Archivos Mensuales: marzo 2012

Lanzamiento de poesía y crítica – Sábado 31 de marzo, 20:00 Hrs. Taller gráfico La Bóveda

Amigas y amigos, aquí podrán encontrar algunas fotos del lanzamiento de Poesía y Crítica, en el sitio web de La Cueva del Conejo. ¡Que las difruten!   http://www.lacuevadelconejo.cl/?p=1034

Apología del abandono: esbozo sobre “cajita americana” de Luz María Astudillo

Por Ximena Figueroa F.*

Todos somos protagonistas de algún abandono.

L.M.A.

 

El primer poemario de Luz María Astudillo, cajita americana (Editorial Cuneta, 2012), hace resplandecer, sobre el papel Bond ahuesado en el que está impreso, veinticuatro apologías del umbral de lo que hoy entendemos como “lo americano”. En ellas, se  intenta sobrepasar la eventualidad del mestizaje para centrarse, con mucho más ahínco, en un encuentro nostálgico con ese grácil pasaje de la historia que fue la raíz.  Lo indígena entonces, es la hendidura con la cual se traza el camino principal de estos versos, es el motor quejumbroso con el cual se echa a andar retrospectivamente la malentendida verticalidad de la historia.

“Esta es la historia de los relámpagos / el aire dictatorial en el que vuela / cuando la lágrima se enciende / y flota espesa entre los campos. […] // Pero yo construyo el inicio de la sangre / sobre el barro, / la voz infinita que la persiste / siendo palabra aún en el silencio.” (Del barro, p.32).

Estos versos funcionan como manifiesto de lo que será el resto de las evocaciones. Resumen la intimidación que constituyó el proceso de la conquista en la imagen del relámpago, del aire dictatorial, de la lágrima encendida. El silencio es un recurso recurrente: retrato significativo de lo que era la voz de lo originario, antes de la posterior violencia que fue la imposición de la “palabra” en el encuentro de los dos mundos.

“Cómo se construye el trazo / de tu boca / a la palabra, / si el vuelo termina en los silencios / que habitan página por medio / esta historia irreparable / destinada a perder algo.” (Palabras, p. 30).

El yo se fractura amparándose en esa pérdida que es la adquisición de la lengua implantada.  El nombre en esta escritura es la analogía de la derrota y el abandono que sigue después de la llegada “de héroes a caballo / venidos de un continente / sin edén ni edad dorada.” (Los héroes pálidos, P.8).

Sin índice ni prólogo que nos contamine el encuentro espontáneo con estos veinticuatro poemas,  de extensión disímil uno a otro (dedicados a P.), este primer trabajo de Luz María Astudillo explora dimensiones distintas de la acostumbrada en la poesía escrita por mujeres, yendo más allá de esa tradición que se empecina en gastarse en testimonios explícitos o experimentales de una fenomenología del cuerpo y el deseo. Se aleja también de aquella – necesaria pero casi profana, de tan insistente – defensa textual de “lo femenino”. Las realidades retratadas en cajita americana son gritos, sí, pero de otro tipo. Contienen un respeto más sutil y amplificado hacia la poesía, la historia y sobre todo hacia la identidad: “en la tierra nos encontraron / y a la tierra pertenecemos, / plegados al ruido del relámpago / bajo los pies. / Antes de ellos éramos solos, / nos habitábamos de aire / en los pulmones”(Pérdidas, p. 7).

El tratamiento de la intimidad está presente aquí, pero es una intimidad subyugada a las eventualidades comunes, a la experiencia de un mismo espacio y un mismo origen, anterior a lo que es actualmente lo latinoamericano.

La manera de contemplar América que tiene la poeta, nos muestra un paisaje interrumpido, que “al norte se adormece”, traduciéndose hoy en el “jardín de atrás” de una “casa vacía” modelada por el abandono. En la intimidad de este hogar en donde reina la conflagración, aparece la infancia cumpliendo un rol trascendental como imaginario de la subyugación, y con ella, la pérdida del padre y el persistente dolor.

