Archivos Mensuales: octubre 2013

tríptico: teatro de tres mujeres con voz

por Catalina Ramírez

afiche tripticoA modo de tríptico, la Compañía Cronópolis Teatro pone en escena a tres escritoras ejemplares del siglo XX: Simone de Beauvoir, Gabriela Mistral y Virginia Woolf.  Esta obra  se entreabre pliegue por pliegue, cual folleto tripartito, presentando una a una a estas personalidades femeninas en momentos significativos y decisivos de sus respectivas vidas y carreras.

¿De qué manera lleva la mujer intelectual de principios del XX su dificultosa inmersión en el espacio público aun reservado a los hombres? ¿Desde qué lugares piensan, escriben y padecen estas mujeres?

Cada uno de los monólogos desarrolla estos temas suponiendo la simultaneidad de tres momentos fundamentales de las vidas de estas mujeres que, aunque enfrentadas a asuntos  distintos (el aborto, el suicidio y la renuncia), logran encontrarse en esta  puesta en escena elaborando una hipótesis de sentido que las reúne en este tríptico.

 Si bien la relación entre los tres monólogos se establece desde el motivo de la dramaturgia, este tríptico parece tener sus caras un tanto desunidas unas de otras, de manera que el espectador accede a cada autora, una después de otra, sin que la cohesión entre los tres momentos escénicos se concrete ni espacial ni temporalmente. En este sentido, la propuesta espacial y el diseño no alcanzan a dar cuenta de ciertas dimensiones mejor elaboradas en el texto.

La dramaturgia sugiere levemente el tema del cuerpo y el espacio, como elementos latentes en la escritura femenina: Sentir a un hijo, dar pecho, la relación con el territorio, el ahogo en el río, el peso de las piedras. Sin embargo, esta sugerencia es pasada por alto en la puesta en escena y alcanza nada más que a esbozarse textualmente. La relación entre la actuación y el espacio no alcanza a cohesionarse sino hasta el último monólogo de Virginia Woolf, en el que por fin el texto es interpelado por la acción escénica y viceversa.  Antes, la escena es visualmente ambigua y al texto le faltan acciones.

Pese a esta indeterminación espacial de la propuesta escenográfica, cada monólogo logra emocionar y explota aspectos particulares de cada una de las escritoras; el espectador entra en la ficción que se plantea y hasta queda con ganas de ver más. Cada una de estas mujeres podría sostener una obra completa por si sola, permitiendo desarrollar más a profundidad las preguntas que en esta obra apenas logran introducirse. Me atrevo a decir que este Tríptico no se cierra, queda abierto y nos deja con hambre de más, de una cuarta página que cierre. Pero el montaje sabe que hay respuestas que no se pueden entregar.

Me volveré a colgar del “Tríptico” para valorar este montaje desde la idea de un folleto con una reseña inicial sobre cada autora en relación al lugar de la mujer intelectual inmersa en su época. Es una puesta en escena que seduce al espectador y lo invita a querer saber más sobre las personalidades reales que inspiran estos tres personajes femeninos, ejecutados con propiedad y a través de bellísimas actuaciones.

¿Qué se puede decir de Beauvoir, Mistral y Woolf en tan solo una obra de teatro?

Este acercamiento teatral a la biografía de las autoras, propone un vértice en que cada uno de sus conflictos particulares se encuentran, elaborando una interesante reflexión sobre  el genio intelectual femenino, reflexión que no intentaré resumir en estas líneas.

Los invito a ver Tríptico: Relatos a tres voces.

 

Hasta el 3 de noviembre

Jueves a Sábado 20:30 hrs, Domingos 20:00 hrs.

Sala Finis Terrae. Avenida Pedro de Valdivia 1509

$5000 general / $3000 estudiantes y tercera edad / $2000 jueves populares

______________________________

Catalina Ramírez (Santiago, 1988)

Es actriz egresada de la PUC y se desempeña como directora de Colectivo Singular,  compañía de teatro enfocada a la puesta en escena de monólogos y textos literarios ajenos al teatro. Actualmente cursa un programa de magíster en Literatura con el fin de complementar su formación teatral.

Etiquetado , , , , , , ,

Es como una herida, ¿sabes? Una infancia rota en una carcajada

por Damien Saugeon

Mi muñequita

Mi muñequita (la farsa) es una de las primeras obras del dramaturgo uruguayo Gabriel Calderón.

