Archivos Mensuales: noviembre 2012

Meditar en la forma del poema: “Oc”, de Juan Cristobal Romero

por Felipe Poblete R. *

Titulado Oc, publicado por Editorial Pfeiffer y enmarcado en la colección “Ineditus”, Juan Cristóbal Romero presenta su nuevo libro de poemas. Su cubierta está dominada por un bello e intenso color morado. Sí, morado, el violeta está más próximo al azul. En el corazón de la tapa se sitúa algo así como un mandala, del renacentista Durero. El título, desconcertante para nuestros días, hace referencia a una lengua romance, el occitano ―el “langue d’oc” ― que usaron los trovadores provenzales en el siglo XIII.

Negar la rigurosidad del oficio de este poeta constituye una empresa inútil, absurda, incluso tomando por azar cualquier poema del libro: el nivel es alto. A mi juicio, hay mayor altura e intensidad en “Algunos contemporáneos” y “Gaspar Quezada, Capitán de la Concepción, decapitado en el Cabo San Julián”. Pero es normal que las aguas posean distintas temperaturas y el río diferentes velocidades: poemas breves, otros extensos, además de diversas formas métricas. Romero es el articulador de una métrica cuadrada, autoritaria en el sentido noble: de ser un autor, de poseer autoridad en la materia que despliega. Hay recursos estructurales reiterados, que confieren a los textos continuidad y coherencia. Pero Romero es aún más versátil, ya que utiliza diferentes sistemas métricos y estrofas en las diferentes zonas del libro, estructurando invisibles capítulos, pues no están en el llamado Índex (algo cursi, pero que se explica por el nombre de la colección).

El libro incluye un numeroso repertorio de personajes, los que parecieran coincidir en una misma voz, en un mismo tono. Personajes de la antigüedad clásica(1), pero también navegantes de la época de la conquista y poetas de los siglos XIX y XX, quienes son nombrados directamente en los títulos. A pesar de lo anterior, no podría decirse que el autor de verdad produce un idioma inédito; más que reformulaciones, están los cambios obligatorios para dar un título, como “Días de 2003 y 04” (p.28), o bien los del estilo “Diego Peralta, vigía de la Victoria, muerto por accidente en el Cabo San Julián” (p.37) o “Gonzalo de Alvarado, Capitán de la Armada del Obispo de Plasencia, inverna en la isla Picton” (p.44) que son, francamente, títulos que aportan muy poco al contenido, notable y altísimo, de los poemas. Los versos no se verían perjudicados con un cambio de título, más aún, los títulos citados, y unos cuantos más, podrían ser intercambiados entre sí sin afectar el contenido de los poemas. Títulos prescindibles que no se condicen con la máxima del propio autor, “reduce cada línea a lo puntual” (p.71).

Romero parece gozar exponiendo su propia poética: en varios puntos del libro se pueden apreciar concepciones sobre la poesía, el oficio de la escritura, la propia condición de poeta y sobre la de algunos coetáneos: “a ustedes me refiero, camarilla de insípidos” (p.55). También hay referencias a poetas más jóvenes, de “dicción / traposa de una década novísima” (p.9) a quienes se esfuerza por vilipendiar. En pocas palabras, Romero dispara contra las críticas que le han sido dirigidas y contra poetas a quienes evita llamar por sus nombres: “Un célebre cultor del verso libre / abusa del hipnótico gerundio / como si se tratara de un acierto, / aquel otro prescinde de las comas / sin haber comprendido bien sus reglas” (p.10), “su miserable nombre— me ha forzado / contra de mi estilo, a alzarme en armas”(p.56), “Un vidente irascible y amateur / insiste en corregir sus propios yerros: /mil líneas y ninguna de interés” (p.70)

A pesar de esto, este hábil poeta también conduce la escritura en la dirección del elogio. En algunos casos de manera velada, como en “De un lector de Thomas Hardy”, presumiblemente dedicado a Armando Roa Vial. Pero también lo hace directamente en “Algunos contemporáneos” hacia Miguel Naranjo, Julio Carrasco, Rafael Rubio y en especial al poeta Adán Méndez, su anterior editor: “quien le devolvió a la rima / la exactitud de la gota, / quien le puso dique al verso / cuando sin medida brota” (p.67).

