Escribir en la ciudad: análisis editorial de “Me Urbe, brevísima antología arbitraria Chile-Venezuela”

por Eduardo Farías A.*

Generalmente se entiende por crítica literaria un texto que entrega entradas de lecturas de un libro, que desarrolla evaluaciones estéticas y apreciaciones desde la crítica cultural y la teoría literaria. Una crítica literaria desentraña un corpus literario, que sería la lógica de la crítica de un poemario, de un cuento, de una novela, etcétera. Me parece que realizar una crítica literaria de una antología, desde esa perspectiva conceptual, no es viable. Si se escribe crítica literaria de una antología, necesariamente se atiende a una generalidad que conocemos como antología. De tal manera, en este caso prefiero escribir un análisis editorial sobre Me Urbe, brevísima antología arbitraria Chile-Venezuela. Es decir, analizaré ―junto con evaluar de manera crítica― la construcción editorial y literaria de esta antología, desde la selección y su enfoque hasta la construcción como libro.

Esta antología publicada en Lima por Paracaídas Editores enfrenta a poetas contemporáneos de origen chileno y venezolano. Como lectores, este gesto lo podemos pensar como una disputa implícita, si nos preguntamos válidamente: ¿en qué país se encuentra una poesía más sólida, de más peso poético? Sin embargo, leer esta antología desde ese lugar es una pérdida de tiempo, pues tanto en Venezuela como en Chile podemos encontrar excelentes y/o pésimos poemas, y una antología no puede pretender esbozar una respuesta a aquella pregunta. Desde mi perspectiva, esta antología expone, en primer lugar, poéticas contemporáneas de ambos países elegidas según una temática, tal como se plantea en la nota preliminar: “Esta antología […] expone una visión de los cantos que surgen a partir del habitante de una ciudad cualquiera, puede ser Santiago, Coro, Caracas”. La ciudad es el tema que se busca en la poesía contemporánea de cada país, como da cuenta Marcel Kemadjou en el prólogo del libro. Así, los poetas se eligieron, para esta antología, según la experiencia de la ciudad que construyen por medio de la palabra.

De tal manera, los compiladores no buscan exponer, en primer lugar, la calidad poética que se puede encontrar en la poesía contemporánea de cada país. Aunque por ser lectores de poesía sí lo hacen, de forma más o menos implícita. A mi juicio, la calidad poética debe ser la base para construir una antología poética, que no es más que un libro que reúne poemas, ese objeto artístico-lingüístico elaborado por el poeta.

Además, como consecuencia de este ‘enfrentamiento’ entre escrituras poéticas de dos países, esta antología evidencia qué tan cercanas o distantes se encuentran entre sí, tanto en sus temáticas, como en la construcción de los poemas, etc.

Otro aspecto importante es que no estamos frente a cualquier antología. Esta antología da cuenta de su lugar, de su naturaleza, es una brevísima antología arbitraria. Las 136 páginas de este libro nos permiten advertir qué tan brevísima es. Y cumple, en parte, con la representatividad poética de cada país.

Por el contrario, la arbitrariedad de esta antología, a mi parecer, constituye un problema en la compilación que se puede realizar del espectro poético de Chile y Venezuela. Toda antología es arbitraria, subjetiva. Sin embargo, el compilador busca y elige poemas desde el reconocimiento de la calidad literaria que, a su juicio, puede existir en ellos. Y, como consecuencia de la arbitrariedad, no se elige, no se compila necesariamente desde ese parámetro. Asumo que un lector de poesía especializado puede darse cuenta cuando un poema no está tan trabajado, cuando posee ripios, o al contrario. Esa perspectiva no es, en un 100%, la utilizada por los compiladores. Respeto la opción elegida, pues es honesta en su cometido, y aún así leen y eligen de manera consciente el corpus poético de acuerdo a su lectura personal.

Como dije, la selección de los autores y los poemas se ve afectada por la arbitrariedad. Y la compilación, obviamente, afecta la construcción total de la poética del libro, es decir, el tema de la ciudad.

La selección de la poesía chilena hecha por Gladys Mendía demuestra una construcción conciente de la escena poética contemporánea en Chile, pero en su arbitrariedad incorpora registros poéticos que están fuera del tema propuesto por la antología. Por ejemplo, es el caso de los poemas de Galo Ghigliotto y Nelson Zúñiga. Los poemas antologados de Galo no se relacionan directamente con la temática, sin embargo, la intertextualidad con Bonnie y Clyde y la construcción poética enriquecen la compilación de Gladys. Lo mismo sucede con los poemas de Nelson Zúñiga; la construcción poética de la muerte no se relaciona con el tema de la ciudad, pero la utilización métrica del soneto, la muerte y la voz construida en ellos, constituyen poemas que también enriquecen al libro.

