El instante antes del ruido: una visita a Naturaleza Muerta, de Guido Arroyo

por  Bárbara Cáceres Ch. *

 En Naturaleza Muerta de Guido Arroyo las contradicciones parecen convivir en tranquila armonía, por lo que todo puede leerse desde este punto de vista. El apellido del autor como el movimiento, contra el título del libro y la muerte. La ilustración de la portada que instala a una Gioconda combatiente justo al lado del logo de la desaparecida ‘Ediciones el Temple’. Y al final del relato de la portada, un misil lanzado por la versión posmoderna de la musa de Da Vinci, muestra el momento justo, antes de penetrar el reverso de un bastidor que se expone en mise en abîme. Guido Arroyo es de Valdivia, y su foto se desdibuja igual que el Calle Calle. Las hojas del libro son de novatec silk delgado que simula la seda. La página central del libro es una hoja en negro donde entre versos y colores de bandera chilena el autor pronuncia: “como no puedes nombrar este poema/escribes entreparéntesis la excusa,/ como si una mordaza blanca tapara/ sus bocas, o un telón negro cayera/ sobre el recuerdo, impidiendo ver el/fondo sangrante de versos sin estrellas” (p.51)

Justo después aparecen dos hojas de papel kraft, opuestas en color y en textura al resto del libro, al mismo tiempo que se oponen en la amabilidad de los versos escritos. En estas hojas “crujientes” el poeta no para, no se limita, y parece funcionar distinto, más impulsivo que en el blanco inmaculado. Como opuestos, parecen potenciarse, y los signos funcionan del mismo modo en los dos espacios, en las dos espacialidades. Arroyo utiliza las palabras, las letras, los signos, como si fueran su alfabeto propio, como si fueran parte de una instalación de artes visuales donde no hay reglas preestablecidas y el vacío fuera su universo dispuesto para una creación. El libro entero, desde el título, liga la palabra escrita a la imagen visual, como si estos dos momentos, los dos actos, fueran también indisociables. Los versos empiezan con dos puntos, los paréntesis son utilizados al revés. El ícono del arte clásico renacentista dispara la bomba que pretende explotar dentro del arte contemporáneo, y parece que ese segundo de silencio, antes del estallido, es el que usa el autor para versar su libro, del mismo modo, y con la misma paciencia que el aprendiz arregla su botellón y se instala con sus pinturas. Un segundo que se extiende, sin presiones ni miedos, pero que anuncia con este paralelo de opuestos y con todos los choques, el sonido ensordecedor de la futura explosión. Y es que pareciera que lo que el poeta propone como el gran quiebre es la vida misma. Sus poemas hablan de recuerdos, de sus padres, de actos cotidianos, de su historia, comparada continuamente con la Historia del Arte, pensando ambas trayectorias como un rumbo dual, como dos líneas que yendo juntas podrían ser al mismo tiempo la causa y la consecuencia, de todas las vidas juntas cuando se piensa en la Vida más que en una existencia específica. Es el epígrafe de César Vallejo: “Pero, en verdad, vosotros sois los cadáveres de una vida que nunca fue”. Con el cruce constante de la pintura y la escritura (como palabras; la vida), en “El modelo rojo ͥ (blanco y azul)” Arroyo declara el mandamiento de Naturaleza Muerta: “Se trata de usar tela fina quemar los krafts/ […] Se trata de escribir con los pies pintar con los ojos/ orinar sobre el metal oxidado que se aferra a los callos que no/ vemos porque están ocupados pintando Realismo/ […] Se trata )compañero( de anclar nuestra fe a la/ precisión de las tonalidades, de vestir un color —el que/ sea— como fondo inalterable” (p.11-12). Eso es lo que ocurre en el instante antes del ruido, el movimiento opuesto a la quietud, el devenir vida/devenir muerte, porque tal como termina uno de los últimos poemas del libro, “) el silencio también es una forma de historia(“ (p.84).

Guido Arroyo

Naturaleza Muerta

Ediciones del Temple, 2011

* Bárbara Cáceres Chomalí (Santiago, 1983) es Licenciada en Estética por la Pontificia Universidad Católica de Chile y ha realizado estudios de artes visuales (Universidad Arcis) y de arquitectura (PUC). Actualmente cursa el diplomado en Edición y Publicaciones, PUC.

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2 pensamientos en “El instante antes del ruido: una visita a Naturaleza Muerta, de Guido Arroyo

  1. Renato dice:

    Excelente crítica, me parece que está escrita con un estilo muy personal. Dan ganas de leer cosas así por este lugar y no tanta charlatanería crítico.
    Habrá alguna posibilidad de que el libro llegue a Miami?

    Saludos!

    Renato

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