EL ESCATOLÓGICO FINAL DE UN LENGUAJE

por Luis Caroca S. *

Hay que matar a la perra para que se corte la leva es la primera novela del cuentista Carlos Peña y Lillo. Esta obra nos muestra la historia de Ernesto Molina, un ex militar y torturador chileno, quien padece una retahíla de remordimientos en medio de una existencia miserable. Su esposa lo abandona porque no soporta sus pesadillas en medio de la noche ni su mala disposición con la vida y el mundo. Su hijo se mantiene distante y no lo ve hace tiempo. Luego de un periodo de cesantía encuentra empleo como guardia de seguridad en un mall. In-creíblemente, durante sus rondas nocturnas, Molina se ve a sí mismo desdoblado en un espejo. En las visiones se percibe cometiendo los viles actos del pasado: torturas, asesinatos, violaciones. Todo narrado con un lenguaje simple aunque, por momentos, grandilocuente: “Me observó con rabia, sus ojos negros brillaban como una piedra obsidiana arrojada desde el útero ardiente de un volcán” (p.15).

El contexto general de la obra es el convulsionado año 2011. La revuelta estudiantil y la presidencia de Piñera exasperan a Molina, odiando tanto a los comunistas como al presidente traidor de Pinochet. El argumento, en algunos momentos, llega a atrapar al lector, pero rápidamente dicho interés se diluye por ciertos intentos seudo-poéticos: “El sol jugueteaba entre las nubes mostrando fugases apariciones; ofreciendo una sensación térmica agradable” (p.27), y sobre todo por reiteradas comparaciones realmente pueriles: “Lentamente mi imagen se fue diluyendo como el azúcar dentro de una taza de café” (p.31), “Mientras los segundos pasaban con la lentitud con que se arrastra un caracol” (p.51), “Su voz, fue como un bálsamo sedoso que cubrió todo mi cuerpo, con una frescura inmaculada” (p.105).

El autor abusa de la descripción, no sugiere nada y también hace uso de algunas expresiones foráneas que no calzan con un contexto netamente chileno: “su ropa ya no estaba y lucía sólo bragas y corpiño (…) observé el contorno de sus vaqueros que se ajustaban a su piel” (p.87)

En general los personajes están bien trazados. Helena, la esposa fría; Rubén, el joven gendarme que recibe ayuda por parte del protagonista; una prostituta que atiende a sus deseos fantasiosos; Samanta, la periodista sensual que quiere saber algo más de este hombre misterioso. Pero, sin duda, la relación de Molina con Sofía, su gata, merece ser destacada pues el felino es el único ser que le brinda algo de aprecio.

El protagonista, en el ínterin, lee la novela de Coetzee “Desgracia” que finalmente le deja una agria e incómoda sensación. Al igual que Molina, David Lurie es un solitario, pero que no reclama justicia ante la adversidad. Pronto se verá que Molina querrá  hacer justicia con sus propias manos y de una manera extrema.

El camino que sigue, lleno de resentimiento y angustia, finalmente encuentra una liberación en una de las tantas visiones locas que tiene. He aquí el título mismo de la novela: Hay que matar a la perra para que se corte la leva. La famosa expresión de Pinochet registrada en 1973 hará un clic en la mente de Molina y su posterior accionar degenerará en una serie de incidentes poco creíbles.

En resumen Peña y Lillo sabe narrar en el sentido que mantiene el hilo conductor de la historia y la necesaria secuencia de acontecimientos, pero los accesos de  rimbombancia en el lenguaje, los diálogos poco naturales, la excesiva y florida descripción y la candidez en las reflexiones del protagonista le quitan el necesario sustento a la novela haciéndola poco verosímil. El mismo epígrafe, al comienzo del libro, ya nos sugiere algo: “Todos los hombres poseemos la fuerza interior para soñar y cambiar aquellos tiempos de esclavitud, y transformarlos en verdadera libertad, aquella, que nos da el coraje de vivir nuestros propios sueños”.

De hecho, uno como lector y a pocas páginas de terminar el libro se pregunta ¿en qué va a terminar todo esto? Tal vez ese sea su gran mérito; el bizarro y escatológico final que muy bien se adelanta en las primeras líneas de la novela.

Carlos Peña y Lillo

Hay que matar a la perra para que se corte la leva

Renkü Editores, 2012

* Luis Caroca Saavedra es escritor y profesor de castellano de la UMCE. Ha sido antologado como cuentista en Mago Editores.  Ha publicado artículos sobre literatura en la Revista Water-Neon, Francia.