“Pola, América no fue el paraíso que esperabas, / América es un niño escarbando en la basura, / es la desazón y la pérdida, / América es el compendio de tizas de colores dibujándote el miedo.” (p.14)

A pesar de ser una crítica hacia la historia tradicional que defiende el sincretismo americano, y en la que se allega más la mirada contra-hegemónica de esta construcción, el lector se encontrará en este poemario con imágenes mucho más atmosféricas que crudas de este proceso. Esto se debe a la predominancia de un registro melancólico – y no rayano en lo iracundo que suele preexistir al hablar de episodios de este tipo – con la que la voz lírica va componiendo esta curiosa retrospección, la cual invoca, incluso, a la historia del presente; la inmigración neoyorkina, la globalización, la tecnocracia, la guerra por las materias primas, el reciente terremoto, etc.

La cajita americana es el espacio agitado y multicolor, el refugio que ampara la identidad antes de ser fragmentada a causa del abandono y “las pérdidas”, que llegaron junto a “los héroes pálidos”. Es el portavoz de los sin voz, de los que cohabitan en el “lado más jodido del mundo”; en el espacio de batalla, de peligro e invasión.

“la cajita americana / escondida / bajo el colchón, / el rumor de todos los pueblos dormidos.” (Cajita Américana, p. 33).

Yendo más allá de la propia historia “personal” de Latinoamérica, esta cajita americana se remite en cada una de sus páginas a la muerte, pero ésta no como fin sino que como un estado constante, que es, en definitivas cuentas, la muerte del origen. Es una queja hacia las demandas de una humanidad en conflicto constante con lo suprasensible, en la cual lo sencillo se ha perdido por causa de las nuevas exigencias que la idea de progreso nos ha obligado a sobreestimar. Intenta delatar a esa humanidad que se avergüenza de actos tan triviales y sinceros como es el llorar y el amar. Frente a este desolado panorama no nos queda más que esta cajita, que protege y guarda entre escombros la raíz: “Mi único origen es una cajita / escondida entre el derrumbe de las paredes.” (Raíz, p. 38).

Ximena Figueroa Flores es profesora de Historia y Ciencias Sociales por la U.A.H.C.; Magíster en  Estética y Estudios Culturales por la Universidad de Paris I, Panthéon-Sorbonne; actualmente prepara un Doctorado en Literatura en la PUCV y en la Universidad de Paris III, Sorbonne-Nouvelle. Tiene publicado parte de su trabajo poético en la revista peruana virtual de Literatura “El hablador”, en la antología de Literatura Latinoamericana “Palabras CarniVoraz” (Guayaquil, 2012) y en diversos medios nacionales de difusión poética. Tiene en preparación un poemario titulado Del tiempo y nuestra muerte.

Licencia Creative Commons
Apología del abandono: esbozo sobre “Cajita americana” de Luz María Astudillo por Ximena Figueroa Flores se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en poesiaycritica.wordpress.com.

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , ,

4 puntos sobre Amarillo crepúsculo (1) de Andrés Anwandter.

por Eduardo Farías A.*

1. Sobre el estilo.

Amarillo crepúsculo (Libros La Calabaza del Diablo, 2012) es un poemario extenso, 200 poemas sin título y en su mayoría son textos con versos pareados sin rima y con distinta métrica. En este poemario, la escritura de Andrés no utiliza ningún signo de puntuación. La función y la información de estos signos es remplazada por una parte, con el uso de espacios en blanco como pausas, y por otra, con el conocimiento lingüístico del lector que va dando sentido al mensaje que lee. “reemplazo coma por espacio / en blanco                       punto por saltarse // una línea conduce a la otra / de un modo encadenado // que se desmiente en verdad / a cada rato” (p. 96). Así, el hablante describe de manera exacta la estructura que se trabaja en cada poema de este libro. Sin duda, la ausencia de los signos de puntuación es una decisión fundamental en la construcción del poema. Andrés construye un hablante, una voz ficticia que podría ser él mismo, y que con sus poemas evidencia su pensamiento poético y su visión crítica de nuestro contexto. Además, la extensión del corpus poético asegura que temáticamente ningún cabo quede suelto, o débil. Amarillo crepúsculo es un poemario donde un hablante, a veces “soltero y cesante” (p. 56), se hace cargo de los temas que propone. Me interesa resaltar que es un libro que no habla solamente de los problemas del mundo, no es un libro iluminador, no es un texto expositivo ni argumentativo sobre los problemas que ha generado el capitalismo. Amarillo crepúsculo es el discurso de un hablante, que asume la ficcionalidad del ejercicio literario (2), que de manera sincera y con una perspectiva crítica vuelca en el papel su visión acerca del rumbo de su vida, del mundo y de la escritura. Como describe -supongo que el editor- en la contracubierta: “Amarillo crepúsculo, es representación y pulso de la crisis más seria de la cual tenga memoria el capitalismo. Este es un libro que avanza y retrocede desde ese dato. Desde la guerra contra el terrorismo, hasta Chile y su pequeña política. El triunfo de la derecha. Ahora triunfo político de la dictadura, casi total.”

