“Para sobrevivir, yo no tengo nada de eso”: Crítica a La Indiferencia de Óscar Orellana

por Eduardo Farías A.

 

indiferenciaLa indiferencia es el primer poemario de Óscar Orellana y uno de los últimos títulos de poesía de Das Kapital Ediciones que fue publicado en diciembre del año pasado. Es un libro extenso que, a partir del título, está vinculado con la indiferencia. ¿La falta de interés por lo ajeno será una característica de la escritura poética de Óscar Orellana o el tema del libro? Este concepto funciona como tema principal, es el punto de partida, pero no es el de llegada. Se nota el trabajo en los versos que están muy lejos de alguna indiferencia. Además del título, el primer epígrafe de Miyó Vestrini: “Pienso que dejar un libro no le interesa a nadie.” (p. 7) refuerza la indiferencia como entrada de lectura fundamental y determina a través de este concepto la relación entre la publicación y el acto de lectura: así tanto el primero como el segundo serían ejercicios marcados por la indiferencia, por esta falta de emoción e interés por lo ajeno. Si a nadie le interesa la publicación y la lectura, para qué escribir y para qué publicar. Óscar Orellana problematiza la validez del ejercicio poético y la existencia del campo cultural.

Más allá de la indiferencia actual con la poesía chilena, su libro ingresa en el campo cultural y su lugar en él es un aspecto importante. Una manera de establecer el impacto de un poemario es mirarlo, luego de la lectura atenta, junto a la tradición poética, fijando nuestra vista tanto en nuestros clásicos como con en las obras contemporáneas, vecinas. Establecer ese impacto es un ejercicio que se vuelve subjetivo, es sólo una perspectiva fundamentada y consciente. Otro camino subjetivo es la pregunta: ¿Recomendarías leer este libro? Si respondes que sí, bienvenido sea. Si respondes que no, bienvenido también, pero esta respuesta significa que hay un libro mejor.

Desde mi perspectiva, La indiferencia en el panorama poético santiaguino no será un faro, su lugar en el campo cultural será secundario. La competencia de una obra no se puede controlar. Al autor sólo le queda entregar un buen trabajo literario y Óscar Orellana nos entrega un buen primer poemario. Se aprecia que hay un poeta que escribió y trabajó los poemas.

La indiferencia está dividido en tres partes. La primera parte (Así sucedió. Goya.) aborda la metaliteratura como tema y soporte. Así, el primer poema (Reunión con el poeta premiado) nos sitúa en la lógica del taller literario. A través de la mirada del hablante lírico podemos observar consejos y reglas que le dicta este poeta premiado: “Que no hable mal de otros poetas. Que uno queda como inteligente y eso siempre cae mal. Que no explique jamás el poema. Que debo trabajar mejor el manejo de los espacios emocionales. Que Gonzalo Millán hace muy bien esto. Que lo lea.” (p. 13) Además, en el cuarto poema (Comportamiento de los quemadores) se aprecia cómo el hablante lírico establece los objetivos poéticos de su escritura: “Escribo para imitar al hombre inclinado sobre el tiempo que no se encuentra. Escribo para oír un ruido y no estar tan solo. Escribo el sonido de la escritura. La risa de los animales escribo. […] Escribo frases vacías. La indiferencia escribo.” (p. 16) Esta cita muestra que un objetivo es la indiferencia. Desde mi perspectiva, esto permite el juego inicial del poemario, ya que más adelante, el hablante lírico niega la posibilidad de este objetivo poético en el poema La indiferencia: “―no se puede―” (p.51) En este poemario no se escribe la indiferencia ni se escribe con ella. Además, esta es la única negación que realiza el hablante, demostrando así una seguridad frente al tema. Pareciera que Óscar Orellana se hace una zancadilla a sí mismo.

Esta negación tiene repercusiones en la estructuración del libro. Pues, es evidente que el autor demuestra una preocupación y un interés por la confección del poema y del poemario. Así, el lector puede encontrar poemas que se vinculan temáticamente. Óscar Orellana produce pequeñas secuencias: [A los que creen que el arte es hermoso], [Monos como Becky o a los que no creen que el arte es hermoso] y la serie de poemas Nido de oxígeno, La belleza que ya ardió en alguna parte y Lectura en velocípedo.

La segunda parte (En una caja de piel) comienza con el siguiente epígrafe de Martha Kornblith: “Por eso dedicamos nuestros libros / a los muertos. / Porque tenemos la vana convicción / de que nos escucharan.” (p. 59) Como a los vivos no les interesa este libro de poesía, Óscar establece que su lector son los muertos. La aparición de la muerte permite que el libro avance temáticamente y continúa en la tercera parte (Ocultamiento de datos) cuando el autor cita lo siguiente de Tony Duvert: “Quizá el hombre es malo porque, durante toda la vida, / está esperando morir: y así muere mil veces / en la muerte de los otros y de las cosas. / Pues todo animal consciente de estar / en peligro de muerte se vuelve loco.” (p. 91) Y esta locura, relacionada con la escritura, se aprecia en el poema La escritura enana: “La escritura es una buena excusa para quienes se niegan a crecer. Quizá parezca ridículo (no podría ser de otro modo) pero creo que mi ambición de transformarme en un enano se convierte poco a poco en una enfermedad incurable.” (p. 97) O en el poema Todo el mundo tiene una historia: “pero esta es solo mía / en un féretro sobre el hombro / mi muerte pesa menos / de un lugar a otro. / no sé lo que escribo / escribo, y eso es mucho.” (p. 100)

La indiferencia tiene elementos que enriquecen, o debilitan dependiendo del punto de vista teórico, sus temas. Así, el hablante da cuenta de una relación homosexual en Y te veo una vez más, Verte, Tu cabeza y Velador. Además, superficialmente surgen el padre y la dictadura con sus detenidos desaparecidos.

La indiferencia es un libro bien estructurado. Las partes que lo constituyen, los epígrafes utilizados y los dos poemas finales (Para los que se quedaron hasta el finalSoy malo para los finales) dan cuenta de esto. A nivel de escritura, Óscar Orellana muestra una multiplicidad poética que circula desde la prosa poética hasta el verso libre, incluyendo una poesía momentánea, es decir, aquella que se concentra en el contexto, por ejemplo en los textos Baquedano-Tobalaba, Es indudable que en la realidad no existe el reposo (física elemental) y Velador. Ahora, debido a la multiplicidad poética hay gestos en la escritura que caen en el vacío y la indiferencia, pero que no desvalorizan el trabajo del autor.

La indiferencia

Óscar Orellana

Das Kapital Ediciones, 2012

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Eduardo Farías Ascencio (Santiago, 1985) es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y candidato al grado de Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo.

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Un pensamiento en ““Para sobrevivir, yo no tengo nada de eso”: Crítica a La Indiferencia de Óscar Orellana

  1. Ana Flores dice:

    Hola, amigos
    Me gustaron los versos que conocí em la crítica de La indiferencia. Muy interesantes.
    Abrazos desde Río de Janeiro.

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