Archivos Mensuales: junio 2012

Amor y surrealismo en Encuentros Oníricos, de Ludwig Zeller

por Eduardo Farías A.*

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 EncuentrosOníricos(Ediciones Corriente Alterna, 2012) de Ludwig Zeller es el último poemario del autor publicado en Chile luego de PreguntasalaMédiumyotrospoemas y Alphacollage. El poemario publicado por Corriente Alterna consta de 16 poemas más varios collages que enriquecen visualmente la edición del libro. Por ende, leemos un objeto poético-visual.

Sin duda, el horizonte de lectura de este poemario está marcado por los temas del  amor y del surrealismo. Por una parte, EncuentrosOníricos nace de la relación amorosa entre Ludwig Zeller y Susana Wald. Los poemas están escritos para ella, tal como declara el autor en la solapa anterior del libro. Por otra parte, el autor entrega su propia visión del surrealismo y la importancia de esta vanguardia en su escritura: “El surrealismo es un instrumento con el cual es posible calibrar múltiples aspectos no sólo del lenguaje o de las artes visuales, sino una concepción total de la vida.” (p.59) Sin embargo, la escritura poética en EncuentrosOníricos no evidencia el uso de las técnicas literarias propias del surrealismo. La relación que establece Zeller entre esta vanguardia y su escritura se basa en la importancia atribuida al sueño, a lo onírico como una parte fundamental de la vida del hombre.

El primer poema lleva el título del libro y nos habla de este encuentro que se desarrolla entre la incertidumbre del sueño o la lucidez que implica el estar despierto: “Señora del Amor –le dije- te suplico / Pueda quedar grabada dentro de mí tu imagen y detrás / De los párpados retener para siempre aquella Gracia / que nos duele a nosotros los mortales… / Ella sonrió, repicó la malévola campana / Multiplicó su estruendo… Ahora responde, dime / ¿Estoy por fin despierto?” (p.11-13) El sueño es la realidad que permite este encuentro amoroso y que posibilita también la duda entre el sueño y la vigilia. A pesar de esta duda, podemos evidenciar que el discurso del hablante lírico está marcado por el proceso consciente de la escritura: el sueño es lo único punto que une este poemario con el surrealismo, y Zeller basa su escritura ‘surrealista’ en la capacidad de sostener un discurso consciente por medio de una concepción surrealista del sueño y de su importancia en la vida del hombre. Por ejemplo, en Lajoyainvisible: “Mi vida / es como un sueño: dos mujeres me muestran el filo de un milagro.” (p.15) O en Elfantasmadelcuadro,alaspintoras: “Sentado en el rincón soy el modelo, ese muñeco inmóvil / Y me pongo a soñar recordando una imagen, aquel punto invisible / De la vida” (p.21).

El sueño es el soporte conceptual sobre el cual se desarrolla la voz del hablante lírico, con la cual entrega poéticamente su visión y experiencia del amor: “Vivo yo atado a un sueño, a un fantasma que llora / Por aquella muñeca que gira velozmente, / Esa mujer de sombras […] Ella gime a mi lado, quiere mezclar sus lágrimas / Con la oscura corriente del tambor que golpea / Despeñado en mi sangre que se arrastra a lo lejos / Donde sin cuerdas quémanse las ruinas del ayer. // Hoy me duele tu llanto, mi muñeca encantada. / De madera es tu cuerpo, de fuego el corazón.” (p.31) Sobre lo mismo, Zeller enfatiza “ese misterio / Del amor, el génesis de esa cintura que arde / Y tú por dentro escuchas el tic-tac de la sangre.” (p.45) Sin embargo, el tema del amor, elemento fundamental de este poemario, no se desarrolla mucho más que las evidencias aquí proporcionadas.

Zeller también discurre sobre la problemática vinculación del sueño con el lenguaje. Como dice el poeta: “es difícil ajustar a la realidad esas imágenes entrevistas / En el sueño, la humareda cubre el horizonte de las palabras” (p.33). O en LavejezdeHölderlin: “cuando pulía piedras buscando palabras […] Con Wera recorrimos cada antorcha buscando, traduciendo / Una salida que nos diera el lenguaje de tus imágenes, / Ese seguir a ciegas el centelleo sonoro de las palabras / Que quebrarán por fin los bordes de la noche.” (p.49)