2. Escribir es un acto político.

Andrés Anwandter en Amarillo crepúsculo trabaja una escritura utilizando incluso lugares comunes, pero que en el poema no son un ripio, ya que han sido trabajados a partir de la estructura de la voz del hablante: “en la selva de cemento / valga el lugar // común        que habitamos / de manera literal” (p. 8). También, la escritura es culta en las intertextualidades que están presentes en el poemario (3), por ejemplo cuando alude a, Hobbes, Adorno, Heidegger, y al escritor italiano Cesare Ripa. O, considerando que existe Zeitgeist, cuando el hablante habla del dinero y del sistema bancario: “perdonando las deudas / y volviendo a prestar // lo que no existe / a quien será / incapaz de pagarlo / ni siquiera // repactar eternamente / las cuotas   creo”, o bien “otra persona / ofrecerte un seguro / dándote crédito / mientras te amarra // de manera ritual / a una rueda          en teoría // gigantesca / que acabará // atropellando a todo el mundo / o peor               girando en el aire // por encima de la gente / las necesidades humanas” (p. 73). Las intertextualidades presentes en el poemario marcan la diferencia en la construcción política del mismo. Aún así, Amarillo crepúsculo no cubre en su discurso todas las acciones perniciosas del capitalismo. Por ejemplo, el hablante no repara en el uso pernicioso del flúor en la pasta de dientes, y así, en el poemario, el acto de lavarse los dientes es celebrado. Ni tampoco da cuenta del uso de las vacunas en sus hijos. Estas ausencias, a mi modo de ver, no son errores en la escritura del poemario y permiten dar cuenta, por una parte, del grado de subjetividad del hablante y, por otra, de la escritura como un discurso personal -e interpersonal- relacionado con el contexto y no como un panfleto: “qué habremos adquirido de verdad / en esta década atroz // el uso del aceite de oliva […] /encareciendo nuestra vida / gratuitamente // con renovadas amenazas / sanitarias y climáticas / en noticiarios incapaces / de cuestionar a sus propios / auspiciadores” (p. 13), o, “cometeré seguramente / más errores // de ahora en adelante / y más allá // de ganar experiencia / perderé // el tiempo solamente / o la impaciencia” (p. 87).  Así, la multiplicidad de experiencias que configura la vida del hablante ingresa en el poemario.

3. La conciencia del oficio.

En este libro existe una poética que muestra diversos aspectos del ejercicio poético. Por una parte, el hablante define el trabajo poético como “la masturbación en pantalla // frente a todos los lectores / que concurran a mis páginas” (p. 95). Así, la masturbación muestra lo personal que es su discurso poético y este ejercicio está ligado a la tecnología, a la pantalla, ligado a su contexto: “según orden / tácita de endesa    meterle // máquina a los valles de modo / que las aguas se estanquen // y acumulen valor           depreciando / a la vez las pequeñas // localidades aledañas / sin remedio // por ahora necesito sin embargo / solamente la energía // de un arroyo pequeño / para hacer funcionar la impresora” (p. 42). El hablante no es un agente pasivo, este ejercicio de construir poemas se cuestiona: “será para sentirse orgulloso / el hecho de haber allanado / la lengua por pura maldad /despojándola de algunas // palabras jactarse / de su desaparición (…) habiendo además (…) sepultado // unos poetas al pasar (…) mientras el resto del mundo / se consumía a fuego lento // gracias al
efecto invernadero”. (p. 76) El contexto es un punto de referencia importante en la praxis poética; hemos visto en las citas el uso de la tecnología contemporánea. Aún más, el poema como estructura tiene su imagen en el poemario como un departamento: “una rima demás / que le tomó varias semanas / reparar            las paredes agrietadas del departamento // prácticamente vacío” (p. 88). Y los lugares comunes son presentados como muebles dentro de ese departamento: “cada molestia es un mueble / demás // mal ubicado    o bien […] como una mesa coja / por ejemplo” (p. 38). Considerando el carácter político del discurso del hablante, la poética de este libro también alude a la utilización política de las palabras: “las palabras // puedan ser útiles a veces / como armas    por ejemplo // o herramientas             que sirvan / una causa superior no interesa // realmente” (p. 107). Así, Amarillo crepúsculo se define por ser un discurso predominantemente literario. Sin embargo, el interés por alterar el curso de las cosas a través del poema se asume como un deseo truncado por la necesidad de ganancia: “un poema / debería instalar / por lo menos / un titular en la cabeza / del lector desprevenido // alterando su vida privada / de manera irremediable // pero no hay financiamiento / para este tipo de problemas” (p. 146). De tal manera, Amarillo crepúsculo nos presenta una reflexión metapoética que sitúa la escritura en un contexto contemporáneo, y la relación entre autor-lector como una utopía en tal contexto.