En su compilación, Gladys Mendía logra una mirada amplia, a nivel de escrituras, dentro de lo que conocemos como poesía contemporánea en Chile. La inclusión de Anita Montrosis es producto, junto con la calidad de los poemas de un hablante lírico muy particular, de esta visión amplia. La inclusión de poetas contemporáneos como Galo Ghigliotto, Enrique Winter, Raúl Hernández, Gustavo Barrera Calderón, Gladys González, Christian Aedo, Nelson Zúñiga, Marcelo Arce y Cristóbal Gómez da cuenta de la mirada que tiene Gladys Mendía de nuestra poesía. Gladys demuestra ser una lectora sagaz y madura de nuestra poesía al dar cuenta de su diversidad. Más aún, en su compilación exhibe momentos poéticos importantes en nuestra tradición poética reciente: en Gladys González está representada la novísima, la que también se encuentra, en cierta medida, con la inclusión de Marcelo Arce Garín, ya que su poemario Exhumada fue publicado por Mantra Editorial, que pertenece a Héctor Hernández Montecinos. La inclusión de la novísima como inicio histórico de la antología se contrapone, por ejemplo, al uso del soneto mortal de Nelson Zúñiga. La ausencia de los poetas de los 90 se nota, pero resuena como eco en los poemas de Nelson Zúñiga y de Enrique Winter. Junto a estos dos autores, la compiladora muestra la diversidad que existe en la poesía post-novísima al incorporar en su corpus poético a Raúl Hernández, Gustavo Barrera Calderón y Christian Aedo. Gladys Mendía es, sin duda, una lectora de poesía chilena con una vasta experiencia, y una lectora que también es conciente del trabajo que implica la construcción de un poema, pues también ella es poeta.

Por una parte agradezco, como lector de poesía chilena, haber encontrado los tres poemas de Felipe Moncada incluidos en la antología. Y, por otra, entiendo la elección de los poemas de Cristián Berríos, pues en ellos se aprecia una mirada sobre la ciudad, la calle San Diego y el teatro Caupolicán -es decir, el tema existe en sus poemas- pero, desde mi punto de vista, no justifica la inclusión de estos textos, pues su calidad poética no está a la altura de las de los demás antologados. No afirmo que Cristián Berríos sea un mal poeta, es obvio que a partir de tres poemas no se pueda plantear aquello, afirmo que estos tres poemas no poseen la misma calidad que el resto, y, por ende, me hubiese gustado haber leído otros.

En la compilación de Ennio Tucci se nota mucho más la arbitrariedad que en la compilación de Gladys Mendía. Ennio Tucci elige, creo, de manera más caprichosa. Su compilación está centrada en el grupo Musaraña, del cual él mismo forma parte. Su mirada como compilador es política, ya que utiliza su labor de compilador como una forma de posicionar a su grupo en el campo cultural. No creo que el grupo Musaraña y Ediciones Madriguera sea lo único interesante en la poesía venezolana actual. Algunos autores que componen este grupo y que aparecen en la antología son Ennio Tucci, Marina Lugo, Jenifeer Gugliotta, Dilmer Duno y Mariana Chirino. Comprendo que la antología sea arbitraria, pero en la compilación venezolana se utiliza esto de forma algo más antojadiza, donde lo que importa no es precisamente la calidad del poema. Pese a lo anterior, agradezco haber conocido una pequeña parte de la poesía de Anthony Alvarado, la particularidad poética de la Prosa jíbara de Antonio Robles, la construcción poética desde una voz femenina de Jenifeer Gugliotta, la diversidad poética de Mariana Chirino ―su Poema cursi es un texto interesante que tiene que ser pulido― y, sin duda, la poética de Norys Odalía Saavedra en sus tres poemas. Y de Ennio Tucci, de Dilmer Duno, de Marino Lugo (todos del grupo Musaraña), de Gabriel Figueredo y de Jhomar Loiza hubiese preferido haber leído otros poemas. La calidad poética de sus textos difiere mucho de la del resto. Estas son, a grandes rasgos, las principales características de Me Urbe.

Para terminar, me parece necesario felicitar a Paracaídas Editores por el trabajo de edición presente con este libro. Primero, que se difunda poesía chilena y venezolana desde Lima me parece una iniciativa más que notable. En segundo lugar, salvo por ciertos errores ortotipográficos y la ausencia del origen de cada poema (si es inédito o si está publicado), la edición propuesta por Paracaídas Editores da cuenta de una seriedad editorial. Como libro, esta brevísima antología arbitraria posee una doble naturaleza. Fluctúa dando cuenta, por una parte, del gesto cartonero en el sector editorial latinoamericano con la utilización de un cartón específico y, por otra, de la edición de lujo con la utilización de papel marfil de 83 gramos. Esta dualidad, junto a una diagramación armoniosa y un diseño de cubierta y contracubierta actual, dan cuenta de la seriedad de Paracaídas Editores.