El poeta manifiesta su condición de desfasado cuando dice “Diez años me tomó ponerme al día /luego de más de veinte de retrazo” (p.11). Sí, escrito con zeta. Los más despiadados le recordarán: “lo mismo vale el hacha que el cincel” (p.11), tal como dice unos versos más abajo. Romero es un experto en métrica, pero en ocasiones equivoca el sistema de relojería y la tarea, tan delicada como obsesiva, es para quienes nos gusta escandir. Pero ¿qué es una letra errada dentro de un libro ejemplar? Tal vez la respuesta sea la inversión de la siguiente imagen: “como un anillo en el estercolero” (p.71).

Apuran el ritmo un instante los poemas estructurados en estrofas, o en formas métricas más comprimidas, pues el libro inicia con un “Arte de marear”, largo y tejido en una sola estrofa formada únicamente por endecasílabos. La experticia de Romero es evidente, las opciones creativas que toma son las de los navegantes hábiles, como los que abundan en las aguas de este libro; el fino oído, el olfato, que están presentes en las páginas de este potente libro, cuya lectura se concreta “con un placer cercano a la tristeza” (p.34).

 

Oc

Juan Cristóbal Romero

Editorial Pfeiffer, 2012

 

Felipe Poblete Rivera (Viña del Mar, 1986) es poeta y Magíster en Historia del arte chileno. Co-organizó los recitales poéticos Con-texto, en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, durante los años 2008 y 2009. Ha sido becario de la Fundación Neruda en La Sebastiana (2009) y en La Chascona (2011). El mismo año participa como invitado en las III Jornadas de Poesía Latinoamericana en Bogotá. Ha escrito para diversas revistas, tanto impresas como digitales.

Notas:

(1)   Es pertinente recordar que Juan Cristóbal Romero es, además de poeta, traductor de Horacio.

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El hermoso juego del dolor: Estética de la lluvia, de Raúl Hernández

por Eduardo Farías A.*

Si el lector espera de un libro algo de originalidad, Estética de la lluvia (Libros La Calabaza del Diablo, 2012) de Raúl Hernández no es el libro que debería leer, pues no ofrece nada nuevo. Sin embargo, su valor literario radica en la multiplicidad de lecturas que puede generar. Desde mi perspectiva, una de sus cuantías está en la continuación de la obra anterior, pero posicionado desde un lugar distinto. El arraigo físico y el desamor son temas relevantes en este poemario. Sin embargo, Estética de la lluvia es mucho más que una simple continuación.

El arraigo físico se entiende como la vinculación del hablante con un contexto espacio-temporal donde podemos encontrar personajes y lugares. El hablante de este poemario es un santiaguino que nos muestra una parte de la ciudad, su Santiago íntimo: el arraigo físico se transforma en el tema de la ciudad y aparecen, por ejemplo, la calle Mapocho, el Teatro Novedades, la Quinta Normal, sus habitantes y la forma particular de habitarla. El hablante vive sus calles y “en la esquina / los ferianos llevaban con fuerza sus carros de fierros al amanecer” (p.33). Sin duda que a través de todas las referencias a Santiago podemos cartografiar los límites de esta ciudad que ha sido poetizada.

Si en Paraderos Iniciales (Libros La Calabaza del Diablo, 2009) el hablante dice: “Esta noche quiero anular / el hermoso juego del desamor”, en Estética de la lluvia Raúl Hernández muestra este hermoso juego en toda su plenitud y con todas sus consecuencias: “Pasé la noche escuchando / el sonido que hacía el refrigerador. // Me había acostumbrado a escuchar tu respiro / en medio de la madrugada. […] Salí temprano a trabajar / tu ausencia para mi era algo insostenible.” (p.33)

En la mayoría de los poemas el hablante se dirige a un tú, por tanto el poema es un acto comunicativo con un receptor determinado: “Cuando anochece y te vas a dormir / y te acercas a la lluvia desde tu ventana / mirando pájaros curiosos / silbando a la luna.” (p.10) En este diálogo, de por sí incompleto, se encuentra un aspecto importante de la poética de Hernández y que extrema sus recursos cuando el hablante se dirige a una mujer ausente: “Siempre vuelves al barrio / y crees que esto es un sueño. […] Acá siempre soñamos con tu regreso / como en los viejos otoños. // En donde solías extraviarte / pero no para siempre.” (p.11) Así se construye y se justifica de manera verosímil la ausencia del otro, hecho literario que refuerza el tema del desamor.