Nunca fue montada en Chile. Por  primera vez, en Santiago podemos ver una puesta en escena de una compañía chilena. Durante una hora el público descubrirá los secretos de una familia normal que un día empieza a jugar con la muerte y cómo poco a poco esta familia pierde el control de la situación. ¿Hasta dónde la muerte puede matar o herir en esta familia? ¿Quién es responsable? ¿Por qué un juguete como una simple muñequita, linda, graciosa y tierna nos parece un juguete del demonio peor que Chuky? Hablando del demonio, ¿no sería él mismo que maneja toda esta tragicomedia  arreglada como una caja de música?

La compañía “La mala nueva” se hace cargo de entregar al público malas noticias con una gran sonrisa . No sabes porqué, pero vas a agradecérselos como después de recibir una multa. Vas a reír y no está bien reírte de la muerte y de sus consecuencias. No está bien −piensas− pero ya pusieron el virus en tu sangre y empezarás a analizar las razones de tu risa o de tu emoción. Abrir los ojos sobre el mundo riéndose, así se puede resumir la línea artística de la compañía que presentó el año pasado una versión de Ángeles en América de Tony Kushner. En Mi muñequita todos son actores de la Universidad Católica  reunidos por Pablo Dubott alrededor del texto de Gabriel Calderón y con una puesta en escena del director francés Adel Hakim.

Fiel al texto del autor la puesta en escena subraya los contrastes y las preguntas entre el bien y el mal… y la imposibilidad de juzgar a nadie. Cada personaje hace lo que hace por una razón que finalmente el espectador puede entender. Entonces, ¿cómo juzgarlos? ¿Con qué criterios?  Eso es posible porque la gran humanidad de cada personaje existe  aunque sus actos sean terribles y asquerosos.

El diseño de Víctor López apoya al argumento de la obra con una escenografía  en blanco y negro con algunas manchas rojas como  las huellas de sangre que van a arruinar a toda esta familia y que no pueden borrar.

Gabriel Calderón es un autor contemporáneo que conoce desde hace un par de años un  éxito mundial  que va creciendo. Sus obras son publicadas y montadas en Uruguay, en Francia, en Argentina, en Brasil…

Calderón es profundamente  amante del teatro y de la comedia humana (escribió más de 20 obras de teatro), tiene una libertad total  con respecto  a su estilo y  su capacitad  de hacerse cargo  de todos los temas delicados del continente  sudamericano. Trata de la familia (Mi Muñequita), de la religión (UZ el pueblo o La mitad de Dios), de la dictadura y de los desaparecidos (OR y EX). Y el uso de los códigos de la comedia dentro de las situaciones trágicas provocan un choque terrible. Reírse de todo lo que es prohibido, vergonzoso, cruel, dramático, nos obliga a preguntarnos:

¿Cómo puedo reírme de eso?¿Me estoy riendo pero no es realmente loque pasó en la vida real?¿Me estoy riendo pero en mi familia no fue así?

Eso no es realmente posible con una tragedia porque la empatía nos pone dentro de la situación, tenemos pena por el personaje, por la situación. Las lágrimas nos encierran, de una cierta forma no podemos tomar distancia, salvo si la tragedia no nos emociona. Entonces nada pasa, negamos todo. Con la comedia del estilo de Gabriel Calderón se desarrolla un movimiento muy vivo entre el uso emocional de la tragedia para atrapar al espectador y el uso curativo de la risa para salir de la situación trágica y cuestionarse sobre el comportamiento de los personajes, sobre el grotesco de la situaciones para finalmente darse cuenta que esta risa es muy siniestra.  Muy a menudo el registro cómico es como el el pariente pobre del teatro contemporáneo, el registro poco serio que sirve para la diversión y para el teatro privado de mala calidad. Sin embargo, Calderón sin pretender defender un género más que otro, usó la comedia como un arma muy eficaz y sutil que le permite  convertir los temas sudamericanos en temas totalmente universales. En Mi Muñequita, por ejemplo, se trata de los secretos de familia. La familia sudamericana con sus esquemas y sus valores, pero la comedia exige un dibujo tan grande de los personajes, que tocan algo más universal.