Además, Zeller incorpora la relación vida-muerte, lo que se constituye en el tercer tema de este poemario y aparece desde Buscarloimposible, donde la vida y la muerte se relacionan con la escritura: “Se vuelve de lo imposible a lo que desconocemos, aquello / Que nos espera desde hace siglos bajo el polvo. Se vuelve, / Sin entender por qué, al horizonte del recuerdo. // Se retorna al espacio abierto de una tumba. […] Que nos permite volver a renacer del otro lado; / Se vuelve al fondo de los surcos como cualquier semilla, / Se escribe por hastío, por cansancio de buscar lo imposible” (p.19) Sin duda, este tema está sostenido y permeado por una visión más bien tradicional, pero el mensaje ha sido trabajado poéticamente como, por ejemplo, en “pasamos como el viento / Susurrando” (p.35) o “No cesan de moverse los negros minuteros del reloj, la huesuda / Muerte te busca, te persigue en corredores donde saltas / De este año al venidero y quedas libre por unos segundos” (p.35). Finalmente, “¿Quién sostiene las ruedas de este atroz / Mecanismo? ¿Por qué los huesos arden / Como teas? Ni tú ni yo entendemos las razones / De raíces que cantan allá abajo en lo oscuro.” (p.37) Estas reflexiones poéticas sobre el tema de la muerte multiplican los sentidos de lectura que se generan en el poemario, pues su temática no está restringida solo al amor como lo sugiere el título del libro.

Sin embargo, dada la brevedad del corpus poético, el tema principal de EncuentrosOníricos no queda totalmente trabajado, ni menos agotado. La cercanía amorosa de Ludwig Zeller con Susana Wald no se evidencia más allá de lo expuesto. El poema EnriqueGómez-Correa es un fragmento poético de gran calidad que dentro del libro, a mi juicio, no encaja con la temática de la obra.

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La obra poético-visual de Ludwig Zeller calza excelentemente en la visión editorial de Corriente Alterna. De tal forma, la edición desde un punto de vista gráfico está a la altura de la calidad poético-visual de la obra de Zeller, salvo por pequeñas erratas ortotipográficas. Por otra parte, las dos tipografías utilizadas realzan la importancia de la visualidad en el poemario. No obstante lo anterior, la reducción del cuerpo de letra en el poema Elfantasmadelcuadro… puede incomodar a un lector que está acostumbrado a la uniformidad tipográfica del texto. También puede resultar incómodo tanto el excesivo tamaño de letra utilizado en el índice, respecto de las alturas utilizadas en el poemario, como la numeración de páginas en blanco.

El juego visual de la ventana redonda en la cubierta -¿o es una sobrecubierta?- da cuenta desde antes de la lectura del encuentro erótico; la mujer del collage está marcada por la desnudez sexual, que en el poemario será “la imagen prohibida de esa flor invisible que cual / Una centella va cruzando el terciopelo negro / De la noche. // Los labios de esa herida / Que hoy escucho vibrar” (p.15). Así, el trabajo gráfico en la portada de este libro previsualiza materialmente el contenido del mismo, generando una continuidad desde la imagen a la palabra.

Ludwig Zeller

EncuentrosOníricos

Ediciones Corriente Alterna, 2012

EduardoFaríasAscencio (Santiago, 1985) es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y candidato al grado de Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo.

Licencia Creative Commons
Amor y surrealismo en Encuentros Oníricos, de Ludwig Zeller por Eduardo Farías Ascencio se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en poesiaycritica.wordpress.com.

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La alteridad imprecisa: revisión de Ánima Adjunta, de Pablo Fuentes

por Rubén Arriagada*

 Se trata de un título importante, de peso, altamente benjaminiano, el que lanzó al mercado Chancacazo Publicaciones en 2011. Se trata de 500 ejemplares foliados (esta reseña opera exclusivamente sobre el ejemplar codificado con la cifra 0395), editado en rústica de muy buena calidad, con un empaste cuidado, una tipografía adecuada para una cómoda lectura, sobre un papel igualmente adecuado. En su materialidad, se trata, sin duda alguna, de un producto correctamente adecuado a sus fines, lo que no se condice con el contenido del mismo. En la portada figura una imagen interesante, de un ascenso a torso desnudo que difumina una imagen. Imagen que dialoga correctamente con el título, al menos en cuanto al sentido de ánima, de espectralidad borroneada que aspira a la trascendencia a través de la primera publicación (como se indica en la primera solapa, que incluye una fotografía del autor, su año de nacimiento, su grado académico y su trabajo actual).

Opuesta a la claridad de la portada, la contraportada funciona en la lógica de todo libro destinado a un mercado. Nos encontramos ante una apología algo exagerada de la figura del autor. Sin lugar a dudas, ningún editor avalaría una declaración que se encontrara por debajo de “Ánima adjunta retrata, con una rara exactitud y una comicidad a ratos metafísica, los imprevistos de ser persona”, aun cuando esta no fuera del todo adecuada. Sin embargo, además de imprecisa, esta declaración puede contaminar la lectura. En efecto, el texto abordará personajes que se descubren a sí mismos por medio de elementos que les son externos, pero eso siempre es preferible descubrirlo a partir de la lectura del texto, y no de la publicidad editorial. De todos modos, el título ya entrega algunos indicios. El “ánima adjunta” será, precisamente, un alter ego, un alma que es ajena, pero que permite el autodescubrimiento y, de algún modo, una pequeña epifanía. Es también un título que da cuenta de la constante puesta en abismo de Fuentes. Se recurre a lugares y tópicos que le son conocidos, cercanos.