Junto a imágenes poéticas provocadoras el dolor, que es un factor esencial del desamor y del cual el autor no abusa, ingresa en sus poemas, como en Rasguños donde un “árbol en la acera ha decidido rasguñar / tu rostro […] Sangras y dueles / a este árbol misterioso dueles.” (p.14)

El hablante muestra también una consciencia crítica acerca del desamor y asume el ejercicio libre de su deseo: “Caminando por la vereda / deseo saborear el rouge de tus besos / y cortar la soga del desamor.” (p.38) El deseo de la mujer y la afirmación del amor dan cuenta de un movimiento interior que se produce en el hablante y que lo obliga a llegar a ciertos extremos. Por ejemplo, hacer uso de las órdenes: “calla  no digas nada/ hace tiempo que te veo / por los bandejones / tomando cerveza. […] Vamos        hace frío / sé que estás aprendiendo / como nosotros.” (p. 9) Y “Dime si alguien te dijo que te ama / o si el sabor de la muerte / merodeó alguna vez tu destino.” (p.11) Sin duda, que el uso de este modo verbal junto a esta mujer extraviada evidencian la desesperación y la necesidad de obtener una respuesta por parte de ella.

Por último, como hecho extraliterario, la edición presenta, a mi juicio, un pequeño error en la diagramación del poema “Neblina”, ya que el interlineado de los versos disminuye y así una parte importante del diseño, que no se debería advertir en la lectura, aparece ante el ojo del lector (1). Más allá de esto, Estética de la lluvia es un excelente libro que se hunde en sus posibilidades y no abusa de ellas en la construcción de los poemas, que determina el desarrollo de una obra poética importante en la poesía chilena actual y que nos permite recordar con nostalgia el invierno que se ha ido.

Estética de la lluvia

Raúl Hernández

Libros La Calabaza del Diablo, 2012.

EduardoFarías Ascencio (Santiago, 1985) es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y candidato al grado de Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo.

 Notas

 (1) Recordemos que, desde un punto de vista editorial, los elementos que permiten la lectura deberían pasar inadvertidos para el lector. Si esto no ocurre estamos frente a un ruido en la edición.

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El pulso de la FILSA 2012 según los editores independientes. Una conversación con Galo Ghigliotto y Camilo Brodsky

por equipo PyC.

La Feria Internacional del Libro de Santiago es, sin duda, el mayor evento de la industria de los libros en Chile. Con una historia que se remonta a 1981, año en que se realiza la primera versión, la Filsa ha tenido un crecimiento incuestionable en calidad y magnitud, representando cada año un desafío para la Cámara Chilena del Libro. Sin embargo, a pesar del reconocimiento nacional e internacional del evento, nunca ha estado libre de críticas e incluso de polémicas.

Pero ¿qué piensan los editores independientes sobre la Filsa?  Poesía y Crítica conversó con Galo Ghigliotto y Camilo Brodsky, editores independientes que estuvieron presentes en la versión 2012. Esto fue lo que nos dijeron.

La visibilidad de las microeditoriales

Consultado sobre la real visibilidad que la Filsa puede otorgar a las microeditoriales, Camilo Brodsky (Das Kapital) piensa que “independiente de que uno se maneje en un circuito que pasa por otros lados, que pasa por la Furia del Libro, que pasa por ferias más chicas, no puedes negar que a pesar de todas las críticas tanto a la Cámara como a la Filsa misma, es un evento clave para el mundo del libro. Independiente de las críticas que igual se mantienen, como el absurdo de cobrar una entrada para un lugar donde se supone que vas a gastar plata comprando cosas, o el mismo tema del arrendamiento de los stands que son ya medios prohibitivos(1).