 Espero que disfruten como yo de estas funciones locas y radicales.

hasta el  27 de Octubre  (Jueves a Sábado 22 hrs., Domingo 21 hrs.)

Terraza Sidarte, Ernesto Pinto Lagarrigue 131, Recoleta

Precios: $3000 general, $2000 estudiantes y tercera edad.  Jueves Popular 2 x 1 en entrada general

______________________________

Damien Saugeon (1979, Bordeaux, Francia )

Es actor y fundador del Collectif Quatre Ailes. Ha participado en diferentes obras de teatro, sobre todo en el registro del teatro multidisciplinario y el circo contemporáneo (reciente: l’oiseau bleu revisité o partition magnétique). Enseña teatro en Francia y da talleres internacionales para adolescentes, estudiantes y profesionales. Es también diplomado en ciencias de la información y de la comunicación.

Etiquetado , , , , , , , ,

Fue la Bernarda: el trauma de lo normal

por Nelson Zúñiga

aficheEn medio de carteles con apellidos vinosos de reminiscencias golpistas, entre el vetusto edificio de ladrillos que da a calle Portugal y una sobria pero sosa reinterpretación contemporánea en la nueva edificación, se extiende el patio de Derecho UC, lugar que acoge la obra que nos ocupa. El ambiente, claro está, es de política universitaria, lo que le otorga cierto sabor nostálgico a los momentos previos a la obra.

Fue la Bernarda es un original de Julián González para la compañía Acabomundo, que también integra como actor. La dirección está a cargo de Kitty González. Esta compañía ya ha llevado al mismo espacio algunos clásicos del teatro como El avaro, de Molière o El mercader de Venecia, de Shakespeare.

Promocionada como “una historia normal de una familia normal”, la obra está dividida en actos que coinciden con las horas de once y desayuno de la familia de Bernarda, una madre abnegada y sacrificada que se desvive por mantener la armonía y la buena convivencia entre su esposo y sus cuatro hijos.

Pero claro, esta familia oculta algo, un suceso que no quiere recordar. Quien gatillará el conflicto en torno al secreto familiar será Alonso, uno de los hijos de Bernarda, quien ha regresado a la casa materna luego de un fracaso matrimonial debido a unos ataques de amnesia aparentemente inexplicables.

Con un texto discreto y también discretas actuaciones, lo más interesante en términos actorales resultan ser las partes de Eduardo −el padre de la familia, a cargo del autor del texto− quien por su carácter amargado y gruñón aporta mayormente la comedia, y de la propia Bernarda, quien funciona como contraparte dramática del padre.

En cuanto a recursos técnicos, las proyecciones audiovisuales otorgan variedad a  la obra, y las imágenes presentadas en ellas – fotografías normales de gente normal- se constituyen en un elemento dramático que al operar como una ventana al pasado y a la intimidad de los personajes, logra convertirse en un vínculo con la emotividad del público.

En la historia, cuya base conceptual son el trauma y la negación, dichos conceptos parecen un poco desligados del desarrollo dramático general, al poseer un peso específico notoriamente superior a las acciones que los revelan. Dicho de otro modo, los conceptos de trauma y negación son como dos piedras en el camino de la obra, y más que convertirse en lo no visto que podría generar la curiosidad y el misterio, se vuelve notorio que el texto no profundiza lo suficiente en relacionar estos conceptos con los personajes que los sufren.

 A pesar de las debilidades actorales individuales, la dirección y el trabajo conjunto logran sacar adelante una historia cuya base está fundada en los conceptos de trauma y negación, siempre complejos de llevar a escena. El montaje logra captar la atención del público y divertir durante su desarrollo.

La obra se presenta hasta el miércoles 23 de octubre en el patio de Derecho UC.

Alameda 380

La entrada es liberada, con cooperación voluntaria.

______________________________

Nelson Zúñiga González (Santiago, 1977) Licenciado en Letras Hispánicas por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Diplomado en edición y publicaciones (PUC). Ha organizado diversos eventos culturales y encuentros de poesía. Es autor del poemarioLa Ciencia del Silencio, de pronta publicación. Actualmente cursa el Magíster en Estéticas Americanas (PUC). Es gestor de “Poesía y Crítica”.

Etiquetado , , , , , ,