4. De la edición.

Amarillo crepúsculo es el segundo poemario de Andrés que ha publicado Libros La Calabaza del Diablo. Quisiera señalar que con Amarillo crepúsculo y con Work songs de Patti Smith, enriquecen el diseño de la cubierta en la colección de poesía demostrando una madurez en comparación al diseño utilizado en El final de la fiesta de Pablo Paredes. El diseño en el sector editorial marca una identidad (ejemplo clásico es Anagrama), y, a mi juicio, si Libros La Calabaza del Diablo continúa con esta estructura en el diseño generará una identidad clara en su colección de poesía, tal como se aprecia la identidad en su colección de narrativa. En segundo lugar, errores en la impresión y confección del libro en su costura y pegado, que implican que el libro se desarme o amenace con hacerlo, no hablan bien del cuidado en la producción del libro, y desalientan la lectura. Lamentablemente, estos errores no pueden ser achacados a una imprenta externa, pues, al igual que LOM, Libros La Calabaza del Diablo funciona con su propia imprenta, Caligrafía Azul Ltda. Espero que con Amarillo crepúsculo y Work songs estos errores de a poco desaparezcan, y que Libros La Calabaza del Diablo sea la editorial que debe ser.

Andrés Anwandter

Amarillo Crepúsculo

Libros La Calabaza del Diablo, 2012.

 

* Eduardo Farías Ascencio es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y candidato al grado de Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo.

NOTAS

(1) Este título alude a un colorante sintético que se utiliza en la fabricación de productos alimenticios de consumo masivo. Lo relevante (y grave del asunto) es que el título hace referencia a sustancias sintéticas que son nocivas para la salud humana y que comemos diariamente en diversos alimentos. “el crepúsculo amarillo / que bebimos en verdad // cada verano de la infancia / es un subproducto // del petróleo     integrado / a la cadena alimenticia / infantil occidental” (p. 99). Mediante tal referencia, este poemario nos muestra un problema del capitalismo (conocido pero no muy divulgada) en nuestro contexto, y así el carácter político de los poemas marca el tono del poemario.

(2) La ficcionalidad literaria en Amarillo crepúsculo existe gracias a una decisión consciente del hablante en la construcción de esta mirada crítica del contexto negando así una representación netamente realista: “no me interesa la similitud / con la propia realidad / basta y sobra // con un puñado aunque sea / de sueños / perfectamente recortados […] soy capaz de concebir / tergiversando / la ciudad”. Esta cita es una parte fundamental de la poética que existe en Amarillo crepúsculo e implica que la historia es tanto ficción como historia.

(3) Otra intertextualidad importante se relaciona con Nicanor Parra, quien en ‘Defensa del Árbol’ (de Poemas y antipoemas) configura un poema ecológico, quizás el primero de nuestra tradición poética, donde el daño que se le puede hacer a un árbol queda condenado. En Amarillo crepúsculo existe una postura opuesta a lo planteado por Parra, una contraposición: “es un peligro público / levanta el pavimento […] arroja en otoño semillas / que dañan los autos / estacionados en la acera […] se desplomará // tarde o temprano / sobre las casas […] cortemos de una vez / por todas         ese árbol” (p. 134).  El acto que condena Parra, en este poemario se constituye como el discurso oficial y lógico, pues así se defiende esta selva de cemento.

Licencia Creative Commons
4 puntos sobre Amarillo crepúsculo de Andrés Anwandter por Eduardo Farías Ascencio se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en poesiaycritica.wordpress.com.

Etiquetado , , , , , , , , , , , ,