Camilo Brodsky en el stand de La Furia del Libro.

Pero yo creo que nosotros en ese plano, por lo menos los que estamos acá, La Calabaza del Diablo, Cuneta, Das Kapital, tenemos que estar acá como estamos en cualquier otro lado. Así como cuando nos decidimos a meternos en el tema de la librería y no comprarnos mucho el discurso un poquito mentiroso ese de “desde el margen del margen”, también tenemos que estar acá. Lo nuestro son los lectores, porque si no encuentras lectores, si no disputas lectores tampoco tienes condiciones, incluso en términos políticos, de hacer ningún ejercicio de contrahegemonía. Entonces, si no vas a pelearles los duraznos a los tipos en su patio, no hay cómo”

Por su parte, Galo Ghigliotto pone la mirada en el tipo de público de la Filsa: “es un público que viene de todas partes. Acá llega gente que son ingenieros, enfermeros… o enfermeras también (risas)… personas que no tienen nada que ver con el mundo del libro ni la literatura, y que vienen a mirar, a ver qué se encuentran, y entonces cuando ven que hay un stand medio raro, de gallos gordos pelados, que hay como 20 detrás del mostrador, se preguntan ¿qué pasa aquí? Te preguntan: ‘y ustedes ¿quiénes son?’ –y lo hacen – y ahí uno les cuenta que somos las editoriales independientes, proyectos que nacen de una o dos personas… y así hay gente que se va enterando de qué es una editorial independiente (…) Siento que hay otras iniciativas más cototas para visibilizar las microeditoriales, pero igual es importante estar acá, por el tema de la venta directa, pero también para los autores. Para un autor emergente es muy importante participar en la Feria del Libro. No es lo mismo decir: “oye, voy a presentar un libro en la feria huachaca que está al lado de La Piojera” que en la Feria del Libro de Santiago”.

El panorama cultural

Otro tema importante dentro de la organización de la Filsa es el programa cultural de la Feria. Para Camilo Brodsky, el evento debería no solo ser una feria de negocios, sino también una feria de autores: “los programas culturales de la Filsa se han ido empobreciendo un poco. No sé si tenga que ver con la Cámara Chilena del Libro o con cierta impericia a la hora de armar los programas culturales. Yo creo que existe una falta de radar, por lo menos en lo que tiene que ver con literatura chilena más reciente (…) quizás lo más interesante sea lo que está pasando con la serie de diálogos, donde ahí sí hay gente que tú puedes decir que por lo menos fue un poco más entretenida. Pero tampoco es gente que convoque mucho más público”.

Galo Ghigliotto junto a Manuel Vallejos, de PyC.

Dentro de este mismo tema, Galo Ghigliotto piensa que la ausencia de las microeditoriales de provincias hace que el panorama que la Filsa ofrece al público no sea del todo completo: “faltan las editoriales más pequeñas, faltan las editoriales de provincias. Esto es una feria en la cual se encuentran consumidores y productores -por supuesto los productores que tienen las capacidades para estar acá y entrar en las ligas mayores o medianas del mercado- así que siempre van a quedar muchos agentes afuera. La Filsa es amplia, en eso no hay discusión, pero no es completa”.

Un aspecto positivo que tuvo este año la distribución de espacios fue la ubicación de un escenario muy cerca del stand de las editoriales independientes: “Yo no sé hace cuántos años no se hacían lecturas de poesía en la Filsa. Nosotros hicimos una serie de cuatro y fue súper bueno. Está el escenario acá y las personas que venían a ver el teatro, se quedaban. La gente que leyó poesía tuvo un público al cual no hubiera podido acceder… cuarenta, cincuenta personas escuchando poesía (…) y eso yo creo que es una buena experiencia tanto para los que escucharon como para los que leyeron. Pero yo creo que fue más producto del azar que de una propuesta sistemática de parte de la Filsa. Creo que si se le saca punta a esas cosas y si se reflexionan cosas como el precio de la entrada o la democratización para los stands, yo creo que la Filsa se puede ir perfeccionando” opina Camilo Brodsky.

