Poesía fuera del tiempo: Campos de ciudad, de Marcela Saldaño

por Francisco Martinovich S.*

Antes de sumergirse en la escritura que compone Campos de ciudad (Ediciones Corriente Alterna, 2012) de Marcela Saldaño, llamarán la atención del lector muchos elementos que rodean la escritura de este libro, seduciendo al ojo y abriendo el interés del lector por lo que a primera vista se muestra como una finísima producción visual. El pálido y profundo verde de las ilustraciones de Santiago Caruso llama la atención de hasta el más desprevenido usuario del transporte público que ve con extrañeza a algún mortal que sostiene entre sus manos un ejemplar de este libro. Simplemente, un trabajo pictórico que abre una inmejorable puerta a la escritura que conforma este poemario.

Otro elemento importantísimo que aparece previo a la lectura, es el texto incluido en la solapa del libro, en donde se contrastan el abultado recorrido y trabajo literario de la autora, con el hito editorial que representa este trabajo: el primer libro de Marcela Saldaño se ofrece al público luego de permanecer oculto por diez años. Esta particularidad no solo es una valorable iniciativa de la autora y la casa editorial, sino que impone al agudo lector un desafío no menor: enfrentarse de golpe al origen desnudo de una poesía que el tiempo habrá sabido depurar, a las raíces vivas de una escritura expuestas al sol luego de una década de ocultamiento.

Al recorrer las páginas de este libro, sorprende la soltura con la que se desenvuelven las palabras fuera del tiempo. La vertiginosa prosa que inaugura la obra marca el ritmo que acompañará al lector a través de las dos secciones (“Sobreasaltos” y “Campos de cuidado”) en que se divide esta obra. La voz potente y expresiva que mueve la palabra en los poemas de Marcela Saldaño, parece en muchos casos llenar de imágenes de distinta naturaleza cada poema, predicando una visión panorámica de las posibilidades escriturales del texto, copando cada página de versos robustos, cargados de imágenes y construcciones complejas, pero expresadas a través de una palabra que por momentos se muestra en una inquietante fragilidad: “He jugado tantas veces a la iniciación que me corrompe/ y acierta en el punto fijo de mis ojos ajenos a raíces hipnóticas” (p.18).

Existe una voz, claro, pero esta misma reconoce la incertidumbre de su existencia en el horizonte textual, en que convergen certezas y negaciones. Campos de ciudad, así como el ejercicio de contrastes que articula su título, propone y destruye, haciendo de cada poema un universo de significados cerrados que, sin embargo, no pierden la capacidad de dialogar entre sí: “Recorro campos sesgados/ copas revueltas en el eje del cabello cuando sangra/ y mantengo el alma escondida de esta llama que se inclina a la locura/ a este brazo cortado/ y vivo para siempre” (p.30). Este contraste es la pulsión de vida que mueve a esta escritura, una permanente inquietud que, traspasada al lector, hace de esta obra una lectura compleja, que merece ser ejecutada detenidamente, que no da espacio a distracciones momentáneas, por lo menos en un primer acercamiento.

En “Campos de cuidado” -segunda sección de este libro y poema compuesto por nueve fragmentos- se distiende el concepto central que unifica la propuesta temática de Marcela Saldaño: la articulación de un espacio de confluencias y de desencuentros sumergido (como el objeto concreto que es este libro) fuera del tiempo, en una dimensión indeterminada donde mucho sobra y mucho falta: “hay algo que se vuelve urgente/ y no son los asuntos del mundo/ lo que arroja mi mundo a otro aparte/ son semanas impías y calladas/ un vacío cerca de la carne y el pecado/ es un sol al caer la circunferencia/ inscrita en los callejones/ y en el tiempo/ indeterminado” (p.59).

Serán los campos de ciudad esos espacios del encuentro que repercuten en un vacío doloroso, en una carencia que transmite una nostalgia, más en el temple que en las mismas palabras: “tantas hojas/ tantas rosas en un jardín de rosas/ vestidos de metal para cruzar el aire/ la vorágine de los autobuses/ las hojas/ vivir dentro de la ausencia” (p.55).

Un punto lamentable (y que, siendo sinceros, puede considerarse una nimiedad dentro del acierto general que es la publicación de Campos de ciudad) es el cierre de este libro, donde se presenta el índice en un papel distinto al ahuesado sobre el cual se ha impreso la totalidad del poemario. Este detalle, además de jugarle en contra a la belleza del objeto, podría molestar un poco al lector más quisquilloso y quitar el sueño al más neurótico.

Fuera de esto, la publicación de Campos de ciudad  hace justicia al inmerecido silencio que rodeó a este libro por toda una década, y cumple con una merecida difusión tanto al vuelo de la escritura de Marcela Saldaño, como al simple pero ambicioso objetivo que Corriente Alterna pretende llevar a cabo: quebrar la inmovilidad del tiempo.

Marcela Saldaño

Campos de ciudad

Ediciones Corriente Alterna, 2012.

 *Francisco Martinovich Salas. Es Licenciado en Letras Hispánicas y Certificado Académico en Estética de la cultura en América Latina de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Actualmente concluye sus estudios de Magíster en Literatura en la Universidad de Chile. Ha publicado su obra poética de manera dispersa a la espera de la edición de Sospecha de nada, su primer poemario. Desde 2006 ha participado activamente como invitado y organizador en múltiples ciclos, recitales y encuentros literarios.

Licencia Creative Commons
Poesía fuera del tiempo: Campos de ciudad de Marcela Saldaño por Francisco Martinovich Salas se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en poesiaycritica.wordpress.com.

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2 pensamientos en “Poesía fuera del tiempo: Campos de ciudad, de Marcela Saldaño

  1. eviviolet@gmail.com dice:

    Se agradece la crítica para un libro que no se deja leer con facilidad, que requiere una segunda, quizás hasta una tercera lectura. Para mí, como lectora común y corriente, el detalle del índice no tuvo mucha importancia, pero repensando aquello, luego de leer la crítica, puede ser un detalle un poco molesto en un libro tan lindo. Pero depende del lector.

    Excelente sitio y excelente crítica.

  2. claudia vila molina dice:

    Lo poquísimo que leí me parece de mucho valor, super interesante y distinto a lo ya típicamente conocido , también como tú tuve mis escritos guardados mucho tiempo, lo que hoy ya vé la luz y proyecta su juego definitivo, mi libro ” Los ojos invisibles del Viento”.

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