Donde se unen los colores y el poema

por Eduardo Farías A.*

 

Rayados en el muro de Damaris Calderón es una de las plaquettes publicadas por Cuadro de tiza ediciones en donde la autora por una parte ahonda en la pintura, en la escritura y por otra parte, la inevitable presencia de la muerte.

Desde mi punto de vista, dos son los factores que sobresalen en este momento para analizar el trabajo editorial de Cuadro de tiza: catálogo y formato. En primer lugar, el catálogo es uno de los frentes de batalla más importante en el mercado editorial, y evidencia el trabajo del editor. Cuadro de tiza ediciones en dos años de trabajo ha logrado un catálogo de calidad en un formato “menor” que puede seducir de la misma forma que el libro. Cuadro de tiza ediciones con ese formato y catálogo se ha transformado en una de las competencias más fuertes en el sector editorial independiente.

Rayados en el muro es un poemario que consta de dos partes, donde sólo un poema está titulado. Damaris Calderón, a través de uno de los epígrafes, “Dónde antes había un muro, ahora hay un mural”, nos permite advertir que la pintura es un tema central y del título Rayados en el muro que éste tiene dos sentidos: la palabra y la pintura. El poemario fluctúa entonces entre dos oficios que utilizan componentes en sí diferenciados.

Entonces, Damaris Calderón de manera inevitable reflexiona poética e intertextualmente sobre la pintura y sus diversos componentes, también sobre el arte. Por ejemplo, sobre el color dice: “Los colores se ponen a chillar / y ya no hay quien pueda / darles en el hocico / cerrarles la puerta.”

Otro aspecto importante en este poemario es la vinculación de la pintura con la muerte: “Multiplico el horror en un autorretrato / –soy ese cuerpo que nunca acaba de caer” o “[c]uando la muerte revuelve la sopa / y se presenta en forma de dos viejos / la pintura se hace negra / flamígera.” Además, Damaris Calderón nos muestra el papel activo de la muerte en la mercantilización del arte cuando asume el arte como un objeto creado por la sociedad, a través de una cita de Pino Pascali que se transforma en el soporte teórico. Entonces, la pintura inevitablemente se ha transformado en un producto cultural de consumo, desligado de su momento de producción: “Se paga por un Millet / lo que no tuvieron Millet ni sus campesinos / para poner a la mesa”. Por ende, la obra se compra, se consume, y la muerte del autor tiene una relación directa con la mercantilización que se puede realizar de una pintura, es decir, con el precio que la obra puede alcanzar en el mercado: “La muerte rubrica. /  Separa a los marchantes de artistas muertos / de los de artistas vivos. / Las cotizaciones se disparan. / El cuadro palpitante se convierte también / en otro muerto deseable.” Por ende, la muerte del autor y el paso del tiempo influyen en el valor comercial y cultural de una pintura.

Otros dos puntos de reflexión sobre la pintura que aborda Damaris Calderón son la representación y lo representado, que en la historia de la pintura ya ha sido trabajada por Magritte. No es casual la intertextualidad con este artista en el poemario: “Pero esto no es una pipa.” Ahora bien, Damaris Calderón aborda la representación y lo representado a partir del creacionismo preguntando: “¿Quién dijo que puede llamarse / a una vaca ‘vaca’ / y esperar / que se ponga a mugir en el cuadro?” La alusión a las palabras de Huidobro es clara. Y la pregunta por lo representado queda abierta: “¿Queda algo aún por representar?”.

Cabe señalar que la reflexión acerca de la pintura no es ejercida por una sujeto pasiva, por el contrario la hablante lírico ejerce el oficio y, que mediante su escritura, está marcada por la violencia que implica la muerte de una materia anterior (el lienzo) que yace bajo los colores: “Entro al lienzo / lo asesino / lo crucifico / le rompo la osamenta. / Oigo chorrear / sus huesos.” Y el lector “está obligado / el ojo / a ver”.

En Rayados en el muro, como he dicho, reflexiona fundiendo en su escritura imagen y pensamiento sobre la pintura, pero no ahonda más allá de la superficie en algunos puntos de vista relacionados con el tema principal, no ahonda en el tema de la representación y lo representado, en los componentes esenciales que definen la pintura, en sus límites, en el muro y en sus rayados. Es en esa medida que Rayados en el muro es un poemario incompleto.

 Damaris Calderón

Rayados en el muro

Cuadro de tiza ediciones. 2011.

* Eduardo Farías Ascencio es Licenciado en Letras Hispánicas PUC y candidato al grado de Magíster en Edición por la Universidad Diego Portales/Pompeu Fabra. Ha publicado poemas y críticas en diversos medios. Se ha desempeñado también como editor en la Revista Grifo.

Licencia Creative Commons
Donde se unen los colores y el poema por Eduardo Farías Ascencio se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en poesiaycritica.wordpress.com.

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