Por su parte, Galo Ghigliotto, matiza un poco la crítica a la programación cultural, al decir que “la organización de la programación ha tenido bastantes problemas. Siento que es difícil hacer esta cuestión… porque son tres o cuatro personas las que organizan todo, y esas personas tienen que tener el conocimiento para incluir poetas jóvenes, narradores, cocineros, paleontólogos, encantadores de serpientes… desde mi punto de vista por supuesto podría mejorar mucho más.  De todas maneras se pegaron buenos golazos; estuvo Julián Herbert, estuvo Todorov… que fue un chiripazo porque lo trajo el Museo de la Memoria. Pero hay más cachativa, no olvidemos que el nuevo director de la Cámara Chilena del Libro es un editor que se autoproclama como independiente(2) así que eso quiere decir que debería haber una filiación con los independientes”.

La competencia

Finalmente, les consultamos a Galo y Camilo respecto a la competencia con otras editoriales que implica la Filsa. Para Camilo Brodsky, las trasnacionales y las independientes corren por carriles completamente diferentes: “No vamos a decir que la contienda es desigual, pero yo creo que no se trata de una competencia con las transnacionales. Creo que hay un plano en que las transnacionales incluso no pueden competir con nosotros; somos nosotros los que de hecho dinamizamos la escena literaria. O sea que no están pasando los autores nuevos por allá; estos tipos lo que hacen es tirar la grúa cuando ven que a alguien le va bien, pero no hacen la inversión en los primeros libros. Yo no sé hace cuántos años una transnacional no saca un libro de poesía chilena que no sea de Parra o una revisión de Neruda o de Mistral. Entonces la competencia que se da es en otros planos. Además hay que pensar que son industrias de características absolutamente distintas. Para Planeta, Random, etc., el objetivo es generar lucas, las líneas editoriales están supeditadas a lo que definan las gerencias comerciales”.

El equipo de baby fútbol de La Furia del Libro: Camilo Brodsky (Das Kapital), Marcelo Montecinos (La Calabaza del Diablo), Galo Ghigliotto (Cuneta) Diego Álamos (Chancacazo) y Eric Carvajal (Emergencia Narrativa).

En este mismo sentido, Galo Ghigliotto apunta a otro tipo de competencia, más relacionada quizá con los hábitos lectores de los chilenos: “Yo creo que hay una diferenciación de los públicos (…) pero la competencia no es con ellos, creo que es más que nada con el desconocimiento de los lectores, ese es, digamos, el ‘enemigo’. Porque la editorial industrial tiene su pega súper clara: ellos publican lo que va a vender. Nosotros no estamos en esa, y por lo mismo el lector –para no decir consumidor- de los libros de editoriales industriales es una persona que en realidad está entregada a cualquier cosa, está como en una veleta; lo que le ofrezcan o lo que haya leído por ahí es lo que va a comprar. Nuestros lectores son otros (…) la Furia del Libro tiene un público muy diferente a este. También creo que hay una gran cantidad de público desencantado con esta feria y que se va a la Furia del Libro. Y eso es porque así como hay algunos que llegan a buscar libros de sudoku y libros infantiles y no ven nada más porque nada más les interesa, hay otros que llegan a buscar libros de dragones y no ven nada más porque nada más les interesa, hay otros que vienen a buscar libros de editoriales independientes porque no les interesa nada más también” PyC.

Camilo Brodsky (Santiago, 1974) es poeta y editor. Ha escrito para diversos medios de comunicación. Es autor de los  poemarios Las puntas de las cosas (2005) y Whitechapel (2009). Es el fundador de Das Kapital Ediciones.

Galo Ghigliotto (Valdivia,1977) es poeta y editor. Ha publicado los poemarios Valdivia (2006) y Bonnie &Clyde (2007). Es el fundador de Editorial Cuneta y organizador de la muestra de editoriales independientes La Furia del Libro.

Notas

(1) El precio promedio de un módulo es de 37 U.F.

(2) El actual presidente de la Cámara Chilena del Libro es Arturo Infante, fundador de la editorial, distribuidora y librería Catalonia.

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