Gladys Mendía, Ennio Tucci, compiladores

Me Urbe, brevísima antología arbitraria Chile-Venezuela

Paracaídas /Los poetas del cinco, 2011

* Eduardo Farías Ascencio es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y candidato al grado de Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo.

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6 pensamientos en “Escribir en la ciudad: análisis editorial de “Me Urbe, brevísima antología arbitraria Chile-Venezuela”

  1. Interesante postura. Toda antología es arbitraria de alguna manera como antologador reiterado lo digo. La crítica también se deja llevar por presupuestos, axiologías, etc. En mis tiempos mozos (los sesenta), la malhadada crítica contemporánea descartó la poesía urbana y trató de consagrar a algunos de los poetas de los sesenta, como ‘históricos’, pero esto se hizo luego convención. Sólo para ejemplificar cómo existe el peligro de construir ‘nomenclaturas’ y hacerlas pasar como representaciones de ‘lo mejor’, lo que hace más valioso el franco enfoque de esta antología joven (nostálgico me pongo a bostezar)

  2. Eduardo Farías A. dice:

    Estimado Jorge

    Concuerdo contigo. La crítica se deja llevar por presupuestos, y creo que se debe justamente a que es un ejercicio. La crítica literaria debe comenzar desde una base conceptual, que en el fondo es un cúmulo de conocimientos que tiene el crítico, y que varía de crítico en crítico. Eso explica que los críticos con la crítica creen y administren un pequeño poder. Y con ese poder han descartado y consagrado autores, como pasó tú dices en los sesenta. Es muy discutible el poder en el campo cultural del crítico literario, y respeto, pero no tanto, a quiénes realizan fumigaciones como críticos literarios. Desde mi perspectiva, los encargados de descartar y consagrar autores son los lectores. El crítico intenta ser un primer lector y como un faro da entradas de lecturas y apreciaciones de su lectura. Tal es su poder. Sin embargo, el crítico literario, en el sistema capitalista, combate la lectura inducida por la publicidad, el fenómeno del best seller literario y no literario.

  3. Javier dice:

    Hola me pasa que se nota mucho que les tienen buenas a ciertos autores y a esos los tratan bien. Digo, invitan a leer a Gladys Mendia y de pronto toda decisión editorial que toma es buena. Creo que la selección de poetas chilenos que hizo no puede ser más sesgada, antojadiza y poco representativa de un momento actual de escritura en chile. La antología se debiera llamar “los poemas que más me gustan de mis amigos con los que salgo a tomar cerveza”. Ninguna otra editorial más que una inventada por ella misma o por alguno de los autores antologados tomaría la iniciativa de publicar un libro como este, personalísimo a más no poder y cuyo aporte es tan mínimo que da risa. No quiero meterme con los gustos que ustedes puedan tener en poesía, pero al ver que le prestan atención a títulos como éste, o al libro de andwanter o de marcela saldaño, me da la impresión de que no tienen una lectura madura de lo que está pasando en poesía. Otra cosa que me parece extraña e infantil es que en algunas de sus criticas se deshacen en elogios y al final del texto dicen cualquier cosa mala ya sea sobre la edición, la editorial etc, con un animo de “si no digo algo malo no soy lo suficientemente buen critico”, ejemplo de esto pasa en el texto sobre marcela saldaño, que por parafrasear dice algo así: “este libro es maravilloso, traspasa las barreras del espacio y el tiempo, pero hay que decir (aunque no importe en lo absoluto) que el índice está puesto en una hoja de un color y una textura que me molesta, aunque como dijimos esto no importa”. Muchas veces en los textos críticos uno se topa con nimiedades antojadizas de ese tipo, nimiedades en que el critico no busca hablar del libro, sino que quiere dar con no sé qué estilo o identidad en su escritura y en su nombre; esto ocurre muchas veces porque está repleto en chile de malos criticos y de malas plataformas, aunque estemos repletos de buenos autores y de buenos textos. No solo haciendo una pagina que se llame poesia y critica se validan como críticos de poesia, creo que hay buenas intenciones, pero les falta mucho, en esta página se ve más lobby y ganas de hacerse un nombre que, por ejemplo, lecturas lúcidas sobre textos o buenas elecciones de los mismos.

