profundiza lo suficiente en relacionar estos conceptos con los personajes que los sufren.

 A pesar de las debilidades actorales individuales, la dirección y el trabajo conjunto logran sacar adelante una historia cuya base está fundada en los conceptos de trauma y negación, siempre complejos de llevar a escena. El montaje logra captar la atención del público y divertir durante su desarrollo.

La obra se presenta hasta el miércoles 23 de octubre en el patio de Derecho UC.

Alameda 380

La entrada es liberada, con cooperación voluntaria.

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Nelson Zúñiga González (Santiago, 1977) Licenciado en Letras Hispánicas por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Diplomado en edición y publicaciones (PUC). Ha organizado diversos eventos culturales y encuentros de poesía. Es autor del poemarioLa Ciencia del Silencio, de pronta publicación. Actualmente cursa el Magíster en Estéticas Americanas (PUC). Es gestor de “Poesía y Crítica”.

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2 pensamientos en “Fue la Bernarda: el trauma de lo normal

  1. Anónimo dice:

    Uh, estimados Poesia y Critica; solo me queda agradecer que hayan ido a “fue la bernarda” y también agradecer la satisfacción que provoca leer y ver en vuestras palabras reflexiones que nunca habrían sido posibles desde dentro del proceso creativo y de producción.

    Quizas la reflexión en torno a la familia chilena “normal” como un Chile que “normalmente” sufre de amnesias temporales, es lo que deba crecer en el transcurso de nuestra corta, pero potente temporada en la Facultad de derecho UC, escenario también potente desde el discurso y contexto político en que se encuentra, nuetra universidad y nuestro pais hoy, 2013; a cuarenta años y con un proceso electoral a la vuleta de la esquina.

    Agradecida y normalmente “traumatizada” me despido

    Kitty González
    directora
    AcaboMundo derecho UC

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