Desde el primer cuento, “Coreografía del mal”, se manifiesta lo que será un texto que no alcanza una integración plena de sus elementos, aún cuando cuenta con elementos destacables de manera esporádica, como frecuentes alusiones a cultura popular en contextos poco esperados. Lo que parece un buen comienzo, no tiene el mismo peso en su cierre, el que avanza hacia despedidas y situaciones de soledad, pero sin lograr cuajar. Esta característica será un lastre frecuente a lo largo del texto, como se aprecia también en “Mister President”, el segundo cuento, donde se plantea un alter ego frío y pragmático, representado por un muñeco inflable que encarna a distintos presidentes de Estados Unidos, conforme a la oportunidad en que éste se infle. Dicho alter ego será el irónico consejero de un pintor en apuros económicos, dejando caer, de cuando en cuando, comentarios filosóficos en los que se abisma el propio autor. Sin embargo, al igual que el Señor Presidente, el relato se desinfla hacia un final predecible, en el que el artista supera al empresario tras beneficiarse de éste.

Otra alteridad ficcional aparece en “Esas pequeñas grandes cosas”, donde el protagonista conoce y se enamora de una punky en miniatura, a la que pasea en su bolsillo mientras ella intenta convencerlo de tener contacto sexual sin importar la disparidad de tamaños. Como  en la mayoría de los relatos, el protagonista es un sujeto atormentado por la vida postuniversitaria, tanto en su sentido económico como de realización personal. Se trata, quizás, de uno de los textos más sólidos de esta publicación que, si bien desarrolla los personajes de manera más caricaturesca que atractiva, cuenta con un final narrativamente mucho más interesante, aunque no por ello menos esperado. O quizás simplemente lo destaco pues es el único texto donde el elemento externo corresponde, efectivamente, a un objeto de deseo en plena alteridad, y no a proyecciones del mismo personaje desde una faceta externa. Tal como en “Mister President”, esta idea se repite en textos como “La belleza será barbitúrica o no será” (un joven dealer universitario que presenta nuevas líneas de pensamiento y percepción a un jardinero), “El mosquito” (sí, la conciencia individual se exterioriza en un insecto que se comporta como otro), “Schnauzer” (un perro que filosofa en voz alta con el protagonista), “Amor a domicilio” (un ángel-robot armable que se enamora y cela al protagonista), “Jesús te ama” (en una fiesta de disfraces plena de excesos, el protagonista reflexiona a partir de los arranques filosóficos de un individuo disfrazado de nazareno) o “Nevermore” (un loro permite que dos ex compañeros de universidad reflexionen acerca de su trascendencia y su pequeña crisis de los 30).

Ajeno a este análisis queda “Villano por una noche”, el texto más relevante del compendio, aunque, nuevamente, sin un final que logre capitalizar la buena idea original. El protagonista puede funcionar como un alter ego del autor, apodado Chico (este nombre se repite en “Nevermore”, representando en ambos casos a un personaje con intereses literario-académicos), que desea vivir la vida como un beatnik para desarrollar su producción literaria. Para ello, tomará como mentor a un ex compañero de colegio, borracho y agresivo como canción punk, que aparece por azar en un bar, portando una gigantografía de Marilyn Monroe. La gigantografía será el objeto de deseo que propiciará peleas y epifanías para el protagonista. El texto presenta un desenlace argumentalmente interesante, pero con un ritmo displicente que permite anticiparse fácilmente al final del texto.

En última instancia, considero que esta publicación corresponde a un texto en bruto, pendiente de desarrollo y cuidado, pero que conserva algunos elementos atractivos, eventualmente interesantes de observar a futuro, en espera de una maduración escritural del autor. Por tanto, y si bien no es un texto altamente destacable, no sería lapidario al emitir juicios sobre el desarrollo futuro de Fuentes, aunque este no sea, de ningún modo, un texto de alta trascendencia en el contexto de la narrativa contemporánea.

Pablo Fuentes

Ánima Adjunta

Chancacazo Publicaciones, 2011.

*Rubén Arriagada Amaya (Santiago, 1984)  es Licenciado en Lengua y Literatura Hispánica de la Universidad de Chile. No ha participado en nada ni le ha ganado a nadie. Y eso le agrada.

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