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12 pensamientos en “EL ESCATOLÓGICO FINAL DE UN LENGUAJE

  1. Daniela Paz dice:

    Complejo hacer un comentario sobre un libro que no se ha leído, y que, por la crítica, tampoco dan ganas de leer. Es, tal vez, bien apreciado el que un narrador sepa hilvanar bien el acontecer de la acción narrativa (claro está que en eso radica gran parte del valor de un buen narrador)… pero me llama poderosamente la atención la falta de estilo (o estilo de falta, no lo sé) que deja entrever la crítica de Caroca, que bien sabe apuntar aquellas incongruencias o falencias del lenguaje… y como aquí, no por nada “la palabra es el objeto” ¿cómo interesarse en un libro cuyo estilo está en “bragas”? (cosa que resulta evidente, desde ya, por el título).

    Creo que sí puedo perdonar el que la acción no tenga un buen hilván o un personaje sin voz, pero cuando un escritor falla en el estilo, primero ¿sigue siendo escritor? segundo ¿dan ganas de leerlo?… bueno he ahí la cuestión, habrá que ver…

  2. Daniela Paz dice:

    Tal vez peco de prejuiciosa, pero esos “vaqueros” y esas “bragas” me recordaron a Fuguet, cuyos textos jamás podré bienamar… jeje

  3. dr.floyd dice:

    severa y no menos fundamentada critica. El autor solo puede crecer si toma en cuenta lo que aqui esta escrito.

  4. Anónimo dice:

    No tengo buena opinión en general de la crítica literaria, ya que depende de la subjetividad y de muchos factores más. Pero es para mí indudable, que la persona que realizó esta crítica no logró llegar a la entraña de la trama, porque cuando dice “la mujer lo abandona”, me queda claro aquello. La novela en sí navega en tres mundos diferentes insertos en el pensamiento atrofiado del protagonista, cargado de sicología. De cierta forma logra desconcertar al lector, ya que dice “a veces logra atrapar” y luego esta apreciación se diluye ante simples comparaciones que realiza el personaje? Con esto me deja claro que por momentos confunde al autor, con el personaje. Creo que la lectura fue muy superficial, ya que no encontró sugerencias, y le puedo nombrar muchas de forma simple, lo cual refuta lo anterior. La trama es ambigua en extremo, pero al parecer y al reflejo de sus comentarios, usted cayó en la trampa del personaje y siguió el camino simple y fútil. También hace una aseveración muy equivocada, al decir que “el clic en la mente de Molina la hace a partir de la expresión dicha por Pinochet, lo cual no es así, porque la catarsis comienza con el dicho, pero el año 2011, por un personero de gobierno en un contexto totalmente diferente.
    Le sugiero que lea en forma profunda los tres primeros capítulos, y los movimientos de la gata Sofía y tal vez, logre llegar a las profundidades de la mente del protagonista.
    Nota. En el libro está mi correo, si lo desea y con toda la buena intención del mundo, puedo darle algunos detalles ya que me interesa que los lectores capten el mensaje que quiero entregar.
    Atte. Carlos Peña y Lillo H.

    • Anónimo dice:

      Sin ánimo de generar polémica, solo respondo citando a Ernst Jünger:

      “Querido colega. El hecho de que usted esté expuesto a una crítica despiadada no es algo de lo que debería quejarse, sino una certificación de su libertad. Esto es preferible a que un tirano, un partido, una camarilla le ponga la mano encima. Estaría usted en una casa con un techo de vidrio, contra la cual nadie se atreve a lanzar piedras.”

      • Anónimo dice:

        Atte., Luis Caroca

      • Es preocupante para mí que usted no entienda mis textos, en ningún momento me he quejado de la crítica literaria y menos de la suya, al contrario. Dije “no estar muy de acuerdo con…” no estar de acuerdo, dicta mucho de quejarse. Yo solamente hice algunas apreciaciones de su crítica, que no correspondían y distaban mucho de lo dicho en el texto en cuestión.
        Y sin ánimo de ofender, digo me preocupa, porque yo tengo estudios superiores en el ámbito tecnológico,(muy lejos de la literatura, y esto refuerza lo dicho por el Maestro García Márquez ”Los escritores nacen, no se hacen) pero usted es profesor de Castellano, como está escrito al pie de la crítica.
        Saludos.
        Carlos Peña y Lillo Herrera.