    • Manuel Vallejos dice:

      Estimado Javier,
      primero que todo, te agradezco el tiempo y la dedicación en la lectura de nuestro sitio. En segundo lugar, agradezco también el que plantees aquí tan abiertamente tu postura –es la intención de este espacio el generar diálogo, no ser taxativos-.
      Ahora bien, con respecto a lo que planteas, concuerdo en el hecho de que la antología es sesgada. Ese, me parece, es un elemento propio de toda antología –¿me pregunto, cómo puede haber antología sin selección, selección sin sesgo y sesgo sin postura?-. Este tema, en parte, lo trato, en un artículo publicado anteriormente. Dato aparte: la Editorial Paracaídas no pertenece a Gladys Mendía sino que es, de hecho, una editorial peruana con un notable catálogo:
      http://paracaidas-editores.blogspot.com/
      Con respecto a nuestros “gustos en poesía” –supongo que con ello te refieres a los autores a los que prestamos “atención”-, estos están “marcados” por dos criterios: a) el envío que las editoriales u otras personas nos hacen del material de crítica (esto es, los libros que nos hacen llegar) y b) los envíos que nos hacen los colaboradores de reseñas, artículos o críticas. Esperamos que el grupo de autores se amplíe en la medida que existan más envíos y aportes.
      Por otro lado, no sé cuál sea una perspectiva madura de la poesía –o cuáles son los criterios para determinarla-. Si la tienes, como das a entender, te invitamos a escribir un artículo. Como dije, el sitio está abierto.
      En torno a lo que planteas de las “nimiedades de la crítica”, me surgen dos ideas: la primera tiene que ver con que la materialidad no será, para mí, nunca una nimiedad: la noción del texto como manuscrito, la perspectiva esencialista y contenidista de la literatura me parece burguesa y reaccionaria. La segunda idea tiene que ver con que la crítica siempre será un ejercicio de desajuste, de debate, materia de discusión, una opción de lectura. No es un ejercicio de los acuerdos, no es otro juego de la institución pseudo-democrática, el payaseo al que estamos acostumbrado –mucho menos me imagino que sea el despliegue retórico de la explicación de un texto para las pobres masas ignorantes-. Es, más bien, una postura. No apostamos a LA “postura correcta”. No aspiramos a los ideales conservadores, aspiramos, más bien, a la construcción de un espacio crítico y reflexivo sobre el fenómeno en el que estamos inmersos.
      Finalmente, en cuanto al lobby, a modo personal, no me veo en la necesidad de hacerlo. Me conocen por mis textos, por mi gestión y no por mis amigos.

      Saludos,

      Manuel Vallejos

  4. Javier dice:

    sí, todo bien, por supuesto que no existe la forma correcta o la forma madura, etc. pero uno nota la sensibilidad, intuición y criterio de un critico por lo que escribe. no hay una poesía madura ni necesariamente una perspectiva madura respecto a ella pero sí una forma madura de comprenderla. se pueden defender todas las posturas ideológicas acá en una discusión, etc. pero finalmente el texto dice lo que dice y me parece que falta no sé, hilar más fino, lograr una especie de equilibrio, etc. pero bueno, hay que aprender, como tu dices, yo ni siquiera soy un critico.
    por otro lado me parece que el asunto de la materialidad del libro es fundamental y valoro mucho que en cada critica ustedes le den un espacio a ese tema (he visto las criticas que han hecho a dos libros de corriente alterna y la verdad es que creo que esa editorial ha revalorizado el libro como objeto, con buenos contenidos por cierto; a diferencia de editoriales como calabaza del diablo, que a pesar de tener buenos títulos todo el mundo hace notar la mala factura de estos).
    eso, bueno, sigan adelante, quizás cuando ya tengan más material se da una perspectiva más interesante y se realiza ese espacio del que hablas, que como todas las cosas, está por construirse.
    saludos.

  5. Editar un libro es mucho menos difícil de lo que parece. Tengo una editorial y recibo todo tipo de libros y textos. Mi editorial se llama Ediciones Altovolta. El tiempo de producción de un libro es de alrededor de tres semanas. Los datos para contactarme son los siguientes:

    Nombre: Jorge Queirolo Bravo.
    Teléfono: 56 – 9 – 98429732.
    Correo electrónico: jqueirolo@yahoo.com
    MSN: jqueirolob@hotmail.com
    Facebook: Jorge Queirolo Bravo
    Twitter: Jorge Queirolo Bravo

    Con estos datos es bastante fácil ubicarme. Mi editorial no ejerce ninguna clase de censura en relación a los textos que edita. Tampoco hay limitaciones de espacio ni por género. Espero con los brazos abiertos a los autores de todo el mundo que quieran ver sus escritos convertidos en un libro.

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