  5. Antonio dice:

    Con todo el respeto del mundo. Preocupante es que usted señor Peña y Lillo, no sepa soportar una crítica hacia su escrito y se defienda como gato de espaldas. Sin duda, puede estar en desacuerdo, pero cae en inconsistencias. y finalmente, por lo cual me decidí a escribir un comentario, que refuerce su ego e intolerancia mencionando sus estudios superiores, concluyendo con desdén su visión frente a los Profesores de Castellano, que además está mal dicho porque su denominación es ” Profesores de lengua castellana y comunicación”, deformando el principio del trabajo que menciona. Así puedo determinar que al parecer sus recursos tecnológicos debería actualizarlos y tratar de ser más empático con aquellos que “no nacimos escritores” pero que somos capaces de darle tratamiento a un escrito.

    Antonio Velásquez
    Lector Acérrimo de Poesía y crítica.

  6. Anónimo dice:

    Ahora sí creo que el mundo no entiende mis dichos… pido disculpas si algien se sintió ofendido.
    Para mí, ya es capítulo cerrado.

    Atte. Carlos Peña y Lillo H.

  7. Eduardo Farías A. dice:

    Estimado Carlos Peña y Lillo

    Para mí no es un capítulo cerrado, y también como autor, me parece que sus comentarios presentan una falta de reflexión acerca del oficio. Si bien, el talento influye en la creación literaria, como en cualquier otra actividad, la escritura y la literatura se basa en el trabajo.
    Además, me preocupa que un escritor asuma y afirme que “los lectores capten el mensaje que [el autor] quier[e] entregar”. El lector tiene la libertad para asumir una perspectiva de lectura que a veces dista de la del autor. Su comentario implica que no comprende la comunicación literaria, donde el autor no puede predeterminar lo que debe entender el lector de una obra.

    Atte. Eduardo Farías A.

  8. Anónimo dice:

    después de haberlo leído todo…quiero decir lo siguiente: se ha hablado de falta de estilo en la critica,se ha dicho que unos son mas superiores que otros,se ha dicho que no saben aceptar una critica,y que el libro es malo, y yo digo: “no somos perfectos,somos seres humanos, las palabras con todo cambian y mas la mente que es un universo desconocido”;con todo esto quiero decir que la interpretación y la comprensión es asunto de cada lector,si un escritor X escribe algo tiene propósitos de que esta es la compresión que debe tener el lector,que el lector sea la mujer,el hombre, el niño,etc,que sintamos y nos emocionemos de esta manera en ciertas partes del libro,y hasta el mensaje que ses entrega y que todo esta predeterminado,pero por que debe ser así;voy a citar un ejemplo:
    1) hay un libro muy conocido llamado “La Biblia”,la cual relata visiones de personas que tuvieron acerca de los devenires y normas de Dios que,el ser humano debe priorizar como una guía para su vida; este libro tiene muchas traducciones e incluso es distinto entre religiones llamándose, en la religión musulmana El Coran, y en la religión judía soló existe el antiguo testamento.El libro es uno,y las interpretaciones que le dan los feligreses,dependen de ellos mismos, así que no creo en mala buena comprensión lectora, diría tener distinto punto de vista porque NO SOMOS IGUALES,Y POR ESO DISCUTIMOS y así mismo es la HISTORIA, no es una cosa de fechas,es acontecimiento,tiempo,causalidad, consecuencia,proceso, evolución,continuidad,termino pero, depende de la persona que estudie la historia saber en que punto o perspectiva desea situarse y desde su MISMO PUNTO dar su opinión,para mi eso es comprensión lectora,es subjetiva porque nuestra mente es subjetiva y nuestro corazón y todo lo que nos rodea es subjetivo,ya que depende de TU propia perspectiva en la que deseas situarte; así que con todo lo expresado concluiré que apoyo la critica de Luis Caroca Saavedra,42 años,Profesor de Lengua Castellana y comunicación y Escritor y es mas con todo lo escrito y expresado sobre esta critica me dan unas ganas enormes de leer el libro…. después de tanta discusión me intrigue en el misterioso trasfondo de aquellas paginas para quizás yo también tener mi propia perspectiva de critica.

    *y esto es a lo que llamamos blog,un espacio en el que se comenta o critica un libro en este caso,por supuesto y se comenta la critica,creo que a la gente le falta utilizar bien los procesos desde las prosas del autor hasta esta misma instancia y simplemente termino mi comentario con un simple ADIÓS.*

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